Formarse para el éxito empieza con un sueño

Nunca se insistirá lo suficiente en la importancia de la visión, con mayúsculas, para el éxito profesional y empresarial. Marcarse una meta, unos objetivos, sentarse a pensar cómo alcanzarla, formarse y prepararse para afrontar las dificultades que encontraremos en el camino, y luchar, trabajar duro, cada día, con la meta fija en nuestra meta; todo eso es tener una visión de futuro profesional o de empresa, y llevarla a la práctica.

Es frecuente que el emprendedor, o el directivo, sobre todo cuando está a la cabeza de una pequeña o mediana empresa, se amedrante ante todo lo que queda por hacer para llegar a su objetivo. Pero la fuerza de los sueños, de la visión, es la energía que levanta cada día a millones de autónomos, emprendedores, directivos, pequeños empresarios y profesionales de todo género, orden y capacitación para seguir adelante y progresar.

Con la adecuada formación, ese impulso para avanzar será siempre más fuerte, y el miedo se disipará, como la niebla ante los potentes faros de una moto primero, un coche después y finalmente un imponente avión. La formación continua es la base para seguir alimentando esa fe en un futuro mejor, y además, hacerlo realidad; es lo que nos ayuda a seguir soñando y saber que no será una ilusión, sino que lo conseguiremos de verdad.

Acompáñanos, hagamos de la formación ese lugar donde empiezan a cumplirse los sueños.

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Formarse con lecturas de cine

Quienes siguen habitualmente este blog de Formación, Recursos Humanos y Management, saben ya de nuestra afición a extraer lecciones empresariales de libros y películas. En esta ocasión, ambas modalidades de aprendizaje y formación a través de los paralelismos que ofrecen lecturas y cine, se aúnan en un volumen editado recientemente por Biblioteca Nueva y titulado “Equipos de cine. Películas que enseñan a trabajar en equipo“.

En el mismo, su autor, José Miguel Muñoz Pérez, comenta 7 películas para extraer de ellas algunas lecciones válidas para la gestión y el trabajo en equipo, tan importante para cualquier profesional y/o directivo de Recursos Humanos. Desde Heat, o Cars, pasando por Los chicos del coro o Apolo XIII, entre otras, son muchas las películas que, al visionarse desde el prisma de Recursos Humanos, pueden inspirar soluciones para el trabajo en equipo.

En ellas se desvelan asuntos tan importantes como la autoridad moral, clave para el liderazgo; la cooperación y el descubrimiento de nuestro papel en cada grupo; la resolución de conflictos; la comunicación; la confianza y un largo etcétera. Y es que el cine, da para esto y para mucho más, como se ha visto en numerosas ocasiones en este blog: por ejemplo, para hablar sobre el valor de la pasión por lo que hacemos, la búsqueda de nuevos caminos, el cambio de paradigmas, la toma de decisiones, los estilos de dirección, la automotivación.

Por todo ello, recomendamos no sólo la lectura de este libro, sino también el visionado de cine, en general, sin prejuicios y con gafas nuevas; las que nos ayudarán a extraer nuevas lecciones útiles en nuestro día a día profesional y empresarial.

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Innovar para formar un futuro ¡diferente!

En los primeros post de este blog, ya hablábamos de la importancia de innovar para avanzar, tanto en nuestra condición de profesionales, como en la de empresas y cómo en ese camino, el pensamiento lateral puede ser de inestimable ayuda. A menudo, no se trata tanto de hacer las cosas de forma diferente, que es parte del secreto, como de encontrar un uso diferente a lo que ya existe. La cuestión no es reinventar la pólvora, sino darle nuevos usos. Así ocurrió, justamente, con ese invento oriental, que en su lugar de origen se utilizaba sobre todo como un juego de artificios y fue reutilizado, no siempre para bien, en occidente: primero para la guerra, pero después también en industrias como la minera, por ejemplo.

Los momentos económicos duros, de recesión, o depresión, pueden llevar al bloqueo mental, en la obsesión por sobrevivir y por salir de esa difícil situación. Sin embargo, por otro lado, son el mejor acicate para la imaginación, la creatividad y la innovación en todos los sentidos: en la producción, en la gestión y en la dirección. Los problemas comunes suelen encontrar la mejor salida en soluciones insólitas, diferentes a las fórmulas ya empleadas.

Formar y entrenar en la práctica de un pensamiento divergente puede llevarnos a encontrar esas salidas y al tan deseado ¡eureka! Innovar no es un acto exento de dificultades, esfuerzo y tesón. Pero como bien saben quienes se dedican cada día a la creatividad, lo más conveniente es trabajar duro, para aprovechar al máximo el canto de las musas cuando nos llega…

 


The Invisible Bicycle Helmet | Fredrik Gertten from Focus Forward Films on Vimeo.
 

 

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Formación e innovación, las claves del futuro

Formarse para mejorar cada día e innovar para diferenciarse y poder competir. Parece fácil, y hasta evidente, sin embargo no debe serlo cuando son cada vez más las voces que se suman en la reafirmación de estas dos ideas. Una de las últimas en hacerlo públicamente ha sido la de Rafael Miranda, el nuevo presidente de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), que en una entrevista en Expansión recalcaba estas dos ideas como claves de futuro para las empresas.

Miranda, entiende que formación e innovación son claves tanto para impulsar el desarrollo de un país como para la competitividad de una empresa. De hecho, plantea la formación continua como uno de los primeros deberes de empresarios y directivos y reprende a quienes sigan considerándola un gasto, en lugar de una inversión. En ese sentido, plantea la formación como una clave estratégica para enfrentarse a escenarios de incertidumbre, de cambios y de inestabilidad, ya que se configura como la mejor herramienta para adaptarse a ellos.

Es también en esas circunstancias cuando es más necesaria la innovación, y esta nace de la formación continua ya que difícilmente se podrá innovar sin haberse preparado para ello. “Tenemos que reinventar casi todo. Casi nada vale. Ya no sirven los entornos tradicionales, hay que preparase para una competencia global y para entornos cambiantes rápidamente” sentencia Miranda.

Es sabido que de las crisis surgen las mejores ideas e iniciativas. La necesidad aguza el ingenio, pero es necesario abrir la puerta a esa innovación, alimentándola primero con conocimiento y formación, y apoyándola para que se convierta en productividad, eficiencia y en definitiva, beneficios. Formarse e innovar, es tarea de todos, del individuo y del colectivo, de la empresa y de la sociedad.

Aceptar el reto de la formación y la innovación es mirar hacia adelante y arrojar luz sobre el futuro


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Formar directivos en competencias emocionales para superar la crisis

Según un estudio reciente, un 90% de los directivos son cortoplacistas y la mayoría se orientan más a los resultados que a las personas, por lo que desarrollan poco o nada las habilidades de comunicación o de trabajo en equipo. De ahí que algunas compañías, hasta un 62% de las que conforman el IBEX-35, crean que son necesarios cambios profundos en el perfil de sus directivos sobre todo cuando todo apunta a que el valor diferencial y por lo tanto competitivo de las empresas está cada día más en sus personas. …es más, esas empresas empiezan a percibir que esos cambios son urgentes, porque solo con ellos será posible aguantar la actual crisis económica.

Estos son algunos de los datos que manejaron  Michael José Belzunce, IgnacioDanvila del Valle y Francisco J. Martínez-López para la redacción de la “Guía de competencias emocionales para directivos“, su última obra publicada a través de la Editorial ESIC. En la misma  no sólo desgranan las competencias emocionales más necesarias para dirigir en tiempos de crisis sino que destacan aquellas de las que carece la mayoría de los directivos españoles.

Entre estas últimas resaltan la innovación y la adaptabilidad, dos características fundamentales en periodos de incertidumbre como el actual. Y es que, según los autores, son habilidades que no se enseñan en los ciclos universitarios o de postgrado. Por lo tanto es una formación que deberán adquirir de otra forma y lo antes posible, para enfrentarse a los retos de una economía tambaleante e inestable. Al final, los autores vuelven sobre los principios básicos del management moderno, cada vez más centrado en la persona, ese capital que marcará la diferencia entre las empresas que se mantendrán en la arena, y las que verán pasar las tardes desde la barrera, o lo que es peor, el desolladero…

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