La importancia de la palabra en la formación

Con frecuencia es tan importante la forma como el contenido; lo es en múltiples disciplinas pero se revela especialmente cierto en áreas como la comunicación o la formación. A la hora de comunicar o de formar y enseñar, de poco sirve atesorar grandes conocimientos sino se saben transmitir, el auditorio se muere de aburrimiento con nuestras palabras, no le aportamos nada nuevo o simplemente, no nos entiende.

Apenas quedan unos días para el comienzo de uno de los acontecimientos anuales más importantes en torno a la gestión, ExpoManagement. Durante dos días, el 1 y 2 de junio, decenas de expertos en distintas materias -desde el liderazgo o la gestión de recursos humanos, hasta el marketing y la estrategia- expondrán sus conocimientos ante cientos de asistentes. Pero ¿conseguirán trasladarles el mensaje que contienen sus ponencias? La experiencia nos dice que sí, pero ¿cómo?

Al igual que en la formación, impartir una conferencia requiere unas importantes dotes de comunicación, una estructura de discurso innovadora, que capte la atención del otro y una combinación armoniosa de contenido y forma. La palabra, utilizada adecuadamente, toma así una fuerza que supera, a veces, al del propio mensaje y lo potencia al máximo.

Por eso, además del contenido, la información útil y las lecciones que puedan aportar eventos como ExpoManagement, tienen valor también por el aprendizaje de las formas, métodos y técnicas que se utilizan en sus ponencias. Una mirada atenta a estos detalles pueden ser de ayuda para su aplicación en determinadas fases de la formación, o para determinados objetivos formativos.

Un ejemplo permanente de excelencia en la forma de impartir conocimientos o difundir ideas puede encontrarse en las conferencias de TED, una red internacional que invita a expertos y ponentes de todo el mundo a hablar sobre temáticas de lo más diversas, aunque siempre relacionadas de algún modo con la tecnología, el entretenimiento y el diseño, de ahí sus siglas. Basta visionar un par de conferencias de esta red para adivinar que entre sus criterios de selección de ponencias y ponentes, no está solo el contenido. ¿Será que no es lo único importante?



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3 preguntas claves sobre formación en empresas

¿Cuántas gestiones debemos hacer para contratar formación?

Todo depende de la empresa de formación con la que se contacte. En el caso de Educa-Training tratamos de que las gestiones y trámites para solicitar y contratar formación sean los mínimos, asumiendo desde aquí todo el trabajo:
•    diseño del programa de formación; propuesta de calendario; asignación de formadores;
•    tramitación y administración de la bonificación a través de la fundación tripartita para que la formación no tenga coste para la empresa o este se vea reducido;

Es decir, la empresa que acude a Educa-Training para buscar formación no perderá ni un minuto en la tramitación de su formación y desde el momento en que se contrate sólo deberá ocuparse de que sus profesionales la aprovechen realmente y revierta en un beneficio para ambas partes.

¿Cómo saber los créditos de formación que nos corresponden y podemos aprovechar a través de la fundación tripartita?

Desde Educa-Training determinamos la cuantía del crédito disponible para la formación en su empresa.
•    Gestionamos toda la documentación oficial de los cursos para trabajadores.
•    Creamos la documentación oficial de información para la Representación Legal de los Trabajadores
•    Generamos la documentación de cada una de las acciones de formación – diplomas, control de asistencia, etc., en modelos oficiales
•    Ordenamos la finalización de Grupos y elección del mes del descuento de la Subvención
•    Efectuamos cualquier otra necesidad ligada a la petición y cobro de subvenciones de la Fundación Tripartita

¿Cómo saber si la empresa de formación es fiable?

Como en cualquier área de actividad son varias las cuestiones que indican la fiabilidad de una empresa:
•    sellos de calidad
•    garantía
•    certificados

Desde Educa-Training hemos trabajado durante años para obtener los sellos de calidad como la ISO 9001:2000, que garantizan la calidad de nuestros servicios de formación. Esto nos ha permitido también estar acreditados por la Fundación Tripartita, integrada por el Servicio Público de Empleo Estatal y los Servicios Públicos de Empleo de las comunidades autónomas, para proporcionar formación y que su coste sea bonificado a través de los créditos que todo profesional obtiene con el pago de su Seguridad Social.

Por otra parte, Educa-training le propone una consultoría gratuita y experta por teléfono o por escrito acerca de  cualquier aspecto del proceso de la recuperación de su crédito ante la Fundación Tripartita. Al finalizar la formación se hace entrega a la empresa de su certificado de bonificación.

Además de esta última garantía partimos de una base sólida: nuestros valores son el impulso y la medición de éxito de toda nuestra actividad. Por lo tanto, nuestro compromiso con nuestros clientes es total,  tanto en el diseño del contenido de la formación como en nuestra involucración en la eficiencia de nuestros formadores y nuestro training.  El progreso es la vía hacia la mejora y lo comprobamos después de cada jornada de aprendizaje gracias a nuestro compromiso en el seguimiento de cada formación.

Finalmente el resultado es uno de los puntos que nos permite compartir con nuestros clientes el retorno de su inversión.

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¿Hay hueco aún para la gestión del talento?

Con la crisis económica arreciando en España y buena parte de Europa parece que las prioridades en las empresas de todo el mundo vuelven a ser los resultados a corto plazo y la reducción de costes a toda costa y sin demasiada perspectiva estratégica, al menos en lo que se refiere al talento. Así parece demostrarlo el 14º Global CEO Survey, publicado por PriceWaterHouseCooper (PWC).

En este estudio, se señala que la intención y la acción van por caminos diferentes en lo que se refiere a gestión de talento: menos de la mitad de los directivos de todo el mundo ha realizado algún cambio en su estrategia de gestión del talento en 2010, a pesar de que un 66% reconoce que existe carencia de talento en su organización y que este es clave para el crecimiento del negocio. ¿Qué está ocurriendo, entonces?

Es posible que los problemas de la crisis hayan obligado a las empresas a retornar a principios más resultistas e impidan una visión más a largo plazo. O también podría ser que los CEO’s no acaben de asimilar la importancia que tiene una buena gestión del talento para la competitividad de las empresas. Sea como fuere, lo cierto es que estudios como el de PWC vienen a resaltar que las compañías de todo el mundo siguen teniendo grandes carencias en temas claves para su futuro como la formación, la integración generacional y en definitiva la gestión de personas.

¿Estaremos volviendo al modelo de empresa decimonónico en el que lo que menos importaba eran las personas?

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La soledad del directivo

El conocido experto en Recursos Humanos Javier Fernández Aguado ha publicado recientemente junto a José Aguilar, ambos socios directores de Mindvalue, un libro de management que será de gran utilidad para los directivos: no sólo para los que ya se encuentran solos o se sienten aislados, sino para quienes no quieran llegar a esa situación. “La Soledad del directivo” es, más que un ensayo sobre la sensación de “torre de marfil” a la que lleva a veces el puesto directivo, sobre todo una recopilación de consejos y recomendaciones para una gestión más humana.

Y lo es porque esta es, por encima de otros modelos de gestión, la que permite al directivo desarrollar con éxito su papel sin dejar por el camino su felicidad o su integridad como persona. Por ejemplo, a menudo la dirección conlleva tomar decisiones duras, pero si estas se toman desde el diálogo, el mutuo acuerdo y desde una posición de verdadero liderazgo, no supondrán una merma para el mismo.

Es decir, aplicar los nuevos modos de dirección, en los que prima el diálogo, la integración, la delegación de tareas, la confianza y el aprendizaje constante, tendrá siempre beneficios secundarios para el directivo: además de repercutir en la obtención de mejores resultados empresariales, le ayudará a sentirse bien con su tarea y que los demás la entiendan y la respeten.

Solo así puede uno evitar encontrarse solo. Al menos, eso dicen los autores…

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Mourinho y Guardiola: lecciones de liderazgo

En un momento en que la temporada futbolística agoniza en España, y después de 4 partidos seguidos entre los eternos rivales de la Liga, FC Barcelona y Real Madrid, pueden seguir sacándose lecciones sobre dos de los grandes protagonistas del Campeonato durante 2011: sus respectivos entrenadores, Josep Guardiola y José Mourinho. Independientemente de los títulos conseguidos durante esta temporada por uno u otro, son tan claras sus dotes de liderazgo como las diferencias en sus formas de gestionarlo. Ya en 2010, estas cualidades han sido resaltadas y comparadas por expertos y gurús de RRHH, que como Juan Carlos Cubeiro han publicado incluso varios títulos sobre el asunto (Mourinho vs. Guardiola y Liderazgo Guardiola, ambos en Editorial Alienta). Pero ¿qué podemos aprender de cada uno?

Lo que les une
En primer lugar, destaquemos lo que les une, aquello en lo que ambos estilos de liderazgo se asemejan y cruzan sus caminos. Por ejemplo, ambos son grandes estimuladores, tanto hacia dentro como hacia afuera, lo que demuestra dos cualidades: la comunicación y la inteligencia emocional. Gracias a ellas influyen sobre sus entornos a voluntad y moldean la realidad para que sea útil a sus propósitos. Por otro lado, demuestran una combinación explosiva de gran seguridad y gran voluntad. Esto se transmite también en distintos sentidos y a distintos públicos, generando el efecto de seguimiento que define cualquier tipo de liderazgo. Finalmente, ambos han construido una imagen de sí mismos para reflejar de forma nítida y sin fisura los valores que les definen, lo que permite provocar una adhesión o rechazo a su estilo de gestión en el que no existan los balances de grises: o conmigo o contra mí.

Guardiola, la colaboración
Vistos los puntos comunes, pasemos brevemente a lo que define a cada uno de estos liderazgos. Por un lado nos encontramos con el trabajo pausado, exhaustivo y muy meditado de Pep Guardiola, que tras toda una vida entera militando en las distintas categorías del FC Barcelona ha interiorizado profundamente los valores corporativos e identitarios del club, cuya fuente principal es la masía y que están muy marcados por el estilo de juego de la llamada naranja mecánica, la selección holandesa en la que jugaba uno de los símbolos de la historia blaugrana, Johan Cruyff. Su estilo es, por lo tanto, en cierto modo herencia de aquella filosofía: la colaboración, el sentido de equipo, el fútbol total (todos suben, todos bajan), y el dominio basado primero en la posesión del balón.

Y esto se refleja en la gestión del equipo: tratando de transmitir humildad y respeto al rival, no resaltando protagonistas ni buscándolos, buscando los resultados trabajados y no basados en golpes de impulso. Además de esto, la construcción del Barça actual se ha basado en una importante labor de observación, interna (cantera, equipos) y externa (rivales), que ha permitido aprovechar la cantera (la masía) y mantener siempre la unidad y el sentido de grupo y hasta se podrá decir que “de destino”. Entra en juego la estrategia de visualización, que Guardiola ha tenido para sí mismo y para sus jugadores, debidamente gestionada desde el punto de vista emocional y con las dosis necesarias de pasión.

Mourinho, orden y mando
Por su parte, Mourinho,  apenas lleva una temporada en el Real Madrid y su contratación iba cargada de objetivos resultitas a corto plazo: victorias y títulos. Seguramente, por esto y por su trayectoria, fue el hombre elegido por la directiva del Real Madrid, ya que tras varios años sin títulos imperaba la necesidad de ganarlos de nuevo. No sorprende por tanto que su estilo de liderazgo sea más marcado y duro que el de Guardiola: más impositivo, más estricto, rotundo y manifiestamente autoritario (obviese el sentido peyorativo del término).

Lejos del estilo conciliador del catalán, Mourinho prefiere marcar fronteras y dejar claros sus criterios para que no exista un atisbo de disconformidad interna. También es cierto que debe gestionar un equipo creado a golpe de fichajes, cuyos jugadores aún llevan poco tiempo jugando juntos y que en muchos casos son estrellas mundiales en su posición, y por lo tanto, grandes egos. Eso explica porqué debe ser controlador, dirigista y estricto: de otro modo, podrían escaparse escandalosamente de su control.  Este estilo más marcial tiene como contrapartida la asunción personal por parte de Mourinho de toda la responsabilidad sobre lo que haga el equipo. Finalmente, conlleva también la asunción de una carga de trabajo importante y constante, para la consecución de los objetivos marcados. En ese sentido es también más resultista que Guardiola y toda su estrategia se basa en conseguir los números marcados, independientemente de que el juego luzca más o menos.

De ambos se pueden aprender las distintas posturas a adoptar en distintas situaciones y contando con recursos diferentes. Ambos han demostrado ser liderazgos efectivos, al menos a la hora de conseguir resultados. Pero ¿con cuál te identificas más?

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