Aprender inglés para no quedarse atrás

En ocasiones ya hemos comentado el déficit que padecen históricamente los españoles en el conocimiento y en la práctica de idiomas como el Inglés. Diversos estudios confirman, año tras año, que el manejo de esta habilidad en los profesionales españoles sigue siendo incompleto.

Como es obvio, en un mundo globalizado, el dominio de un idioma como el Inglés es absolutamente imprescindible si queremos lanzarnos al comercio internacional, y a las relaciones con empresas del exterior, tanto en condición de clientes, como en la de proveedores o colaboradores. Hacerse entender y entender al otro en una lengua tan extendida en el mundo de los negocios como es el Inglés, ya no es una ventaja, sino una necesidad.

Cada día más, quién no es capaz de comunicarse en Inglés y de comprender lo que otros expresan en ese idioma, se ven aislados, no consiguen avanzar profesionalmente y lastran, a su vez, el desarrollo y progreso de las empresas en las que militan. Por ese motivo, no es extraño que cada día son más las empresas que incorporan el Inglés como una formación continua entre sus profesionales; en algunos casos para pasar de un nivel elemental a un dominio mayor, y en otros, para reforzar conocimientos, o ahondar en el dominio de lenguajes técnicos, o específicos.

Aunque nos guste parodiar a determinados grupos profesionales o sectores por abusar de anglicismos en su terminología técnica, como ocurre a menudo en el mundo de la moda, o del marketing y la publicidad, lo cierto es que muchos de esos conceptos y las disciplinas a las que se refieren tienen origen en el mundo anglosajón, y encierran en sí mismos más significados que sus equivalentes en castellano, francés, o alemán, por ejemplo. Pero sobre todo, su conocimiento permite a los profesionales, intercambiar información, ganar clientes y encontrar mejores proveedores más allá de sus fronteras físicas, esas mismas que ya no existen en el mundo de Internet y las redes sociales.

¿Y pues, cuándo empezamos?

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“Hablemos de formación, hablemos de pasión”

En un momento de crisis de modelo económico, social y hasta cultural, cunde la sensación de pérdida y la necesidad de encontrar respuestas. En ese tránsito, entre la formulación de preguntas y la llegada de las respuestas, puede llegar el cansancio y la apatía, sobre todo si, sin darnos cuenta, erramos el tiro al realizar las preguntas. Con frecuencia, nos preguntamos, por ejemplo, en el ámbito laboral y personal ¿en qué puedo trabajar? ¿Qué empresas pueden necesitar un perfil como el mío? Sin embargo, es más raro que nos preguntemos ¿qué me apasiona? ¿Qué me gusta de verdad? ¿En qué me gustaría invertir 8 horas, o más, de mi tiempo al día?

De la misma forma, en la empresa se plantean muchos retos, pero el principal es el de atraer y retener talento, ya que ayudará a marcar la diferencia con la competencia. En ese ámbito, se plantean preguntas como: ¿dónde puedo encontrar talento? ¿cómo seleccionarlo correctamente? Y sin embargo, no se acostumbra a preguntar: ¿qué talento tengo ya en la empresa? ¿cómo hacer que se desarrolle en favor de nuestra actividad?

Parte de la respuesta se escribió en piedra, siglos ha, en el tempo de Apolo, en Delfos y dice así: gnóthi seautón, es decir, “conócete a ti mismo”. El aforismo viene a decirnos, entre otras posibles lecturas, que conociéndonos y aceptándonos, podremos avanzar mejor. Del mismo modo, a nivel personal, y en la empresa, saber lo que atesoramos, capacidades, talentos y vocaciones, puede ayudarnos a proyectar nuevas respuestas a los retos diarios y afrontarlos no sólo de forma renovada y resolutiva, sino con pasión, porque nos autorealizaremos en esa tarea.

Descubrir y detectar el talento es la primera tarea, y debe ser una tarea permanente. Encauzar ese talento,  pulirlo y retenerlo es el segundo paso, y en esa labor es clave la formación.  Con una formación continua y adecuada, podremos hacer que afloren  y se desarrollen las vocaciones y aptitudes de cada uno, ganando en automotivación, implicación, productividad y, a la postre, generación de negocio. Darle a cada cual lo que necesite, en ese ámbito, ya no se plantea como una opción, sino como una necesidad ya que ayudará a procesar de forma óptima los cambios y la adaptación que requiere nuestra época. Aunar pasión y trabajo, es en definitiva, el reto de este siglo en el ámbito profesional y empresarial.

Por eso, cuando hablemos de formación, hablemos de pasión.

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Formar y emprender, o emprender para formar

Al hablar de emprender, y sobre todo cuando nos dirigimos a nuevos emprendedores se listan con frecuencia una serie de cualidades o habilidades necesarias, así como tareas a realizar y todo tipo de consejos.

Así por ejemplo, se habla de la importancia de tener una buena idea, a ser posible original, y/o que nos distinga del resto de empresas o emprendedores, sea por el servicio o producto que ofrecemos, o por la forma en que lo hacemos. En ese sentido se pone el foco sobre la visión necesaria para descubrir oportunidades donde otros ven dificultades o una necesidad no cubierta;  y el valor de la creatividad para dar a luz soluciones adecuadas a ese espacio vacío.

También se pone el acento en lo imprescindible que es hacer números y previsiones de gastos e ingresos a corto, medio y largo plazo o marcarse objetivos también en esa medida. Se cita el valor de hacerse una imagen, cuidarla y llenarla de contenido para que sea la carta de presentación y el recuerdo permanente de nuestra empresa y nuestros productos o servicios.

Por supuesto, se aborda el asunto más personal y que toca a la madera del emprendedor, y que no es otra que la perseverancia, la paciencia, la resiliencia o resistencia a la frustración. Y por último se suele hablar de la suerte que debe acompañar a todo proyecto empresarial y que no tiene, normalmente, otro secreto que trabajar, trabajar y trabajar, y sobre todo, hacerlo en la dirección adecuada

Normalmente, se suele olvidar hablar del conocimiento y la formación necesarios en distintas áreas, no sólo la operativa o de la actividad objetivo de la empresa, sino también en otras como la administrativa, la de gestión, la de promoción y la de venta o comercialización.

Pues bien, todo esto, y algo más, como la experiencia, el conocimiento y los recursos, es lo que se ofrece, normalmente, en las franquicias. Por eso, desde Educa-training,  hemos apostado por este modelo para la expansión y el crecimiento de nuestra red de formación a empresas. Gracias a ello, no sólo formamos a profesionales en otras empresas, sino que formamos a emprendedores para ayudarles a crecer desde su propia empresa, entendida como franquicia.

Aunamos así las dos ideas base de nuestro negocio de franquicias low-cost de formación: formar para emprender, y emprender para formar.  Y, además, lo hacemos de forma asequible a cualquier emprendedor.

Acompáñanos, no es broma, ¡aunque lo hacemos de muy buen humor!

¡Anímate y pídenos información! Y mientras tanto, empecemos esta relación con una sonrisa, sin duda la mejor manera de emprender una tarea… ¡Te esperamos!

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Formación: poner el alma para llegar a la persona

Detrás de la formación para empresas hay mucho más que unos procesos de aprendizaje o unos acuerdos comerciales entre empresas. Para empezar, la formación son personas: personas que requieren formación y personas que imparten formación. Por eso, desde Educa-training ponemos especial énfasis en las personas, porque son la materia prima de todo proceso formativo.

Como ejemplo de ello, ya hemos dado a conocer la experiencia personal de algunas de las personas y empresas que han acudido a Educa-training para su formación. Pero también es importante tener en cuenta el punto de vista de los propios colaboradores de Educa-training, los formadores, seleccionados cuidadosamente para cumplir con las expectativas de nuestros clientes.

Al hablar con algunos formadores, como  Nancy Gallou (ver su testimonio más abajo), profesora de Inglés con Educa-training, percibiremos hasta qué punto comparten nuestro sentido por llegar, escuchar y atender a las personas como individuos, con sus necesidades, cualidades y limitaciones. En la formación cobra una importancia vital la forma de crear y alimentar la relación entre formador y alumno, pero también entre alumnos en el caso de grupos. “Es muy importante la interacción de los alumnos con el profesor y entre ellos. De este modo conseguimos que las clases no sean aburridas”, ya que tenemos la certeza de que “si son aburridas, no aprenderán nada”.

Al mismo tiempo, esa interacción permite al profesor conocer de cerca las necesidades a atender  ya que “cada alumno es diferente”, explica Nancy. Por eso, “aunque la metodología es la misma, entreteniendo y motivando” se adapta a cada uno. Para ello es necesario un esfuerzo y una motivación extra también por parte del formador, que implica “poner el alma en lo que se está enseñando, estar preparado, poner ojo a lo que se hace, motivar y disfrutar ya que el sentido del humor también es importante” añade Nancy.

Si a esto se le añade una preparación concienzuda de cada clase, con acopio y análisis de material didáctico y material audiovisual, la formación tendrá más visos de tener éxito y de alcanzar los objetivos fijados. Pero llegar a esto supone poner especial atención en todos las etapas del proceso de trabajo formativo, desde la selección de los formadores, hasta su coordinación y el seguimiento de sus clases, o su integración paulatina en la empresa.

Somos personas, y formamos personas, es nuestro reto ¿es también el tuyo? Si es así, no lo dudes, acompáñanos.

 

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El reto de extender la formación también a todas las pymes y micropymes

Recientemente, dábamos cuenta desde este blog de management y Recursos Humanos, sobre la inversión en formación que realizan las empresas en todo el mundo, y señalábamos que un 31% de las mismas la incrementará este año. También en otros posts, hemos abordado la inversión en formación realizada por las grandes empresas en España, que el año pasado ascendía a 885 millones de euros. Finalmente, hemos analizado también la inversión en formación que se realiza desde otro tipo de empresas, las pymes y las micropymes, que aportan, juntas, la mayor parte del PIB en España, y hete aquí que nos encontramos con una sustancial diferencia en su comportamiento frente a la formación.

Por ejemplo, si bien casi el 100% de las grandes empresas (más de 250 empleados) aprovechan los créditos de formación bonificada a los que tienen acceso a través de la fundación tripartita, sólo el 58% de las pymes (de 10 a 249 empleados) y el 25% de las micropymes  (de 1 a 9 trabajadores), hacen lo propio. La pregunta es, ¿qué ocurre con las pymes y las micropymes? ¿porqué no invierten en formación?

Por nuestra experiencia, la respuesta es múltiple pero las razones son, principalmente tres: por desconocimiento, por falta de tiempo y por falta de enfoque.

Por una parte,  una gran parte de las pymes y micropymes desconocen que pueden costear parcial o totalmente la formación de sus empleados gracias a los pagos realizados a la Seguridad social, parte de los cuales están destinados a subvencionar esta partida. Además, la mayoría desconocen cómo realizar la tramitación de esos créditos y aprovecharlos de forma eficiente.

Por otro lado, este tipo de empresas, por su estructura y naturaleza, carecen de tiempo para gestionar estos créditos de formación a través de la fundación tripartita y también para organizar la formación e impartirla.

Por último, la amplia mayoría de pymes y micropymes ignoran o no tienen tiempo y recursos para analizar en qué habilidades poner el foco de la formación, ni cómo adaptarla a cada uno de sus trabajadores para hacer de ella una herramienta de desarrollo no sólo profesional, sino de la propia empresa.

Sin duda, no son obstáculos desdeñables. Pero por ese motivo, empresas como Educa-training, llevan años atendiendo a empresas de todos los tamaños para responder a sus necesidades formativas en todos los sentidos, también en estas últimas. Realizar formación no consiste sólo en ofrecer cursos, sino en analizar las necesidades de cada empresa y sus distintos profesionales para ofrecer la formación más adecuada a cada uno: tanto en el fondo, al desarrollar las capacidades útiles para el desempeño profesional, como en las formas, al adaptarse en la metodología a tiempos y espacios disponibles en cada caso.

Facilitar y habilitar la formación acorde a cada necesidad es el reto de empresas de formación como Educa-training. Recibir la confianza, no sólo de grandes empresas, sino también de pymes y micropymes, para impartir esa formación, nos permite adelantar que los porcentajes antes citados, correspondientes a las segundas, irán acercándose poco a poco hasta igualarse con los de las primeras.

El beneficio será común a todos, por eso también lo es el reto. ¿Cuándo empezamos?

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