Formación: prioritario versus importante

Solemos hablar de diferenciar lo urgente de lo importante, pero ¿y lo prioritario?

Algo prioritario suele ser algo circunstancial, es decir, debemos hacerlo pero puede hacerse de un modo u otro y en distintas condiciones o direcciones… Sin embargo, cuando hablamos de lo importante nos referimos a algo que no es circunstancial sino permanente y condición sine qua non para que todo lo demás pueda hacerse correctamente, incluso lo prioritario.

Este punto es el que se olvida demasiado a menudo en el management, engullido por la vorágine de los contratiempos continuos y obnubilado por la obsesión del “cash”. Salirse de la dinámica viciosa de la rutina y el hábito, escapar al mandato de lo inmediato y apretar el botón de stop no es lo habitual, y ¡se tiene que hacer! Porque permite ver la realidad con perspectiva y más objetividad, el análisis frío facilita la búsqueda de alternativas a problemas comunes.

Todo esto, que debería formar parte del manual del buen gestor, es también lo que a menudo falta en la gestión de los recursos humanos.

¿Cuántas veces nos paramos a escuchar a los profesionales que componen la empresa?

¿Conocemos de verdad sus necesidades?

¿O por el contrario nos hacemos una idea preconcebida que aplicamos día tras día sin cuestionarla?

Qué decir de cómo gestionamos determinadas áreas como la formación

Realmente, ¿es prioritaria? Quizás no siempre.

¿Es importante? Sin duda, lo es. Imprescindible.

¿Por qué? Sencillamente porque nos ayudará a reforzar lo más importante y, paradójicamente, a menudo, menos priorizado en las empresas: las personas.

Si desde la empresa consideramos a las personas lo más importante, ellas harán que llegue a resolverse de forma cada vez más eficiente lo que es prioritario… Y no al revés…
Parar, escuchar, dialogar, conducir.

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