Cómo acabar con lo peor de uno mismo

¿Quién no ha maldecido alguna vez la suerte que le ha tocado con su jefe? No está dentro de lo políticamente correcto, pero lo cierto es que a lo largo de toda una carrera profesional, es lógico que en algún momento uno se encuentre con algún mando con el que no congenia, o con mal carácter, o, porqué no decirlo, con pocas o nulas capacidades para dirigirDe este peliagudo pero por todos conocido problema y de sus posibles soluciones, trata, en clave cómica,  “Cómo acabar con tu jefe“.

Más allá de sus aciertos en el género al que se adscribe, la última cinta de Seth Gordon es una sátira en la que se pone en evidencia, de forma grotesca, la pervivencia del peor perfil de directivo: el conocido por su falta de humanidad y escrúpulos, el rígido y sin embargo de criterio imprevisible, el poco acertado en sus decisiones, y a la par insolente o maleducado, el acosador, y un largo etc. Como corresponde a una comedia, se exageran los estereotipos, también en lo que se refiere a los miembros del staff, ansiosos por ascender y sustituir a sus superiores y a la postre, capaces de perder todos sus principios para alcanzar dicho objetivo.

La película no es en absoluto una crítica profunda, ya que se encuadra en el cine ligero, pero gracias a su carga de humor es posible encontrar nuevas perspectivas al eterno asunto de la lucha entre profesionales de distintos niveles jerárquicos y la relación entre ellos. No está de más echarle un vistazo con el traje de Recursos Humanos puesto. Es posible que en algunas de sus escenas podamos ver reflejadas situaciones o circunstancias tan reales como la vida misma y tan cercanas a nosotros como lo es nuestra propia oficina. Quizás todo ello ayude además a sustituir en el día a día la idea de acabar con tu jefe, por la de acabar con lo peor de uno mismo
 

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