Romper las reglas para destacar

Quienes marcan la evolución y el cambio no son nunca quienes siguen los principios fijados por otros. Del mismo modo, quienes destacan y quienes consiguen salir  con más éxito de baches, problemas o crisis y además se crecen en esas situaciones, no son quienes se mantienen en sus posiciones haciendo las cosas como siempre se han hecho, siguiendo las reglas que otros establecieron.

Muy al contrario, quienes se atreven a buscar nuevos caminos, transgredir las reglas dictadas por los sancto sanctorum o nuevo brujos de un sector o actividad, son quienes tienen más posibilidades de obtener el mayor de los éxitos. Por supuesto, lo harán a costa del mayor riesgo, que es no conseguir el objetivo, equivocarse y fracasar en el intento. No obstante, la palabra fracaso no debería tener cabida en esa aventura, pues intentarlo ya es un triunfo, tomar riesgos ya es una victoria, pues aún no consiguiendo de inmediato, o a la primera, el objetivo, se habrá ganado la experiencia, el conocimiento de una forma más de cómo no alcanzaremos nuestro objetivo, como diría Edison.

Este es en síntesis, el mensaje que encierran películas como “Moneyball: rompiendo las reglas” una de las cintas que acumula más nominaciones para la edición 2012 de los Oscar. Detrás de la historia de un entrenador desconocido, representado por Brad Pitt, que recorriendo caminos desechados por otros, lleva a un equipo de baseball de poca monta a lo más alto de la clasificación, se encierra la lección de que no hay un único camino para llegar a la misma meta.

Atreverse a romper paradigmas, ir contra lo establecido, contra las teorías asentadas, es a menudo, y aún siendo el más peligroso, el mejor camino. Salir de la zona de confort, en la que nos regodeamos en nuestras propias seguridades, genera temor, miedo, en la mayoría. Por eso el éxito está destinado a unos pocos ¿serás uno de ellos?

 

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12 propósitos para el management en 2012

La entrada de un nuevo año es siempre un buen momento para mirar hacia adelante y marcarse nuevos propósitos y objetivos, también en la empresa. Tras un 2011 convulso en términos económicos globales, se impone la necesidad de renovar el espíritu y afrontar los próximos 12 meses con nuevos bríos. Por todo ello, desgranamos bajo estas líneas 12 propósitos para el management, con especial enfoque a los departamentos de Recursos Humanos, como núcleo clave para la comunicación, difusión e impulso de los mismos:

  • Liderar: a fuerza de usarse, se acaba desgastando el significado de palabras como liderazgo. Sin embargo, en épocas de crisis como la actual el liderazgo se hace vital. Este año, más que nunca, será necesario un liderazgo integrador, que consiga atraer, detectar y conjugar el talento, aúnar fuerzas a su alrededor, y guiar a los equipos profesionales hacia los objetivos marcados. No existe el estilo perfecto de liderazgo, por lo que corresponde a cada organización encontrar el líder cuyas habilidades le determinen como el más apto para cubrir sus necesidades de desarrollo.
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  • Innovar: frente a la homogeneidad, es necesaria la diferenciación y frente a la competencia, el valor. Alcanzar la excelencia a través del valor diferencial requiere, entre otras acciones, innovar. Será necesario observar la realidad con otros ojos y desde nuevas perspectivas, para encontrar nuevas soluciones a los nuevos problemas. Pero no basta con la intención, es fundamental adquirir nuevas habilidades, formarse y prepararse para innovar. No hay muchas opciones: innovar o innovar, al otro lado, el abismo.
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  • Romper paradigmas: proyectar el futuro con una mirada diferente significa estar dispuestos a romper paradigmas, reinventarse y creer que otras formas de hacer son posibles. Los equipos y empresas que lideran la economía tienen varias virtudes en común, y una de ellas es haber sido capaces, en algún momento o siempre, de tomar rutas alternativas para llegar a la meta.
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  • Prepararse para afrontar retos: los imprevistos son el día a día del management. Pensar que una vez que se han establecido los criterios de gestión, todo irá “rodado”, es pura ilusión: los contratiempos, los cambios, la competencia y los accidentes conforman una realidad imponderable, pero afrontable. Para enfrentarse a la incertidumbre, ser capaces de generar el cambio y navegar con cintura en mares tempestuosos como los actuales, es clave la formación, insustituible para sentar unas bases sólidas desde las cuales sobrevivir y avanzar.
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  • Motivar: palabra mágica, pero tan real como la vida misma. Sin motivación, nada somos ni nada haremos porque nada podemos hacer. Es tarea de todos, aunque especialmente del líder y de los equipos y responsables de recursos humanos automotivarse y motivar al resto de profesionales de la Compañía. Encontrar los estímulos que están detrás de la motivación es una de las claves para impulsar a las personas y para ello es necesario escuchar, conocer, confiar, comunicar, hacer partícipes y compartir.  Más allá de sus motivaciones materiales, siempre superficiales, se trata de entender sus motivaciones vitales, profundas. Por eso, es necesario llegar al corazón de las personas, motivarlas a través de sus emociones. Escuchen, compartan, emocionen, motiven.
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  • Potenciar la confianza para vencer el miedo: en la base del éxito y de la motivación está también la confianza: poseerla para alcanzar lo primero y transmitirla para obtener lo segundo. Delegar, comunicarse y confiar en los equipos, ayudará a sus componentes a vencer sus miedos: miedo al cambio, miedo a avanzar, miedo a lo nuevo, miedo al fracaso, miedo al rechazo, miedo, miedo y más miedo. Vencer el miedo es convertir la energía que concentra este sentimiento en el mayor potencial de desarrollo. Por eso es determinante prepararse para enfrentarse al miedo cada día y aprender a vencerlo.
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  • Escuchar y aprender: quien no mira a su alrededor ni escucha está condenado al ostracismo y la incomunicación, y sin comunicación no hay desarrollo. Nadie está en la posesión total de la verdad y cada persona tiene algo que enseñar. Por eso es necesario abrir bien los ojos y los oídos, para escuchar y entender las necesidades de personas, por una parte, y aprender de ellas, por otra. Más allá de nuestro ámbito, también existen lecciones que aprender: de nuestros partners, nuestros clientes, proveedores, competidores, del mercado y por supuesto, de la sociedad en general. En el aprendizaje y la comunicación bidireccional está la clave del desarrollo común. Las lecciones están ahí para quien las quiera: escuche, aprenda.
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  • Racionalizar el tiempo: sin los pies en el suelo, no podremos caminar. Por eso, la base de todos los principios es la organización para optimizar el uso de los recursos, la mayoría de ellos limitados. De todos los recursos disponibles el más necesario y a la par difícil de controlar es el tiempo. Racionalizar horarios y fijar los “tempus” o plazos de realización de tareas se adivina como una de las claves para optimizar su uso. En un momento en que las fronteras entre los profesional y personal se hacen cada vez más difusas, conviene poner medios para conciliar ambas facetas vitales. Concentrar el tiempo de trabajo, pensar en objetivos más que en presentismo, y racionalizar horarios es siempre más productivo ¡y motivador!
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  • Ser feliz, hacer feliz: frente a la competencia sin límite y deshumanizada, impera la necesidad de devolver sentido a lo que hacemos. Por eso, se hace necesario buscar el bienestar de quienes nos rodean. Esto les hará no sólo más felices, sino más productivos, además de aumentar su fidelidad para con la empresa. ¿Pues, qué hay más motivador que la felicidad? Aunque para eso primero es necesario avanzar en la propia felicidad: por eso, escuche, comparta y sea generoso, eso le hará más feliz y eso hará más felices a los demás.
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  • Hacer equipo: nada puede conseguirse solo. Por eso es tan necesaria la construcción de equipo, su consolidación y su desarrollo. Entre las tareas a asumir para hacer equipo, de nuevo se cruzan en nuestro camino las palabras liderazgo, motivación y retención. Pero deben añadirse otras como colaboración, comunicación y coordinación. Ninguna regata se gana remando solo, reme en equipo y comparta sus éxitos.
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  • Retener a los mejores: el talento es un recurso escaso y por eso una de las mayores batallas se libra en el terreno de la captación y la retención de los mejores. El reto de retener el talento pasa principalmente por motivar y diferenciarse, algo de lo que ya se ha hablado suficientemente en este post. Retenga a los mejores: juntos serán aún mejores.
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  • Sonreír: alcanzar un objetivo empieza por proyectarlo, creer en su realización. Por eso, conviene ser optimista. Entre tanta mala noticia económica y augurios castastróficos, es necesario recordar que la capacidad del ser humano para superarse es infinita. Gracias a ella, ha podido sobrevivir siempre a la adversidad. Y para hacerlo su mejor arma siempre ha sido el optimismo, la capacidad de creer que todo es posible. No pierda la fe, sonría. Tendrá un mejor 2012.

¡Se lo dice Educa-training!

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