Escuchar y aprender de los mejores

El Cine, la Literatura y otras artes creativas como la Publicidad, proporcionan a menudo mensajes útiles y aplicables a los Recursos Humanos, como demostramos cada semana en los artículos que publicamos en este blog. De hecho, en esta última disciplina, la Publicidad, y con el fin de diferenciarse ante la creciente competencia, los mensajes son cada día más elaborados, por lo que a su vez, permiten un mayor número de analogías. Es el caso de la última campaña lanzada por Banco Sabadell, “Conversaciones sobre el futuro“, en la que se propone y expone el diálogo entre personajes destacados en su profesión o su sector, para aportar ideas instructivas y conformar una visión multidisciplinar de su realidad.

Tomemos como ejemplo la conversación de una de sus piezas, la que reúne al exjugador y entrenador del F.C Barcelona, Pep Guardiola, con el conocido y laureado director de cine, Fernando Trueba. Ambos, y cada uno en su terreno, dirigen personas, coordinan equipos, gestionan y por lo tanto, de sus palabras pueden sacarse numerosas lecciones para el management de recursos humanos y la gestión del talento. Al ejercer, además, profesiones no directamente vinculadas al terreno económico -aunque inherentes a él-, aportan puntos de vista originales, no sujetos al beneficio inmediato y no por ello menos beneficiosas.

Así, por ejemplo, abordan temas como el papel del directivo o el gestor y cómo debe comunicarse con sus profesionales y equipos; la pasión por el trabajo bien hecho o por alcanzar determinados objetivos y cómo transmitirla; el derecho y hasta la necesidad de equivocarse para mejorar y avanzar; el valor del esfuerzo y la urgencia de formar a los más jóvenes en esa idea; la importancia de los sueños pero también de saber distinguir lo plausible de lo irreal.

Estos líderes, así se les considera en sus áreas, son capaces de salir de su realidad diaria para analizarla y sacar lecciones claves para el futuro. Así lo demuestra, por ejemplo, Pep Guardiola al decir que “la herramienta más educativa para mí ha sido el deporte” en el sentido de que con ella aprendió a asumir la derrota pero también a levantarse, a mejorar y esforzarse, a entender que puede haber otros mejores y no por eso claudicar. Y así lo manifiesta, también, Fernando Trueba, al afirmar que “nuestro trabajo consiste en sacar lo mejor de la gente con la que trabajamos“, y para ello tratar a cada uno en términos de igualdad y, sin embargo, necesariamente de forma diferente.

Escuchar, reflexionar y dialogar, es en definitiva, una de las mejores formas de aprender. ¿Por qué no escuchar, entonces, a todo el que, de verdad, tenga algo que decir?

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Innovar o morir: manual de supervivencia

En un entorno competitivo y de sobreoferta la clave de la supervivencia es, más que en ningún otro, la innovación. Por eso, en un momento en el que dicho entorno se ha visto invadido por la apatía y el miedo, la innovación se vuelve crítica. La tendencia de directivos, CEO’s y empresas, no es siempre la de innovar, o más bien, no lo es casi nunca. El miedo al riesgo o a lo nuevo, el conservadurismo corporativo y la falta de visión retrasan el surgimiento de nuevas ideas e impiden, a menudo, su realización. Sin embargo, las situaciones y problemas nuevos requieren nuevas soluciones, y en un mundo que gira a una velocidad vertiginosa, anticiparse a esas circunstancias no es sólo una clave para diferenciarse, sino para sobrevivir.

De todo ello y de cómo hacerlo trata “Los 7 movimientos de la innovación”, un alegato a favor de la generación continua de nuevas formas de hacer. Para su autor, Franc de Ponti, la innovación es una actitud, no una moda ni una estrategia puntual. Adoptarla y hacerlo con éxito y continuidad requiere progresar y conformar esa actitud en todos los eslabones, desde el personal, hasta el corporativo, pasando por los equipos humanos. De Ponti alude a empresas que han revolucionado sus sectores no sólo creando nuevos productos sino reinventando las reglas de juego en su mercado y transformándolo. Ikea, Apple, Inditex o Google son marcas que todos vinculamos a la innovación y que han roto paradigmas, generando nuevas formas de producir y de consumir.

¿Nos atreveremos a hacerlo, también los demás?

 

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La formación seguirá siendo clave para el futuro de las empresas

El último informe de PriceWaterhouseCoopers (Pwc) sobre el futuro del trabajo, “Managing tomorrow’s people: The future of work to 2020“, no deja lugar para la duda: las personas, su gestión, su formación y desarrollo, serán la clave para el futuro de las empresas.

El análisis de Pwc parte de los cambios que se producirán en la economía global en la próxima década y los efectos sobre la gestión y estrategia empresariales. Así, los cambios tecnológicos pero también demográficos y el efecto globalización darán, por una parte, cada vez más poder a las empresas. Por otra, todo ello aumentará la competitividad entre ellas y les exigirá mayor capacidad de adaptación al cambio, lo que repercutirá en una mayor especialización pero también en una apertura al trabajo colaborativo y al diálogo empresarial. Finalmente, los cambios en el medioambiente exigirán mayor conciencia en la empresa, lo que generará, de forma transversal, nuevas necesidades y exigencias.

¿Y en qué afectará todo esto al trabajo y a los recursos humanos? Pues obviamente, impondrá nuevos paradigmas, como la necesidad de una mayor conciliación entre vida laboral y personal y mayor atención a la responsabilidad social corporativa. Pero también requerirá una mayor inversión en formación y desarrollo profesional para aprovechar el talento y aumentar la productividad, la eficiencia y la innovación.

Al cabo de todo ello, en la última estación, o la primera si se mira desde el punto de vista local y estratégico, estarán los departamentos y profesionales de recursos humanos. Ante tales exigencias, pasarán a ser considerados, -ya lo son en realidad- una pieza estratégica para el desarrollo y competitividad empresariales. No en vano, en ellos radicará la responsabilidad de encontrar y seleccionar el talento profesional y directivo, en darle la formación adecuada para su adaptación a cada coyuntura y en proporcionarle las herramientas para enfrentarse con solvencia a los retos empresariales que les plantee el futuro.

Según Pwc los recursos humanos pasarán a ser el corazón de la empresa, bombeando la energía necesaria para la proactividad, visión y productividad que permitirán pervivir y desarrollarse al resto del organismo empresarial. No es fácil saber si las empresas lo entienden ya así, pero es fácil adivinar que lo acabarán haciendo aunque solo sea por una cuestión de pura supervivencia.

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La formación como herramienta de cambio

En un mundo y una economía en constante evolución, se aventura imprescindible la adaptación a nuevas circunstancias. Los cambios continuos en la demanda, en el contexto y hasta en la propia competencia, exigen a las empresas una “cintura” ágil, para mantener el nivel de competencia y ya no sólo avanzar, sino incluso sobrevivir.

A menudo, las circunstancias externas nos impiden avanzar. Primero, porque exigen innovación y el día a día obstaculiza a menudo las condiciones necesarias para la misma. Al mismo tiempo, los esquemas ya aprendidos,y los prejuicios, se convierten en una barrera para el cambio que exigen los nuevos retos. Y finalmente, el miedo al cambio se configura como un freno difícil de vencer, impidiendo así cualquier movimiento en otra dirección.

Por todos estos motivos la formación constituye una herramienta de primera magnitud para el cambio. Gracias a la formación y el conocimiento es posible vencer los miedos internos, personales y corporativos, a nuevos escenarios y modos de hacer. La formación ayudará también a romper prejuicios y despertar a una realidad más transparente con sus claros y oscuros, pero al menos reales y no figurados. Por último, la formación en la empresa es un recurso insustituible para la generación de nuevas ideas y el acompañamiento en la innovación.

¿Porqué no utilizarla para salir de nuestra realidad estática?

¿Porqué no usar la formación para avanzar en nuestros propósitos profesionales y empresariales?

¿Porqué?

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