Devolver valor a través de los valores

En un momento en que la crisis económica está llevando a fiscalizar y observar al detalle cada movimiento empresarial para entender el origen de los problemas actuales, no es de extrañar que se vuelva a hablar de valores, y de ética. Así lo indica la producción editorial reciente, con títulos alrededor de estos conceptos y también la cinematográfica. El último ejemplo es “El fraude”, película protagonizada por Richard Gere y Susan Sarandon en la que se muestra, en toda su crudeza, la realidad de  empresas y empresarios, que, llevados por su ambición, han aparcado su conciencia y han incurrido en comportamientos poco éticos, que a la postre les han llevado a ser, en sí mismos anti-éticos.

Como se percibe en dicho largometraje, e indica el propio título, la mentira, la falta de honradez y transparencia, denotan, en el fondo, la ausencia o la pérdida de valores, en la sociedad en general y en algunas personas en particular. A corto plazo, puede no tener efectos para el defraudador, o mentiroso, aunque sí la tendrá para el defraudado. Y a largo plazo, las consecuencias se ampliarán, repercutiendo a quienes en principio nada tienen que ver con el asunto, y también salpicando, finalmente, al culpable.

Como lección para la empresa y para la gestión, así como para el desempeño profesional, cabe deducir que una economía sostenible, y una gestión empresarial y profesional entendidas en esos términos, requieren de principios y valores bien asentados. La ética, es en todos esos ámbitos, no sólo necesaria para sobrevivir, sino indispensable para crecer y a la par no morir cuando nos llegue el éxito. Recordar esto, que parece una evidencia, puede sonar redundante. Sin embargo, a la vista de los escándalos surgidos en los últimos años en la clase empresarial de muchos países, parece necesario.

Y es que, no lo olvidemos, las empresas y sus profesionales viven de la sociedad, pero también para la sociedad, ya que sin sociedad, no hay necesidades, ni consumo. Por lo tanto, y aunque sólo sea como una cuestión egoísta, esperemos que algo más, por supuesto, conviene respetar a todos, cumpliendo con aquello que hace posible la convivencia, es decir, no sólo la ley, sino también la ética.

En ese sentido, desde el punto de vista empresarial y profesional, formarse en valores y aportar valores al trabajo, permitirá aportar valor al mismo. Y en esa medida, será devuelto.

Merece la pena pensárselo. Pues en ello nos va el futuro.

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