Formarse para motivar y automotivarse

La motivación es la base de la productividad. Por eso, no es casualidad que a principio de año, cuando en este blog desgranábamos 12 propósitos para el management, se destacara la motivación, como clave para sostener a todos los demás. “Sin motivación, nada somos ni nada haremos porque nada podemos hacer” decíamos, “y es tarea de todos, aunque especialmente del líder y de los equipos y responsables de recursos humanos automotivarse y motivar al resto de profesionales de la Compañía”.

Varios meses después nos aprestamos a compartir durante una jornada de formación, el próximo viernes, 13 de abril, las claves de la motivación. ¿Dónde surge la motivación? ¿A qué responde? ¿Cómo conocerla y entenderla? ¿Cómo potenciarla? Son preguntas, todas ellas a las que se contestará a través de esta jornada.

De una forma u otra, se abordará no sólo qué nos motiva realmente, sino también la importancia de las emociones a la hora de motivar, cómo motivar a las personas y a los equiposcómo automotivarse. No se dejará de lado el momento presente, difícil en términos económicos, y cómo se puede vencer al desánimo imperante desde la proyección exterior e interior.

¿Te motiva? Contacta con nosotros, no esperes más.

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Claves para la motivación en periodos de crisis

Formación para afrontar los retosA nadie se le escapa que los momentos de crisis económica que se están viviendo en España, Europa y buena parte del mundo occidental, generan, como consecuencia de una continuada inestabilidad y el aumento del riesgo, un estrés acumulado y profundamente desmotivador. Ante una perspectiva económica incierta y a menudo retratada con trazos oscuros, empresas, directivos y profesionales tienden a caer en el desánimo, con las consecuencias que este tiene en la productividad y a la postre en el futuro de empresas y economías.

Pero no hay que olvidar que hubo antes otros momentos difíciles y tarde o temprano se acabaron superando. De esas etapas debemos recuperar las lecciones aprendidas, que son en sí mismas un factor de motivación. Más allá de este primer punto y yéndonos a lo inmediato, pueden seguirse pautas que nos ayudarán a automotivarnos y motivar a otros cada día, trazándonos así el camino hacia un presente lleno de fértiles semillas para un futuro mejor:

- en la medida de lo posible dedique cada día una parte de su jornada laboral a realizar alguna actividad que, además de productiva, le haga realmente feliz, sea porque le guste o porque ha desarrollado un especial talento para la misma;

- evite pensamientos, ambientes y personas negativos, le restarán parte de la energía que necesita para realizar correctamente su trabajo y no es precisamente el mejor momento para perderla o gastar tiempo en asuntos que no le aportarán nada;

- prodigue a su alrededor un ambiente sano y positivo; recurra al humor y ante la adversidad trate de buscar el lado positivo, el vaso medio lleno, es contagioso y le llegarán sus efectos de vuelta;

- busque en su entorno profesional valores más allá de lo económico; empatía, conocimiento, entendimiento, alianzas; tome interés por aspectos no profesionales de sus equipos y comparta los suyos propios, humanícese, le traerá grandes satisfacciones;

- en la misma línea, busque momentos para sí mismo en su tiempo libre, para desarrollar aficiones, escapar de la rutina, relajarse y satisfacer sus necesidades emocionales y vitales; dedique tiempo a su familia y sus amigos, siempre que le apetezca, no vaya a convertir también esta faceta en una obligación más que le cargue de estrés;

- recuerde los motivos por los que se inició en su actividad, sea profesional o empresarial, su vocación inicial y trate de recuperar el gusto por cumplir los objetivos que se fijó entonces;

- escriba esos objetivos y fíjese metas intermedias, resultará más fácil y satisfactorio subir la escalera de escalón en escalón, que tratar de llegar al último peldaño de golpe;

- asimismo, trate de fijarse metas alcanzables; lo contrario es una frustración constante que no le ayudará necesariamente a perseverar, la ambición también tiene grados y de ellos depende el éxito;

- revise sus objetivos desde el interior y diferencie los que se fijó usted mismo de los que otros (familia, clase social, entornos) le han fijado y ha aceptado inconscientemente; probablemente cumplir los primeros le dará más satisfacciones, por lo tanto, trate de intercalarlos y, si puede, priorice los suyos;

- ante la adversidad recuerde momentos anteriores en los que se encontró con obstáculos y cómo consiguió salvarlos hasta llegar adónde está ahora; si pudo hacerlo una vez, podrá hacerlo de nuevo;

- una de las claves del éxito y la motivación es la constancia; es más motivador hacer poco, de forma constante, que mucho un día y nada al siguiente. La constancia genera auto-confianza y este es uno de los primeros y más importantes motores de la motivación;

- finalmente, recupere la confianza en sí mismo; perdónese y no se flagele culpándose por sus errores, fallos o frustraciones. Busque nuevos caminos, nuevos puntos de vista y hágalos suyos. Ganará en confianza. Lo conseguirá.

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La formación del jefe, prioridad para atraer jóvenes talentos

Formación para empresasQue una generación nunca es igual a otra no es un gran secreto -de ello da fe la cultura popular- y por ese motivo conocer las características de cada nueva hornada de jóvenes puede darnos pistas sobre su comportamiento futuro y sus necesidades. La generación más joven, por ejemplo, está dando pistas ya sobre sus preferencias en lo que se refiere a condiciones laborales, algo que los departamentos de recursos humanos tendrán que tener en cuenta para captarlos y retenerlos.

Una de esas distinciones es, por primera vez, la formación. Según un estudio realizado por la Fundación Mujer, Familia y Trabajo, uno de los rasgos que más destacan los jóvenes universitarios a la hora de valorar a un jefe es la formación y el conocimiento (55,3%), sólo por debajo de su capacidad de comunicación (55,3%) y muy por encima de rasgos tradicionales como el poder (4,7%). Los directivos del futuro tendrán que hacer gala, por lo tanto, de toda su sabiduría y “savoir faire” si quieren seducir, profesionalmente hablando, a los nuevos talentos que salgan de las universidades españolas, sacar de ellos el máximo rendimiento y retenerles para que no se vayan con la competencia.

Además, tendrán que formarseno sólo, como ya se ha dicho, en habilidades de comunicación, sino también en otras facetas como la empatía, el autocontrol y la flexibilidad, todas ellas cualidades también más apreciadas por los jóvenes que el puro poder. Los jóvenes apuestan por una empresa más humana, a todas luces, ya que además, 9 de cada 10, considera a la familia como prioritaria y valoran positivamente a las empresas que adoptan medidas de conciliación.

Se configura así la necesidad de un liderazgo cada vez más humano y flexible para captar y retener el talento en un futuro muy próximo ¿se siente preparado?

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Romper las reglas para destacar

Quienes marcan la evolución y el cambio no son nunca quienes siguen los principios fijados por otros. Del mismo modo, quienes destacan y quienes consiguen salir  con más éxito de baches, problemas o crisis y además se crecen en esas situaciones, no son quienes se mantienen en sus posiciones haciendo las cosas como siempre se han hecho, siguiendo las reglas que otros establecieron.

Muy al contrario, quienes se atreven a buscar nuevos caminos, transgredir las reglas dictadas por los sancto sanctorum o nuevo brujos de un sector o actividad, son quienes tienen más posibilidades de obtener el mayor de los éxitos. Por supuesto, lo harán a costa del mayor riesgo, que es no conseguir el objetivo, equivocarse y fracasar en el intento. No obstante, la palabra fracaso no debería tener cabida en esa aventura, pues intentarlo ya es un triunfo, tomar riesgos ya es una victoria, pues aún no consiguiendo de inmediato, o a la primera, el objetivo, se habrá ganado la experiencia, el conocimiento de una forma más de cómo no alcanzaremos nuestro objetivo, como diría Edison.

Este es en síntesis, el mensaje que encierran películas como “Moneyball: rompiendo las reglas” una de las cintas que acumula más nominaciones para la edición 2012 de los Oscar. Detrás de la historia de un entrenador desconocido, representado por Brad Pitt, que recorriendo caminos desechados por otros, lleva a un equipo de baseball de poca monta a lo más alto de la clasificación, se encierra la lección de que no hay un único camino para llegar a la misma meta.

Atreverse a romper paradigmas, ir contra lo establecido, contra las teorías asentadas, es a menudo, y aún siendo el más peligroso, el mejor camino. Salir de la zona de confort, en la que nos regodeamos en nuestras propias seguridades, genera temor, miedo, en la mayoría. Por eso el éxito está destinado a unos pocos ¿serás uno de ellos?

 

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Podemos, sólo hay que creerlo

Cuando las cosas no van bien, tenemos dos caminos: claudicar pensando que nada podemos hacer, esperando que otros vengan a rescatarnos; o rebelarnos contra las circunstancias interiorizando todo nuestro potencial y sacándolo hacia afuera para guiar nuestro destino. En momentos de crisis económica como la actual, son muchos los que, tras mucho luchar, acaban tirando la toalla, desesperados. Sin embargo, la Historia y la propia vida, han demostrado una y otra vez que el ser humano tiene capacidad para levantarse tras cada caída y superarse alcanzando finalmente sus objetivos.

De la misma forma, en la empresa, sigue siendo clave contar con líderes que motiven a sus equipos, personas capaces de superar el pesimismo circundante para insuflar energía y visión a los demás. No aceptar un no como respuesta, descartar la palabra imposible de nuestro vocabulario, ver más allá del día a día, soñar despiertos y caminar en firme, con la cabeza siempre alta.

Podemos superar cualquier barrera, podemos sobreponernos a cualquier caída.

No son palabras vanas: podemos.

Sólo hay que creerlo.

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