Formarse para el futuro con lecturas de crisis

Cada 23 de abril, día internacional del libro, nuestros timeline en redes sociales, nuestro buzones de correo, medios escritos, radiofónicos, televisivos y digitales nos bombardean con lecturas recomendadas, sea por autor, por novedades o por temáticas. En el ámbito de la gestión, sea empresarial o de Recursos Humanos, abunda también la oferta y es fácil perderse ante la proliferación, cada día, de nuevos títulos. Por eso este año, y dados los tiempos tumultuosos que corren, queremos hacer hincapie sobre esos títulos que, juntos o de forma separada, pueden ayudar a los gestores y directivos a trazar una hoja de ruta ante la crisis económica.

Uno de los primeros efectos de una crisis es el aturdimiento, la pérdida de referentes para una situación nueva, el miedo y la consecuente parálisis. Por eso, antes de empezar a pensar en la gestión, conviene volver sobre un asunto tan humano, y hasta animal, como es el miedo. Entender su origen, aceptarlo y utilizarlo como una herramienta de superación y desarrollo es el objetivo de algunos de los libros surgidos en el último año. Es el caso de No miedo, un pequeño volumen de la experta en Recursos Humanos, Pilar Jericó, que incide sobre el modo de reencauzar toda la energía que genera el miedo para alcanzar objetivos personales y empresariales positivos.

En esa misma línea, es importante observar la cara interna del miedo, la que se produce en los procesos de cambio como los que exigen las crisis y que se manifiesta tantas y tantasveces en negativas. Este es el centro alrededor del cual gira  Supere el No, un ensayo del gurú de la gestión William Ury, que ayudará a entender los procesos psicológicos que llevan a la oposición a nuevas propuestas o la negativa al cambio y a transformarlos en procesos asertivos.

En ese tránsito hacia nuevas formas de hacer y la asertividad, a menudo, el directivo se siente solo, abandonado e incomprendido. Por eso, es clave asumir que esa circunstancia es congénita a la gestión y la dirección, pero no tiene porqué ser un obstáculo insalvable. De esto y de cómo aprovechar ese estado trata La soledad del directivo, donde el conocido experto en dirección de Recursos Humanos Javier Fernández Aguado desvela algunas pautas para el desarrollo del management en armonía con el desarrollo personal y vital.

Sin duda, esa es una tarea ardúa para quien decida emprenderla, aunque no menos necesaria para alcanzar el éxito en el desempeño directivo. Por eso también es de recibo prestar atención a volúmenes como la Guía de competencias emocionales para directivos, un ensayo de varios expertos en gestión a través de la cual desgranan cómo adquirir las habilidades necesarias para lidiar con equipos también en épocas de crisis como la actual.

De este modo, es posible conformar los equipos humanos de modo que sean útiles a nuestros objetivos empresariales, la base para un desarrollo corporativo duradero. Construir comunidad, título de la obra escrita por Francisco Giménez Plano y Mariá Moreno sobre este asunto, incide sobre los mejores métodos para captar el talento, integrarlo y comprometerlo.

Hecho todo esto, y construídas así algunas de las bases para una gestión de los recursos humanos eficiente en épocas de crisis solo queda mirar adelante y enfrentarse a un mercado en plena ebullición y altamente competitivo. Hacerlo requerirá, entre otras medidas, de diferenciarse y encontrar corrientes no transitadas para llevar el viaje empresarial a buen puerto: es decir, innovar. Esta palabra, tan manida como poco practicada, es el centro de Los 7 movimientos de la innovación, uno de los acontecimientos de los últimos años en la literatura de management. Franc De Ponti apuesta por buscar siempre nuevos modos de proceder y aplicar esa filosofía en todos los órdenes de la empresa. Del éxito de estas ideas, y de donde las aprendió el propio De Ponti, dan fe compañías elogiadas y admiradas por su recorrido como Ikea, Inditex, Google o Apple.

Después de todo, ¿porqué no formarse para el futuro con estas lecturas?

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Romper las reglas para destacar

Quienes marcan la evolución y el cambio no son nunca quienes siguen los principios fijados por otros. Del mismo modo, quienes destacan y quienes consiguen salir  con más éxito de baches, problemas o crisis y además se crecen en esas situaciones, no son quienes se mantienen en sus posiciones haciendo las cosas como siempre se han hecho, siguiendo las reglas que otros establecieron.

Muy al contrario, quienes se atreven a buscar nuevos caminos, transgredir las reglas dictadas por los sancto sanctorum o nuevo brujos de un sector o actividad, son quienes tienen más posibilidades de obtener el mayor de los éxitos. Por supuesto, lo harán a costa del mayor riesgo, que es no conseguir el objetivo, equivocarse y fracasar en el intento. No obstante, la palabra fracaso no debería tener cabida en esa aventura, pues intentarlo ya es un triunfo, tomar riesgos ya es una victoria, pues aún no consiguiendo de inmediato, o a la primera, el objetivo, se habrá ganado la experiencia, el conocimiento de una forma más de cómo no alcanzaremos nuestro objetivo, como diría Edison.

Este es en síntesis, el mensaje que encierran películas como “Moneyball: rompiendo las reglas” una de las cintas que acumula más nominaciones para la edición 2012 de los Oscar. Detrás de la historia de un entrenador desconocido, representado por Brad Pitt, que recorriendo caminos desechados por otros, lleva a un equipo de baseball de poca monta a lo más alto de la clasificación, se encierra la lección de que no hay un único camino para llegar a la misma meta.

Atreverse a romper paradigmas, ir contra lo establecido, contra las teorías asentadas, es a menudo, y aún siendo el más peligroso, el mejor camino. Salir de la zona de confort, en la que nos regodeamos en nuestras propias seguridades, genera temor, miedo, en la mayoría. Por eso el éxito está destinado a unos pocos ¿serás uno de ellos?

 

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Formarse y gestionar en la superación del miedo

En los inicios del modelo productivo nacido en el siglo XX, de mano de industriales como Henry Ford, la obsesión por aumentar la eficiencia en las fábricas llevó a muchos directivos a utilizar el miedo como herramienta para lograr sus objetivos. Por este motivo, jugaban hábilmente con el miedo en sus distintas facetas: el miedo a perder el trabajo, el miedo a un menor reconocimiento, el miedo a no obtener un ascenso o una subida de sueldo, etc.

Sin embargo, un siglo después, cuando la aportación de valor ha desplazado a la producción como moneda de intercambio y carácter diferencial para las empresas y profesionales, el miedo ha dejado definitivamente de tener sentido. En la llamada sociedad del conocimiento, no hay lugar para un sentimiento como el miedo, que no permitiría el desarrollo óptimo de habilidades como la innovación y la creatividad o el descubrimiento y desarrollo del talento.

Estas son algunos de los argumentos desarrollados por Pilar Jericó, gurú del management, en uno de sus libros de más éxito, “No miedo”, que ha llegado ya a su séptima edición. En el mismo realiza también una analogía entre el cambio descrito en la gestión empresarial y el reto que se plantea a los profesionales en este siglo: apartar a un lado el miedo, para desplegar todo su potencial. Controlarlo, ser capaz de vivir con él, aprovechar su fuerza y superarlo, son algunas de las cuestiones que plantea la autora. Formarse para alcanzar ese objetivo y abrirse al cambio, son algunas de las vías para conseguirlo.

Pero si quiere descubrirlas e interiorizarlas, tendrá que acercarse a esta obra ¡sin miedo!



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Formarse para diferenciarse, diferenciarse para competir

Una realidad económica en mutación constante como la actual está pidiendo a gritos un cambio de paradigmas en la gestión. Y no sólo empresarial, sino también de la carrera profesional. Este es, en síntesis, el mensaje que traslada el gurú del marketing, Seth Godin, en su última obra, “Poke the Box”.

Para Godin, esta no es una recesión económica más, sino larecesión eterna, al menos para Occidente. Según su teoría, el sistema de producción manufacturera iniciado en la segunda revolución industrial en Europa y Estados Unidos y que culminó durante el siglo XX en ambos continentes y parte de Oriente, habría llegado a su fin y se estaría dando paso a un modelo diferente en el que lo importante es la aportación de valor añadido. No es una teoría totalmente nueva, obviamente, pero sí lo es su traslación a la carrera profesional y cómo se ha entendido hasta el momento.

Hasta hace poco, existía el convencimiento de que una formación específica llevaría a una persona a obtener un puesto de trabajo determinado, que a su vez le concedería una situación económica estable. Esto era especialmente cierto si se aplicaba a profesiones relacionadas con la producción manufacturera. Hoy en día, sin embargo este tipo de producción ha pasado a un segundo plano en la escala de generación de valor, siendo reemplazada por otro tipo de bienes como los servicios y el trabajo intelectual. Al mismo tiempo, los habitantes de países en vías de desarrollo están dispuestos a trabajar en ese tipo de producción a un coste muy inferior al de quienes habitan el primer mundo, por lo que estos no pueden competir con los primeros en el ejercicio de esas tareas.

Por todo ello, se impuso desde hace décadas la necesidad de formar profesionales capaces de generar y gestionar servicios. Y aunque se cubrió parcialmente ese objetivo quedó pendiente una tarea: concienciar a esos profesionales de que además deberían autogestionar su trabajo, y no esperar a que empresas u organizaciones lo crearan para ocuparles. Y esta es la clave desarrollada por Seth Godin: ha llegado el momento de apostar por la autogestión de la carrera profesional, lo que empieza asumiendo que es necesario formarse continuamente y adaptarse a las circunstancias (mercado en definitiva).

Más que nunca, será necesario aportar valor y hacerlo de forma diferente para obtener trabajo y beneficios. Quienes estén familiarizados con la gestión comercial y empresarial, encontrarán fácilmente la analogía con la gestión empresarial. Y es que efectivamente, la lectura puede hacerse en múltiples sentidos: lo que vale para la empresa, vale para el individuo y viceversa. He ahí la mayor muestra del cambio de paradigma propuesto por Godin.

Epílogo: en un giro más en el cambio de paradigma su libro sólo puede adquirirse a través de un sistema de venta de libros puesto en marcha por Godin en alianza con Amazon, The domino project. No podrá decirse de Godin que no predica con el ejemplo…


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Transformar el NO como respuesta

A menudo, en la gestión de personas, al igual que en el management en general, nos encontramos con un NO como respuesta. Existen personas con las que se hace especialmente difícil negociar, sea por su obstinación, por su personalidad o por cualquier otro motivo. Y sin embargo, a veces, también son personas excelentes en su desempeño o que por su papel en la organización o sus talentos, queremos mantener en la organización. Retenerlas se convierte por lo tanto en un reto ¿cómo hacerlo sin perder nuestra posición? ¿cómo transformar el NO de una persona en un sí y aprovechar así todo su potencial?
 
De este asunto trata “Supere el NO” el nuevo y revelador ensayo del gurú de psicología personal y grupal, William Ury. Basándose en la sabiduría oriental clásica y otras teorías que trascienden la dualidad característica del pensamiento occidental, Ury propone distintas técnicas tendentes a la integración como respuesta al NO.
 
Como en cualquier proceso de cambio, todo empieza por uno mismo. Se trata de modificar nuestra propia actitud para abrirnos al otro, desterrar nuestra propia negatividad y entenderle para ofrecerle lo que, solapadamente, nos está pidiendo al decir NO. De este modo, desde la empatía con el otro y su motivación, daremos los primeros pasos para acercarle a nuestras posiciones y transformar de forma natural y progresiva su cerrazón en una entusiasta apertura hacia nosotros.
 
¿Porqué NO intentarlo?
 


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