“Educa-training nos proporcionó la formación que necesitábamos”

Entre nuestros clientes contamos con grandes empresas nacionales y multinacionales implantadas en España. Pero también con pymes e incluso micro-pymes. Es el caso de SUMA Professional Advice, una pequeña agencia de comunicación radicada en Madrid, cuyos profesionales necesitan reciclarse cada año en el conocimiento de las herramientas con las que realizan su trabajo – programas de diseño, maquetación, etc- pero también en otras áreas como los idiomas, ya que cada vez es más frecuente tratar con clientes extranjeros.

“Veníamos pensando desde hace tiempo en buscar algún tipo de formación porque a veces hay que usar programas de diseño nuevos y aunque al final todos se parecen no tenemos demasiado tiempo para aprender a usarlos solos” explica Javier López, su director. “Además sabíamos que había formas de acceder a formación bonificada, es decir, cursos que pagas inicialmente pero cuyo importe te devuelve la Seguridad Social ya que en realidad son créditos que ya has pagado con tu nómina” prosigue “y un cliente nuestro nos comentó que habían pedido ayuda a Educa-Training para contratar cursos de inglés para negocios así que les llamamos, les contamos nuestras necesidades y nos dieron una solución convicente”.

“Desde Educa-Training nos enviaron formadores a nuestra oficina, adaptándose a nuestros horarios, que a veces son un poco complicados … y al final obtuvimos lo que queríamos, y como decía, sin coste” prosigue. “Aunque al principio pensamos en temas técnicos también les pedimos cursos de inglés porque aunque nos manejamos no está de más refrescar y sobre todo aprender conceptos técnicos para tener soltura a la hora de hablar con algunos clientes, hacer propuestas y que el idioma no sea una barrera para la relación comercial”.

Tras la experiencia, “estamos más que satisfechos y ya estamos pensando en qué formación invertir nuestros créditos de formación bonificada para este año, porque lo que es la empresa de formación, ya está elegida …”.

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¿Se utilizan los mismos métodos para toda la formación?

En Educa-Training consideramos que cada área de conocimiento requiere una metodología para su enseñanza. De la misma forma cada empresa y profesional tiene unas necesidades específicas. Por todo ello Educa-training adapta su metodología a cada área de conocimiento de acuerdo a las necesidades de la empresa y sus profesionales.

Por ejemplo, en el área de conocimientos informáticos Educa-training ofrece cursos en distintas modalidades:

Clases presenciales
Clases one-to-one (individuales) y en pequeños grupos en la empresa de nuestros clientes (a domicilio), personalizadas según las necesidades, el nivel y el sector de actividad o interés del o de los alumnos, grupos no superiores a 10 alumnos, basadas en unos objetivos a cumplir y unas metas a alcanzar.

Clases telefónicas
Trabajamos con una metodología innovadora de enseñanza de informática a través de teléfono. Este servicio es un complemento perfecto para personas que necesitan un apoyo especial, sin desplazamientos ni pérdida de tiempo. Este servicio tiene una duración mínima de 5 minutos pero no existe un límite de tiempo máximo. El cliente decide la hora y la duración de la llamada. El contenido de las llamadas está personalizado para cada alumno en base sus objetivos y necesidades.

Soporte Técnico por correo electrónico o chat
Soporte técnico por correo electrónico o chat, personalizadas según las necesidades, el nivel y el sector de actividad o interés del o del cliente. El contenido de la comunicación está personalizado para cada alumno en base sus objetivos y necesidades.

Del mismo modo se organizan los horarios, duraciones de la formación y tipo de formador en función de la necesidad de cada empresa y de sus profesionales, sea cual sea su demanda formativa.

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La formación, clave para afrontar futuras crisis

De los periodos de crisis surgen siempre buenas ideas y de cualquier bache se debe salir al menos con una lección bajo el brazo. Esa es la situación que ha vivido y sigue viviendo buena parte del mundo y por supuesto España en los últimos años y este es el reto al que nos enfrentamos no sólo como país sino como individuos y como empresas. El reto es no sólo salir de la crisis sino también aprender de los errores cometidos para no repetirlos.

Como siempre se han dado circunstancias ajenas al individuo o la empresa y por lo tanto incontrolables por los mismos; movimientos bursátiles, desajustes en la oferta y la demanda, burbujas y otras variables macroeconómicas. Pero lo cierto es que también hay factores, de un ámbito más cercano, que sí podemos controlar o sobre los que al menos podemos influir. Y a menudo los pequeños cambios en el ámbito doméstico o particular pueden llegar a generar grandes cambios en el colectivo y finalmente en las grandes variables socio-económicas…

Entre las causas de que España, sus empresas y personas estén llevando peor que otros la salida de la crisis se apunta desde distintas estancias a nuestra falta de competitividad y esta a su vez está causada por la mala gestión de dos factores claves para el desarrollo: la investigación y la formación, ambas íntimamente relacionadas y áreas que de algún modo están a nuestro alcance como empresas y personas.

Están al alcance de las empresas porque son las que tienen los recursos para invertir en investigación y desarrollo, cada una en la medida de sus posibilidades y sus objetivos, y al alcance de las personas, porque somos quienes almacenamos el capital intelectual necesario para crecer y hacer crecer.

¿Hemos realizado en los últimos años el esfuerzo necesario tanto en investigación como en formación para mejorar nuestra competitividad?

Los datos de la OCDE indican que no, y nos colocan muy atrás entre los países de nuestro entorno tanto en gasto en investigación y formación como en términos de competitividad. Puede existir una parte de responsabilidad en nuestro Gobierno, por no incentivar y promocionar lo suficiente la investigación y la formación, pero quizás las empresas debieramos preguntarnos si no tenemos también nuestra parte de responsabilidad por no haber apostado lo suficiente por estas líneas de desarrollo.

Por ejemplo, restringiéndonos al ámbito formativo en el año 2008 la Fundación Tripartita para la formación y el empleo gestionó un fondo de 1.427 millones de euros en fondos para formación (gratuita para la empresa ya que se realiza a cargo del pago por seguridad social incluido en las nóminas)  pero al menos 200 millones se quedaron sin utilizar por falta de petición de cursos para empleados. En 2009 y 2010 esos fondos se han ampliado y superan ya los 1.500 millones de euros por año pero sigue persistiendo un excedente en esta partida por falta de uso.

Y aunque se haya avanzado en los últimos años (ya que según la estadística de la Fundación un 88% de las empresas con más de 250 empleados están aprovechando este recurso cuando solo un 67% lo hacía en 2004) la formación subvencionada todavía está siendo desaprovechada por un 58% de las medianas empresas y un 86% de las empresas con menos de 10 empleados. En un país donde el peso de la PYME sobre el conjunto de la economía es tan importante, este dato no puede pasar desapercibido.

¿Qué razones pueden explicar que las medianas y pequeñas empresas no estén aprovechando un recurso gratuito como es la formación subvencionada? ¿Acaso seguimos considerando la formación un gasto y no una inversión, incluso cuando es gratuita? ¿O es que no le damos valor en absoluto? ¿O incluso es posible que creamos que la mejor formación de nuestros empleados pueda llevarles a huir a otras empresas o a pedir mayores sueldos? ¿Es tan difícil el acceso a este tipo de formación? ¿Es una cuestión administrativa?

Probablemente cada empresa tenga sus razones, sean o no coincidentes con estas. En cualquier caso y respondiendo a las mismas es necesario decir primero que la formación es siempre una inversión ya que redunda en una mayor productividad y en la mejora de la calidad, ambos factores claves para la competitividad. En segundo lugar es necesario señalar que lejos de lo que pueda pensarse la formación se ha demostrado como un elemento utilísimo para la retención de los trabajadores, sea porque lo entienden como un complemento retributivo o porque les permite mejorar en su desempeño y facilita su actividad profesional. En cuanto a la Administración es probable que le quede mucho por mejorar en la comunicación de estas ayudas a la formación y el acceso a la misma tanto a las grandes empresas como a las medianas y pequeñas e incluso a las micropymes.

En momentos como el actual es más necesario que nunca incidir en la necesidad de incrementar la formación en las empresas. Sólo valores de futuro como la formación y la investigación permitirán mejorar nuestra competitividad como empresas, como profesionales y como país. El trabajo y el esfuerzo constante de cada uno se verá así sin duda reforzado y permitirá vislumbrar un mañana mejor para todos. Con seguridad es una de las lecciones que nos dejará esta crisis.

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Sin plumero ni mandil

Elena Carantoña, licenciada en Económicas por la Universidad de Oviedo y posgrado en Relaciones Internacionales y Unión Europea en el IEHEI de Niza, ha publicado un volumen en el que aborda con incisión y espíritu crítico la cuestión de la diversidad de género y más concretamente los llamados “techos de cristal” y “techo de cemento” a los que se enfrenta la mujer en su ascenso a puestos directivos.

La actual socia de mb2, consultora especializada en la investigación sobre el desarrollo de la mujer y la implantación de políticas de diversidad de género, describe todas esas pequeñas trampas con las que se encuentra la mujer en su vida profesional. A través de estas páginas Carantoña descubre la raíz de estos problemas y apunta soluciones a un asunto que preocupa cada vez más a administraciones y empresas pero que no acaba de resolverse.

Con este volumen, Carantoña prosigue la línea trazada en su anterior libro, “Igualdad y diversidad”, en el que proponía formas de desarrollar políticas de diversidad bajo el paraguas de la responsabilidad social corporativa.

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