¿Ficharía a un Steve Jobs para su empresa?

Estos días no se habla de otra cosa en los medios: ha muerto Steve Jobs. La noticia en sí, la muerte de un empresario, no sería tan relevante si no fuera por varios motivos: porque era el fundador de una de las compañías más innovadoras e influyentes de los últimos 30 años, porque era un emprendedor hecho a sí mismo y porque su visión de la vida y de los negocios era transgresora e impactante. De recalcar y describir estas y otras características se encargan en este momento millones de redactores, blogueros y difusores de información, así como políticos, empresarios y gestores que resaltan sus virtudes, ensalzan sus logros poniéndole como ejemplo a seguir, en la vida, el trabajo y la gestión.

Ahora bien, quizás también deberían preguntarse: ¿cuántos de todos ellos están dispuestos a seguir realmente su ejemplo? y por otro lado ¿cuántas empresas u organizaciones estarían dispuestas hoy a incorporar un Steve Jobs a su plantilla? Si por casualidad lo incorporaron sin saberlo ¿cuántos lo retendrían? No hay que olvidar que vivir y trabajar como lo hizo Steve Jobs no es fruto sólo de una serie de aptitudes sino de adoptar actitudes poco comunes y poco aceptadas en la empresa como: romper estereotipos, arriesgar, comprometerse con una idea, ser revolucionario, pensar de forma diferente e incluso ir en contra de todo y de todos… Ahora que se ha visto el fruto de esa actitud, se alaba el proceso pero se olvidan o se obvian otras cuestiones como que alguien tuvo que confiar un día en un joven de esas características, sea financiándole, o comprando sus productos, alguien se encargó de retenerle y alguien posibilitó su desarrollo profesional y empresarial.

Se ha señalado repetidamente que Apple, la empresa por él fundada, le rechazó y tuvo que readmitirle después de algún tiempo, admitiendo que le necesitaban y abriendo así una nueva era en la historia de éxito en la corporación tras varios años de decadencia. Por eso la vida personal y profesional de Steve Jobs también debe ser una llamada de atención sobre cuestiones claves para el desarrollo empresarial: dar margen a la novedad, asumir riesgos, reconocer el talento, retenerlo y potenciarlo. No es una desiderata vacía de contenido.

Es una realidad: sólo quien lo hace puede llegar tan lejos como lo hicieron Steve Jobs o Apple. El resto es pura palabrería. De modo que, pregúnteselo otra vez: antes de conocer la vida y milagros de Steve Jobs ¿de verdad hubiera fichado a alguien como él para su empresa? ¿Y ahora que lo sabe?
 


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