Eurocopa 2012, lecciones para el management

Pasada la euforia inicial de haber conseguido la segunda Eurocopa en 4 años, con Mundial de por medio, llega el momento del análisis para la selección de fútbol española. Al igual que en la empresa, la consecución de un objetivo no es el último paso, ya que la vida continúa. Por ello, y para enfrentarse a los siguientes retos con la mayor eficacia, conviene mirar atrás y analizar concienzudamente cómo hemos alcanzado nuestras metas, y  sacar de ello las mejores lecciones para el futuro.

Aprovechando que este es el momento para iniciar esa tarea, pueden sacarse, como ya hemos hecho en otras ocasiones, jugosas analogías con la gestión empresarial y de recursos humanos. ¿Qué valores han hecho de esta selección una tricampeona histórica? ¿Qué actitudes y estrategias? ¿Cuáles de todas ellas son trasladables a la empresa?

Seguramente muchas más de las que listemos aquí, pero vayan por delante algunas de ellas como ejemplo:

Visión

Desde que se iniciara la actual etapa, primero con Luis Aragonés y después con Vicente del Bosque como entrenadores, la selección española ha demostrado siempre tener visión en el sentido de actuar de acuerdo a unos principios y con la vista puesta en unos objetivos a alcanzar. Se trata de un proyecto a largo plazo, que se ha ido conformando poco a poco, y cuyos resultados llegan después de años de trabajo.

De la misma forma, en la gestión es más importante tener claro el objetivo final y actuar poco a poco pero ordenadamente, que actuar a golpe de impulsos, cambiando el rumbo constantemente.

Equipo

Como se ha demostrado en las celebraciones de la Selección, detrás de los 11 jugadores que saltan al campo, hay otra docena de futbolistas apoyando cada una de sus actuaciones, compartiendo su esfuerzo en el entrenamiento y apoyando moralmente sobre el terreno. Todo ello explica cómo se ven tan unidos al compartir también los triunfos.

No basta con llamarse equipo, es necesario serlo y vivir esta palabra cada día para que se convierta en un hecho. Para ello es necesario el diálogo, la confianza, el apoyo mutuo, la colaboración y el trabajo codo con codo para llegar al objetivo. No sirve de mucho tener grandes individualidades, si estas no actúan en perfecta comunión, como han demostrado otros equipos con grandes figuras como Portugal u Holanda, que aún consiguiendo algunos logros, se quedaron finalmente por el camino.

Del mismo modo, aunque sean necesarios liderazgos, deben integrarse en el trabajo de equipo, con confianza y diálogo, en un intercambio continuo de respuesta y demanda.

Reparto de juego

El tarareado tiquitaca de la selección española, aburrido para algunos analistas deportivos, es una de las claves de su estilo de juego y también de sus éxitos. Por una parte, su distribución en el campo para facilitar ese constante ir y venir de la pelota entre jugadores permite un reparto más uniforme de las tareas, cubriendo no sólo espacios sino funciones. Por otra parte, asegura una mayor posesión del balón, lo cual no siempre asegura que este entre en la portería contraria, pero desde luego hace más difícil que entre en la propia…

Llevado a la gestión empresarial, viene a significar que repartir adecuadamente los roles y equilibrarlos en términos de poder, haciendo que todos participen, ofrece la posibilidad de armonizar el trabajo y su acción. Todos saben lo que deben hacer y todos saben lo que debe hacer el otro, y sobre todo, lo hacen.

Paciencia

Al hilo de todo lo anterior, este tipo de organización del trabajo requiere una enorme paciencia, de la cual no dispone todo el mundo, como es fácil de suponer. Los resultados de esta selección llegan después de media década de trabajo previo y otra media de ejecución efectiva, sin contar todo lo corrido anteriormente… De la misma forma, sobre el terreno, la construcción de cada partido se elabora con paciencia desde el pitido inicial, sin demasiadas prisas. Gracias a ello es posible rectificar, ajustar el juego al del contrario, adaptarse y abrirse paso finalmente de cara al gol.

En el ámbito empresarial, y aunque saltan a la palestra de vez en cuando éxitos fulgurantes, el mayor éxito llega acompañado del tiempo. Mantenerse firme y adaptarse a cada momento a la vez, exige un ejercicio de paciencia constante, que permita finalmente hacer que la visión nos lleve a la consecución de objetivos. Este año, además, no son pocos los que han reprochado a Del Bosque y sus jugadores la cortedad de resultados en la fase inicial de la Eurocopa. El tiempo, sin embargo, ha dado al entrenador y su equipo, toda la razón.

Estrategia y Personalidad

En el caso del fútbol , al igual que en la empresa, está  bastante claro siempre cuál es el objetivo, pero no siempre es tan fácil entender  cómo es el rival, en constante cambio, ni, por lo tanto, cómo enfrentarse a él. Por eso es tan importante marcarse una estrategia a largo plazo, firme en el propósito y en términos generales en las formas, y otra a corto plazo, flexible y adaptable, aunque siempre ligada a la primera, que tiene que ver con nuestra personalidad o identidad.

La forma de posicionarse en el terreno de juego, por ejemplo, sigue unos criterios básicos similares en cada partido, es lo que lo identifica, aunque varían algunas posiciones pero manteniendo el mismo estilo de juego, su personalidad. De la misma forma, en la empresa, marcar y elaborar una estrategia a largo plazo, nos permitirá jugar con cintura, a lo que nos obligan las circunstancias del día a día sin perder el rumbo ni nuestra identidad y lo que nos hace diferentes y competitivos.

Humildad y Resiliencia

Perro ladrador, poco mordedor. De nada sirve hacer aspavientos, adoptar la postura soberbia del ganador y despreciar al rival por sistema. Las victorias se demuestran cuando se alcanzan, no antes.

De nuevo, y frente a las feroces críticas recibidas por la selección española en distintos momentos de la Eurocopa, esta fue resiliente, resistente a la frustración cuando los resultados no se ajustaban a lo que se esperaba de ella. Del mismo modo, cuando los triunfos fueron llegando, ni el seleccionador ni los futbolistas se vinieron arriba, incluso a pesar de ser considerados favoritos desde el inicio del torneo. Muy al contrario, respetaron a cada rival, por pequeño que fuera y demostraron deportividad para con él siempre tras su derrota.

De la misma forma, en la empresa, no existe el rival pequeño ni los gigantes lo son para siempre. El dicho “torres más altas han caído” debe presidir la gestión para que la soberbia no nuble a la razón, virtud que, acompañada de todas las anteriores, será la llave para llevarnos, al igual que a la selección, a alcanzar los mayores éxitos.

 

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