Extender la formación a todas las empresas, el reto sigue vivo

Un año atrás, hablamos desde este blog sobre la importancia de retener el talento para diferenciarse ante la competencia y al mismo tiempo incidíamos en cómo pueden contribuir a ello elementos como la formación; por una parte porque puede entenderse como una modalidad de retribución y por otra porque mejora la satisfacción de los profesionales.  Aquella disertación toma ahora, de nuevo, visos de realidad, al demostrarse su base científica con estudios como el  realizado recientemente por el portal trabajando.es en colaboración con Universia España y en el que se asegura que un 32% de los encuestados afirma que la formación recibida en la empresa contribuye a mejorar el clima laboral.

Además, un 49% afirma que dicha formación contribuye a la productividad de la organización, confirmándose otro de los extremos siempre defendidos en Educa-training. Es decir, más del 80% de los encuestados considera que la formación es positiva para el desarrollo no sólo de los propios profesionales y para su desempeño, sino también para la empresa, su evolución y competitividad. Se confirman así extremos ya demostrados por estudios como el realizado por CRF Institute, también publicado aquí.

La pregunta es, ¿si esto es así, porqué un 61% de los encuestados afirma que su empresa no invierte en formación? ¿qué tiene que ocurrir para que el 100% de las empresas ubicadas en España, sea cual sea su tamaño, pasen a considerar la formación como una inversión con resultados inmediatos, en lugar de seguir viéndolo como un gasto? ¿Cuánto tiempo seguirá existiendo el miedo a la formación?

Quizás la respuesta llegue demasiado tarde. Mientras tanto, mejor será no cejar en el empeño y seguir apostando, como siempre se ha hecho desde Educa-training, por extender el acceso a la formación al tipo de empresas que menos recurren a ella, las pymes y micro-pymes, que además, configuran el grueso del tejido empresarial en España al producir un 62% del PIB y generar el 90% del empleo en este país.

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Cómo conciliar y no morir en el intento

A nadie se le escapa que conciliar vida y trabajo se hace cada día más difícil. Las distancias, la presión laboral, los continuos cambios y los imprevistos convierten el día a día en un juego de malabares. Si, además, algún día decidiste tener familia, tu vida se habrá convertido en una carrera constante en la que predomina la sensación de no llegar nunca a tiempo a nada, dejar todas las tareas incompletas, no acabar nunca de solucionar problemas y sobre todo, preguntarse ¿pero cómo lo hacen los demás?

Sirva de consuelo que nadie es perfecto y nuestros problemas, sean cuáles sean, son mucho más comunes de lo que, a priori, nos parece. En cualquier caso, y aunque no sea la solución definitiva, vayan por delante algunos de los consejos que recomiendan los expertos en management:

  • No satures tu agenda de tareas:  realizar un cronograma por horas puede ser útil para estructurarse mentalmente pero programar muchas tareas no es garantía de que vayan a ejecutarse finalmente; los imprevistos, que surgen siempre, impiden cumplirlas todas, sobre todo si son muchas, y desde luego, hacen muy difícil realizarlas en orden y duración fijado inicialmente. Se realista, programa menos tareas, se flexible y no te castigues si no llegas a todas, ¡al menos lo intentaste!
  • Prioriza: fácil de decir y difícil de hacer, pero es necesario. Diferencia lo que es urgente de lo que puede esperar y pondéralo también con su nivel de importancia. El síndrome de la respuesta inmediata lleva a menudo a relegar tareas importantes o realmente urgentes, por dejar cerrados de inmediato temas que en realidad son secundarios. No todo puede ser igual de importante y urgente ¡prioriza!
  • Aprende a decir no: vivimos en la cultura de la asertividad, en la que parece que sólo hay opción para el sí. Sin embargo, un no a tiempo permitirá dar muchos más síes que lo contrario. Identifica aquello o aquellos que pueden hacerte perder tiempo inútilmente y aprenda a decirles no. ¡Ganará muchos síes!
  • Ordena: el caos no es un buen medio para optimizar el tiempo y ser efectivos. Pon orden en tus procesos de trabajo, en la organización de tu tiempo y hasta en la forma en que dispones tu escritorio ¡sí, también el de tu ordenador!
  • Aprovecha la tecnología: para muchos, invertir tiempo en aprender a usar la tecnología y utilizarla es una pérdida de tiempo. Sin embargo, la mayor pérdida de tiempo es no aprender a usar la tecnología en nuestro favor: agenda, alertas, carpetas compartidas, herramientas de gestión, son muchas las aplicaciones que pueden simplificar nuestro día a día y ahorrarnos mucho tiempo. Invierte tu tiempo en tecnología ¡y lo ganarás para otras cosas!
  • … pero no te pases: la tecnología es especialmente propensa a crear pequeñas adicciones y a dilatar el tiempo de uso, distrayéndonos de lo realmente importante. Se trata de que utilices la tecnología, no de que la tecnología te utilice…
  • Asume que todo no siempre será perfecto: la perfección es imperfecta, y la imperfección, perfecta, ya lo dice la filosofía oriental. Asume que no siempre podrás hacerlo todo como lo imaginaste, tanto en plazos como en resultados. No te obsesiones con aprovechar cada minuto de tu tiempo y dedica más tiempo a evaluar, a toro pasado, qué errores has cometido y cómo correjirlos en el futuro. ¡Será perfecto!

Nota: artículo basado en Need work-life balance? 7 tips

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Proyectar para motivar

En estos tiempos turbios en los que nos desayunamos cada día con una mala noticia económica y el miedo ensombrece nuestro pensamiento es más necesario que nunca recordar el potencial que encierra cada persona, cada organización y hasta la sociedad entera. La humanidad no ha llegado hasta aquí manteniéndose encerrada en una caverna y mirando con temor hacia afuera, sino sacando fuerzas de flaqueza y enfrentándose al frío, a los predadores, al hambre y a la enfermedad cara a cara.

Para ello, ha contado con una ventaja excepcional sobre el resto de seres vivos: la capacidad de proyectarse. Sobrevivir a las crisis no depende tanto de contar con los recursos materiales necesarios, como de poseer otros bienes inmateriales como la experiencia, la confianza en uno mismo y el valor para visualizar y perseguir un futuro mejor.

En la formación de un líder o en la motivación de un equipo es clave esa capacidad para proyectarse y proyectar. Partiendo de una formación sólida y de una experiencia contrastada, es posible repensar el horizonte, interiorizarlo y transmitirlo.

No es momento para agachar la cabeza sino para alzarla y mirar de frente al futuro. Podemos hacerlo. Lo sabemos. Lo haremos.



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Liderar también es gestionar la confianza

La dirección de orquesta siempre ha sido un buen símil para explicar la gestión de personas, su dirección y liderazgo en la empresa. Al igual que en una orquesta, para que una empresa funcione correctamente es necesario que el director determine y sepa cuál es el objetivo a alcanzar, comunique correctamente órdenes a las personas con las que cuenta para alcanzarlo, y gestione correctamente su relación con ellos.

Sin embargo, nada de todo esto podrá hacerse correctamente sin confianza. En primer lugar el gestor, sobre todo si quiere liderar y no sólo dirigir, debe confiar en sí mismo. En segundo lugar debe generar confianza en los demás. Y finalmente, y cada vez más, debe saber confiar en las personas a las que dirige.

Pero la confianza no sólo es necesaria para una buena gestión, sino que abre la puerta a nuevas posibilidades en el ejercicio de las tareas o en la forma de producir, porque es el primer peldaño para impulsar la creatividad en los grupos humanos. Así, al menos, lo cree Charles Hazleewood (ver vídeo más abajo), un director de orquesta que ha estudiado cómo se genera la creatividad y el papel que juega la confianza en ese proceso.

Además, no sólo la confianza es buena para la creatividad, sino que esta es, a su vez, buena para la confianza. Tras múltiples experiencias, Hazleewood ha concluido que la creatividad, en sus distintas manifestaciones es un medio más eficaz que la palabra para iniciar y consolidar vínculos de confianza. Y ha podido llegar a esa conclusión observando cómo se genera esa confianza desde formas creativas de hacer música: ensayando con músicos que no leen partituras y sólo tocan de oído o con personas capaces de improvisar, por ejemplo.

Al igual que en el aprendizaje musical intuitivo, frecuente en continentes como África, que prescinde de normas y formalidades, la improvisación requiere diálogo y confianza: con uno mismo y con los demás. Es decir, si se logra eliminar prejuicios, desaprender normas y requerimientos, y abrir la mente a vías no transitadas (eso es en definitiva abrir la puerta a la creatividad), es posible llegar a nuevos modos de comunicación y de entendimiento. Hacerlo desde una base fuerte de confianza es esencial para que ese proceso llegue a buen puerto y ofrezca resultados positivos para la gestión de personas.

En definitiva, trabajar la autoconfianza permitirá inspirar confianza, confiar en otras personas y ayudarles a adquirir autoconfianza. Asimismo, la confianza será el mejor combustible para generar creatividad y encontrar nuevas soluciones a problemas enquistados, o abrir nuevas vías en procesos de trabajo, por ejemplo.

Todo empieza y acaba, pues, en la confianza: donde no hay confianza no puede haber armonía y sin armonía, nada funcionará correctamente. Construyan confianza con su gestión y obtendrán armonía. Serán líderes.

Más información: “Charles Hazlewood: confiar en el conjunto musical” (Fuente: Ted.com)

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12 propósitos para el management en 2012

La entrada de un nuevo año es siempre un buen momento para mirar hacia adelante y marcarse nuevos propósitos y objetivos, también en la empresa. Tras un 2011 convulso en términos económicos globales, se impone la necesidad de renovar el espíritu y afrontar los próximos 12 meses con nuevos bríos. Por todo ello, desgranamos bajo estas líneas 12 propósitos para el management, con especial enfoque a los departamentos de Recursos Humanos, como núcleo clave para la comunicación, difusión e impulso de los mismos:

  • Liderar: a fuerza de usarse, se acaba desgastando el significado de palabras como liderazgo. Sin embargo, en épocas de crisis como la actual el liderazgo se hace vital. Este año, más que nunca, será necesario un liderazgo integrador, que consiga atraer, detectar y conjugar el talento, aúnar fuerzas a su alrededor, y guiar a los equipos profesionales hacia los objetivos marcados. No existe el estilo perfecto de liderazgo, por lo que corresponde a cada organización encontrar el líder cuyas habilidades le determinen como el más apto para cubrir sus necesidades de desarrollo.
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  • Innovar: frente a la homogeneidad, es necesaria la diferenciación y frente a la competencia, el valor. Alcanzar la excelencia a través del valor diferencial requiere, entre otras acciones, innovar. Será necesario observar la realidad con otros ojos y desde nuevas perspectivas, para encontrar nuevas soluciones a los nuevos problemas. Pero no basta con la intención, es fundamental adquirir nuevas habilidades, formarse y prepararse para innovar. No hay muchas opciones: innovar o innovar, al otro lado, el abismo.
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  • Romper paradigmas: proyectar el futuro con una mirada diferente significa estar dispuestos a romper paradigmas, reinventarse y creer que otras formas de hacer son posibles. Los equipos y empresas que lideran la economía tienen varias virtudes en común, y una de ellas es haber sido capaces, en algún momento o siempre, de tomar rutas alternativas para llegar a la meta.
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  • Prepararse para afrontar retos: los imprevistos son el día a día del management. Pensar que una vez que se han establecido los criterios de gestión, todo irá “rodado”, es pura ilusión: los contratiempos, los cambios, la competencia y los accidentes conforman una realidad imponderable, pero afrontable. Para enfrentarse a la incertidumbre, ser capaces de generar el cambio y navegar con cintura en mares tempestuosos como los actuales, es clave la formación, insustituible para sentar unas bases sólidas desde las cuales sobrevivir y avanzar.
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  • Motivar: palabra mágica, pero tan real como la vida misma. Sin motivación, nada somos ni nada haremos porque nada podemos hacer. Es tarea de todos, aunque especialmente del líder y de los equipos y responsables de recursos humanos automotivarse y motivar al resto de profesionales de la Compañía. Encontrar los estímulos que están detrás de la motivación es una de las claves para impulsar a las personas y para ello es necesario escuchar, conocer, confiar, comunicar, hacer partícipes y compartir.  Más allá de sus motivaciones materiales, siempre superficiales, se trata de entender sus motivaciones vitales, profundas. Por eso, es necesario llegar al corazón de las personas, motivarlas a través de sus emociones. Escuchen, compartan, emocionen, motiven.
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  • Potenciar la confianza para vencer el miedo: en la base del éxito y de la motivación está también la confianza: poseerla para alcanzar lo primero y transmitirla para obtener lo segundo. Delegar, comunicarse y confiar en los equipos, ayudará a sus componentes a vencer sus miedos: miedo al cambio, miedo a avanzar, miedo a lo nuevo, miedo al fracaso, miedo al rechazo, miedo, miedo y más miedo. Vencer el miedo es convertir la energía que concentra este sentimiento en el mayor potencial de desarrollo. Por eso es determinante prepararse para enfrentarse al miedo cada día y aprender a vencerlo.
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  • Escuchar y aprender: quien no mira a su alrededor ni escucha está condenado al ostracismo y la incomunicación, y sin comunicación no hay desarrollo. Nadie está en la posesión total de la verdad y cada persona tiene algo que enseñar. Por eso es necesario abrir bien los ojos y los oídos, para escuchar y entender las necesidades de personas, por una parte, y aprender de ellas, por otra. Más allá de nuestro ámbito, también existen lecciones que aprender: de nuestros partners, nuestros clientes, proveedores, competidores, del mercado y por supuesto, de la sociedad en general. En el aprendizaje y la comunicación bidireccional está la clave del desarrollo común. Las lecciones están ahí para quien las quiera: escuche, aprenda.
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  • Racionalizar el tiempo: sin los pies en el suelo, no podremos caminar. Por eso, la base de todos los principios es la organización para optimizar el uso de los recursos, la mayoría de ellos limitados. De todos los recursos disponibles el más necesario y a la par difícil de controlar es el tiempo. Racionalizar horarios y fijar los “tempus” o plazos de realización de tareas se adivina como una de las claves para optimizar su uso. En un momento en que las fronteras entre los profesional y personal se hacen cada vez más difusas, conviene poner medios para conciliar ambas facetas vitales. Concentrar el tiempo de trabajo, pensar en objetivos más que en presentismo, y racionalizar horarios es siempre más productivo ¡y motivador!
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  • Ser feliz, hacer feliz: frente a la competencia sin límite y deshumanizada, impera la necesidad de devolver sentido a lo que hacemos. Por eso, se hace necesario buscar el bienestar de quienes nos rodean. Esto les hará no sólo más felices, sino más productivos, además de aumentar su fidelidad para con la empresa. ¿Pues, qué hay más motivador que la felicidad? Aunque para eso primero es necesario avanzar en la propia felicidad: por eso, escuche, comparta y sea generoso, eso le hará más feliz y eso hará más felices a los demás.
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  • Hacer equipo: nada puede conseguirse solo. Por eso es tan necesaria la construcción de equipo, su consolidación y su desarrollo. Entre las tareas a asumir para hacer equipo, de nuevo se cruzan en nuestro camino las palabras liderazgo, motivación y retención. Pero deben añadirse otras como colaboración, comunicación y coordinación. Ninguna regata se gana remando solo, reme en equipo y comparta sus éxitos.
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  • Retener a los mejores: el talento es un recurso escaso y por eso una de las mayores batallas se libra en el terreno de la captación y la retención de los mejores. El reto de retener el talento pasa principalmente por motivar y diferenciarse, algo de lo que ya se ha hablado suficientemente en este post. Retenga a los mejores: juntos serán aún mejores.
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  • Sonreír: alcanzar un objetivo empieza por proyectarlo, creer en su realización. Por eso, conviene ser optimista. Entre tanta mala noticia económica y augurios castastróficos, es necesario recordar que la capacidad del ser humano para superarse es infinita. Gracias a ella, ha podido sobrevivir siempre a la adversidad. Y para hacerlo su mejor arma siempre ha sido el optimismo, la capacidad de creer que todo es posible. No pierda la fe, sonría. Tendrá un mejor 2012.

¡Se lo dice Educa-training!

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