Aprender inglés para no quedarse atrás
En ocasiones ya hemos comentado el déficit que padecen históricamente los españoles en el conocimiento y en la práctica de idiomas como el Inglés. Diversos estudios confirman, año tras año, que el manejo de esta habilidad en los profesionales españoles sigue siendo incompleto.
Como es obvio, en un mundo globalizado, el dominio de un idioma como el Inglés es absolutamente imprescindible si queremos lanzarnos al comercio internacional, y a las relaciones con empresas del exterior, tanto en condición de clientes, como en la de proveedores o colaboradores. Hacerse entender y entender al otro en una lengua tan extendida en el mundo de los negocios como es el Inglés, ya no es una ventaja, sino una necesidad.
Cada día más, quién no es capaz de comunicarse en Inglés y de comprender lo que otros expresan en ese idioma, se ven aislados, no consiguen avanzar profesionalmente y lastran, a su vez, el desarrollo y progreso de las empresas en las que militan. Por ese motivo, no es extraño que cada día son más las empresas que incorporan el Inglés como una formación continua entre sus profesionales; en algunos casos para pasar de un nivel elemental a un dominio mayor, y en otros, para reforzar conocimientos, o ahondar en el dominio de lenguajes técnicos, o específicos.
Aunque nos guste parodiar a determinados grupos profesionales o sectores por abusar de anglicismos en su terminología técnica, como ocurre a menudo en el mundo de la moda, o del marketing y la publicidad, lo cierto es que muchos de esos conceptos y las disciplinas a las que se refieren tienen origen en el mundo anglosajón, y encierran en sí mismos más significados que sus equivalentes en castellano, francés, o alemán, por ejemplo. Pero sobre todo, su conocimiento permite a los profesionales, intercambiar información, ganar clientes y encontrar mejores proveedores más allá de sus fronteras físicas, esas mismas que ya no existen en el mundo de Internet y las redes sociales.
¿Y pues, cuándo empezamos?





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