Cómo conciliar y no morir en el intento

A nadie se le escapa que conciliar vida y trabajo se hace cada día más difícil. Las distancias, la presión laboral, los continuos cambios y los imprevistos convierten el día a día en un juego de malabares. Si, además, algún día decidiste tener familia, tu vida se habrá convertido en una carrera constante en la que predomina la sensación de no llegar nunca a tiempo a nada, dejar todas las tareas incompletas, no acabar nunca de solucionar problemas y sobre todo, preguntarse ¿pero cómo lo hacen los demás?

Sirva de consuelo que nadie es perfecto y nuestros problemas, sean cuáles sean, son mucho más comunes de lo que, a priori, nos parece. En cualquier caso, y aunque no sea la solución definitiva, vayan por delante algunos de los consejos que recomiendan los expertos en management:

  • No satures tu agenda de tareas:  realizar un cronograma por horas puede ser útil para estructurarse mentalmente pero programar muchas tareas no es garantía de que vayan a ejecutarse finalmente; los imprevistos, que surgen siempre, impiden cumplirlas todas, sobre todo si son muchas, y desde luego, hacen muy difícil realizarlas en orden y duración fijado inicialmente. Se realista, programa menos tareas, se flexible y no te castigues si no llegas a todas, ¡al menos lo intentaste!
  • Prioriza: fácil de decir y difícil de hacer, pero es necesario. Diferencia lo que es urgente de lo que puede esperar y pondéralo también con su nivel de importancia. El síndrome de la respuesta inmediata lleva a menudo a relegar tareas importantes o realmente urgentes, por dejar cerrados de inmediato temas que en realidad son secundarios. No todo puede ser igual de importante y urgente ¡prioriza!
  • Aprende a decir no: vivimos en la cultura de la asertividad, en la que parece que sólo hay opción para el sí. Sin embargo, un no a tiempo permitirá dar muchos más síes que lo contrario. Identifica aquello o aquellos que pueden hacerte perder tiempo inútilmente y aprenda a decirles no. ¡Ganará muchos síes!
  • Ordena: el caos no es un buen medio para optimizar el tiempo y ser efectivos. Pon orden en tus procesos de trabajo, en la organización de tu tiempo y hasta en la forma en que dispones tu escritorio ¡sí, también el de tu ordenador!
  • Aprovecha la tecnología: para muchos, invertir tiempo en aprender a usar la tecnología y utilizarla es una pérdida de tiempo. Sin embargo, la mayor pérdida de tiempo es no aprender a usar la tecnología en nuestro favor: agenda, alertas, carpetas compartidas, herramientas de gestión, son muchas las aplicaciones que pueden simplificar nuestro día a día y ahorrarnos mucho tiempo. Invierte tu tiempo en tecnología ¡y lo ganarás para otras cosas!
  • … pero no te pases: la tecnología es especialmente propensa a crear pequeñas adicciones y a dilatar el tiempo de uso, distrayéndonos de lo realmente importante. Se trata de que utilices la tecnología, no de que la tecnología te utilice…
  • Asume que todo no siempre será perfecto: la perfección es imperfecta, y la imperfección, perfecta, ya lo dice la filosofía oriental. Asume que no siempre podrás hacerlo todo como lo imaginaste, tanto en plazos como en resultados. No te obsesiones con aprovechar cada minuto de tu tiempo y dedica más tiempo a evaluar, a toro pasado, qué errores has cometido y cómo correjirlos en el futuro. ¡Será perfecto!

Nota: artículo basado en Need work-life balance? 7 tips

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Conciliar, también con la formación

La conciliación entre vida profesional y familiar es un asunto que preocupa cada vez más a las organizaciones. No en vano, se ha demostrado que las empresas que más y mejor concilian cuentan con los equipos de personas más satisfechos y más productivos. Y es que más horas de trabajo no equivalen siempre a mayor producción, como aclaran estudios recientes sobre productividad, de ahí que más que centrarse en trabajar muchas horas, conviene encontrar fórmulas para optimizar su uso.

Por este motivo y con el fin de promocionar la conciliación, varias empresas, asociaciones y entidades públicas han propuesto celebrar el “día de la oficina en casa” el 22 de junio. Para divulgar la idea se ha creado una web en la que, además de promocionar la iniciativa, se ofrecen herramientas para facilitar el trabajo a distancia y calcular el ahorro que supondría esta alternativa tanto para las empresas como para trabajadores. El día de la oficina en casa está presente, además, en redes sociales como facebook, twitter y Linkedin, en los que también se desgranan las ventajas que puede suponer la combinación de trabajo presencial y teletrabajo.

Las organizaciones promotoras del “día de la oficina en casa” señalan que trabajar desde casa ahorraría a cada trabajador 216 horas, que son las que cada uno invierte, de media, en desplazamientos en todo el año. Además, se ha calculado que una empresa podría ahorrar una media de 1.200 euros por empleado y año si flexibilizara horarios y lugar de trabajo.

En el ámbito de la formación para empresa, se abre también un interesante campo con la conciliación. De hecho, si se adoptaran más medidas de horarios flexibles, las empresas podrían ofrecer a los empleados la posibilidad de recibir la formación desde su casa, vía online con elearning, o en formatos mixtos como el blended learning. Por una parte, la empresa ahorraría costes de mantenimiento y energía; y por otra, ayudarían a sus empleados a conciliar mejor, lo que, como ya se ha comentado aquí, favorece también su satisfacción. De este modo, además, se sumaría un factor más de retención a la formación, que en sí misma, es también un valor positivo para conservar talento.

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¿Influye el tipo de jornada en la productividad?

Ahora que se acerca el verano, en muchas empresas empieza el periodo en el que cambia el régimen de horarios y se establece, hasta septiembre, la jornada continua. Precisamente esta semana, investigadores de la Universidad de Zaragoza publicaban un estudio según el cual la jornada continua permite aumentar en un 5% la productividad.

Se abre pues, el debate, como cada año: ¿es más productiva una jornada continuada? ¿o es más productivo partir la jornada en dos periodos? Aunque existan opiniones para todos los gustos, lo cierto es que en España sigue predominando la jornada partida. Prueba de ello es que la OCDE sitúa a España como uno de los países en los que más horas se trabajan, sólo superado por países como Austria y Portugal, y muy lejos de países como Alemania. Sin embargo, ¿supone esto un plus para la productividad del país?  Si nos atenemos a las cifras de producto interior bruto o de crecimiento, salta a la vista que no.

Es obvio que aún quedan cosas por mejorar en la cultura empresarial y laboral española, y una de ellas es claramente el rendimiento productivo. Quizás no sea más que una cuestión de gestión, organización, o de mentalidad. En cualquiera de estos casos es posible incidir en el cambio, por ejemplo a través de la formación, tanto entre los profesionales, como entre sus directivos. Mejorar el aprovechamiento del tiempo podría propiciar cambios en los horarios y un mejor reparto de vida laboral y personal, tan demandado hoy en día. Para más inri, se ha demostrado que las empresas  que mejor concilian, son también las que mejor retienen a sus profesionales, al tenerlos más satisfechos y estos pasan a ser, por ambos motivos, mucho más productivos.

Las próximas semanas pueden ser una prueba real y una respuesta a todas estas preguntas e hipótesis. A tenor del cambio de jornada, muchas empresas podrían comparar la productividad de sus trabajadores en este periodo, frente a la obtenida en periodos con jornada partida. Se demuestre o no que la jornada continua es más productiva, merece la pena reflexionar sobre ello y sobre todo pensar por qué nuestros horarios prolongados no repercuten en una mayor productividad.

En realidad, en el exterior, nos observan y ya se lo preguntan …

 

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Madre y trabajadora, una mirada en corto

Este año y sin que sirva de precedente hasta el 2034, según el calendario lunar, coinciden el 1º de mayo, día del trabajador, y el primer domingo de ese mes, fecha en la que en España se celebra el día de la madre. De modo que no podíamos dejar escapar la ocasión para celebrar desde aquí ambos días en sintonía.

Desde que la mujer se incorporó de pleno derecho al mundo laboral se ha avanzado considerablemente en las leyes a favor de la conciliación y de protección de la maternidad. Sin embargo, aún queda por recorrer ya que la realidad es tozuda y no se pueden cambiar de un plumazo miles de años de un orden social determinado, prejuicios y hábitos adquiridos.

Y como muestra del día a día de la madre trabajadora, baste un botón, un pequeño corto presentado en 2010 en el Festival Cine y Trabajo, sección paralela del Festival Aragonés Cine y Mujer. A través del mismo puede entenderse, de un modo rápido, los retos a los que se enfrenta la mujer que además de trabajo, tiene familia y viceversa: horarios, desarrollo profesional, jefes, equipos, niños, horarios, niños, horarios … ¡Feliz día de la madre!

 

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¿Es la maternidad una barrera a la formación?

Ante la proximidad del día de la madre retomamos un informe, publicado algunos meses atrás, que coloca la maternidad como una posible barrera a la formación de postgrado para las mujeres. Según este informe el número de mujeres matriculadas en másters en Cataluña es menor que el de hombres a pesar de que la mujer ya ha superado al hombre en número de licenciaturas. En números redondos, las mujeres representan sólo un 25% de quienes se examinan para entrar a un MBA, un porcentaje inferior al registrado en otros países como Reino Unido, Italia, Francia, Alemania y Estados Unidos.

Una de las hipótesis para explicar esta desproporción es el llamado “techo de cemento“: la mujer se estaría anticipando a una realidad, que los sueldos de las mujeres siguen siendo inferiores a los de los hombres en cargos directivos. Es decir, estaría renunciando a ampliar su formación ya que no tiene la certeza de que redundará en un mayor sueldo o una mayor posición, circunstancia esta bautizada como “techo de cristal”.

Pero otra de las hipótesis, que es la que nos interesa hoy, apunta a una diferencia en las prioridades de hombres y mujeres con edades superiores a los 30 años, es decir, en edad fértil pero con una limitación temporal más acuciante para ellas que para ellos. De esta forma, es posible que muchas mujeres prefieran centrarse durante esos años en vivir su maternidad, antes de que, por cuestiones biológicas, les resulte imposible. El precio sería renunciar, entre otras cosas, a una formación de postgrado.

Hasta el momento siempre se ha considerado que la maternidad estaba siendo una barrera psicológica y real para el desarrollo profesional de las mujeres. Por una parte, porque les empuja a dejar su trabajo o solicitar excedencias y reducciones de jornada que terminan siendo un obstáculo para ascender. Y por otra, porque las circunstancias de la maternidad siguen siendo una dificultad añadida mientras el rol de la paternidad no se equipare en tiempo de dedicación y en consideración social.

Pero lo que no se había barajado es que la maternidad podía ser también un freno para la formación. A priori, podría parecer una situación nueva. Pero en realidad no debería tratarse de modo muy diferente al conflicto entre desarrollo profesional y maternidad.  Ambas requieren la puesta en marcha de políticas que favorezcan la conciliación, tanto desde la Administración, como desde las empresas. De este modo, la mujer no tendría que temer la maternidad como un ogro que se come sus expectativas profesionales.

Para ello necesitará, eso sí, la ayuda de todos. ¿Lo haremos?

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