Aceptar y escuchar la adversidad para superarla

Siguiendo con la línea de analogías iniciada en el anterior artículo, resulta ilustrativa la exposición realizada por Ramón Martínez, médico y consultor, titulada “Aprendiendo de la enfermedad”, en la última edición de null. Y es que, ¿acaso como profesionales no nos aquejan a diario distintos contratiempos, preocupaciones y frustraciones que, al igual que una enfermedad, frenan nuestro avance y dificultan nuestro desarrollo?

En los procesos de coaching es frecuente encontrarse con profesionales que se aminalan ante los problemas y, por no enfrentarse a ellos no pueden salvarlos y transformarlos en oportunidades, por lo que una simple traba puede acabar convirtiéndose en un “cáncer” para ellos, sus equipos y empresas.  “La enfermedad trae lecciones de vida” explicaba el doctor Martínez, pero para que así sea, primero “hay que aceptarla”. En el genoma de la propia existencia, está la adversidad, y por lo tanto, no contar con ella es vivir en un mundo de ilusión. Trasladado al ámbito profesional, entender que el desarrollo conlleva salvar barreras y obstáculos, es el primer paso para superarlos.

De hecho, como comentaba este experto, cuando sobreviene una enfermedad, a menudo, el sufrimiento antecede a los síntomas reales de la misma ya que nos anticipamos a los mismos, “procede de la frustración de una expectativa”. Por ello, el siguiente paso para superarla es cambiar la actitud, “para hacer variar la experiencia”. Así, de la misma forma que “el pensamiento transmite hormonas a la sangre, produciendo fenómenos como el estrés y repercutiendo en distintas patologías”, la actitud ante un contratiempo en el ejercicio profesional, determinará que este se transforme en una oportunidad y no en un problema.

De modo que la lección que trasciende en todo el discurso del doctor Martínez, es que podemos influir sobre el devenir de un camino lleno de piedras, desde el pensamiento y la actitud: “somos responsables de los pensamientos que mantenemos en la mente –apunta-, por eso conviene cuidar la higiene mental, lo que piensas y lo que dices”. Y es que el pensamiento, y la actitud, tienen un poder transformacional sobre la persona y su desarrollo personal y profesional.

Finalmente, se trata de escuchar los síntomas de la enfermedad para entender su origen y luchar así para hacerla desaparecer. “La enfermedad es un maestro que te indica que tienes que cambiar algo –concluye Martínez-, escucha los síntomas, corrige y cúrate”. ¿Sabremos hacerlo? Sí, si somos capaces de formarnos y entrenarnos en el cambio de actitud, hacia una visión más positiva y constructiva, aprovechando el poder de transformación que trasciende del pensamiento al comportamiento, y la postura ante los acontecimientos y los retos.

Nadie dice que sea fácil, ni que siempre vayamos a acertar, pero tenemos las herramientas, usémoslas. Cambiemos nuestra visión de los problemas, aprovechemos su energía, convirtámoslos en oportunidades para nosotros y nuestros equipos o empresas. Hagámoslo.

 

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