“Voy a mejorar, lo siento, me equivoqué”

Por Sergio Padró Pastor

Algunos piensan que la disculpa es síntoma de flaqueza, yo personalmente no estoy de acuerdo. Creo que es lícito cometer errores y poner todo por nuestra parte para corregir, rectificar y mejorar.

“Voy a mejorar, lo siento, me equivoqué”

formación, elearning, blended learningLa autocrítica siempre vista desde un punto de mejora nos ayudará más de lo que podemos imaginar para revertir las situaciones que sabemos o deberemos  cambiar.

En la vida política, en la económica, en la social y en la empresarial, creo que falta mucho por mejorar en ese sentido, y a veces sería tan sencillo como comenzar con un “voy  a mejorar, lo siento, me equivoqué”.

No es una cuestión relacionada con ser  directivo, mando intermedio o  tener otras funciones:  todos podemos equivocarnos, la solución es corregir y aprender humildemente  ya  que no siempre tendremos la razón. “No somos perfectos y eso no tiene precio”.

Por ejemplo, ayer mismo, solicité al departamento de administración que quería las cuentas de gastos revisadas y sin ningún matiz al respecto todo tenía que estar anotado en los libros contables, ¡¡no debía haber retrasos!! Una vez había solicitado este dato, me di cuenta de que en mi bandeja de entrada se habían quedado varias facturas de un proveedor del mes anterior  sin enviar a dicho departamento. Lo siento,  me equivoqué.

Es posible también que la disculpa se utilice sólo para salir del paso y no asumir o escuchar  lo que debamos  oír y cambiar. Ésto tampoco es admisible porque la fuerza de las palabras muchas veces se la lleva el viento y no debe ser así. Debemos ser rigurosos  con nosotros mismos para saber que las cosas que decimos tienen sentido y asumir la responsabilidad de lo que estas significan.

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El reto de “vender” la formación internamente (I)

Cuando, desde una empresa de formación como Educa-training,  tratamos con los responsables de Recursos Humanos, gerentes o quienes, en definitiva, se encargan en la empresa de definir y proponer formación para sus profesionales, estos suelen ser receptivos pero se encuentran, a menudo, con resistencias internas a la hora de implantar dichos programas formativos. Su pregunta es ¿cómo puedo “vender” esta formación internamente para que sea aceptada de buen grado?

Como es habitual, no hay una respuesta única, pero desde la experiencia en formación de Educa-training, detectamos que seguir algunas pautas, ayudará a convencer a todos, en la empresa, de que una formación es necesaria y adecuada a sus necesidades, y revertirá en más eficiencia, eficacia y competitividad para la empresa y sus trabajadores.

El primer paso consiste en localizar los problemas, carencias o necesidades que existen en la empresa y sus profesionales. En ese sentido, es clave localizar y priorizar para resaltar cuál o cuáles son los principales “talones de Aquiles” de la empresa para entender en qué medida puede, la formación, ayudar a solucionarlos.

El segundo paso se basa en definir correctamente el problema cualitativa y cuantitativamente, es decir, aportar datos como la valoración de pérdida real o de oportunidades en términos económicos que genera, o de otro tipo de variables como el tiempo o los recursos que acapara o bloquea.

El tercer paso, decisivo, es tratar con los distintos públicos implicados (stakeholders) para ver su punto de vista sobre dicho problema: primero, comprobando si para todos la circunstancia apuntada tiene la consideración de problema;  y, después, contrastando con ellos todos los puntos de vista posibles sobre el mismo. Esto aportará una visión variada y global que completará la definición de problema, haciéndola más aceptable por todos.

En cuarto lugar, se puede proponer una formación que aporte soluciones o ayude a encontrar soluciones al problema definido y consensuado por todos. Esto significa abrirse a propuestas no sólo globales o transversales, es decir formación igual para todos, sino también programas adaptados a cada departamento, con enfoque formativo especializado, de modo que se ajuste al punto de vista de cada uno.

Finalmente, el último argumento es avanzar una propuesta para dar feedback de los resultados de la formación en términos cualitativos y, sobre todo, cuantitativos. Es decir, adelantar que se hará una valoración posterior al transcurso de la formación para evaluar su aportación a cada profesional y a la Compañía en general, en distintos aspectos, también el de rentabilidad económica. Sin duda, demostrar un retorno positivo de la inversión en formación es la mayor arma para convencer a todos, internamente, de que la formación es necesaria y rentable.

¿Aceptas el reto?

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Formación y gestión del tiempo: el círculo virtuoso

Las mayores preocupaciones a nivel profesional y en el ámbito de la empresa son la productividad y la correcta gestión del tiempo. Y no es casualidad: desde esta misma tribuna comentábamos recientemente un estudio que indicaba que el 55% de la jornada laboral en España es improductiva y sólo el 45% se dedica a tareas realmente rentables.

Diferenciar lo importante de lo urgente, evitar las pérdidas y los “ladrones” de tiempo, organizar la jornada laboral y optimizar la realización de tareas, saber delegar, empezar por las tareas más duras, no postergarlas… son algunos de los principios básicos para avanzar en la gestión del tiempo. No son secretos ocultos, ni grandes revelaciones, ya que figuran en todos los decálogos y libros sobre gestión del tiempo, y son, además, cuestiones de sentido común. Y sin embargo, a pesar de ser conocidos ¡nos sigue faltando tiempo!

Como en tantos ámbitos del aprendizaje, es necesario diferenciar la teoría de la práctica. Y en ese sentido, se hace necesario complementar toda la literatura de gestión a la que hayamos podido acceder, con una formación práctica en gestión del tiempo. Adquirir habilidades y aprender a aplicar técnicas eficaces en la gestión del tiempo requiere de una formación específica, y por supuesto ¡de invertir tiempo!

Y es que la paradoja de nuestros días es que, a menudo, decimos no tener tiempo para la formación, incluso para esa formación que nos ayudaría a optimizar el tiempo… Por eso, puede afirmarse que sin duda, formación y gestión del tiempo conforman un círculo virtuoso: al aplicarse la formación a esta materia, mejora la productividad, la eficacia y la eficiencia, obteniéndose así más tiempo para otras cuestiones, como, por ejemplo ¡más formación!.

En definitiva, y aunque suponga repetirse una vez más ¿no es hora de ponerse al día en lo que se refiere a gestión del tiempo? No mire el reloj, ¡póngase con ello ya!


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Formación continua: convencer para vencer

Aunque la mayor parte de las empresas de España han adoptado ya, de un modo u otro, planes de formación continua  para sus trabajadores, todavía no lo ha hecho el 100%. De hecho, como señalábamos a finales de 2012, sólo el 58% de las pymes (de 10 a 249 empleados) y el 25% de las micropymes (de 1 a 9 trabajadores), aprovechan los créditos de formación de la Fundación Tripartita, que son parte del importe a pagar a la seguridad social en concepto de salarios.

Según la organización del recientemente celebrado VI Congreso Nacional de Formación Continua, organizado por AENOA, “entre las empresas que no organizan acciones formativas, un 60% asegura que no lo hará porque sus trabajadores o directivos rechazan destinar parte de su tiempo privado a los cursos. Por otro lado, hay muchas empresas que ignoran que pueden recuperar todo o parte del precio de estos cursos, descontando esa cantidad de las cotizaciones a la Seguridad Social.”

De todo ello se deduce que mejorar la competitividad de la Economía española, en general, y de las empresas que la componen en particular, pasa por informar a los directores, gerentes y responsables empresariales de la oportunidad que les brinda la fundación Tripartita de impartir formación bonificada a sus trabajadores, es decir, a coste cero, o al menos, muy reducido, dado que ya realizaron la inversión en ese concepto al pagar las cuotas de la seguridad social de los salarios.

Y si lo saben ya, pero no se han decidido por adoptar este modelo de formación continua, hacerles ver que, lejos de suponer un coste en tiempo, es, sobre todo una inversión, ya que ayudará a la empresa a mejorar, y por lo tanto a sobrevivir y destacar en un mercado cada vez más competitivo.

Para empezar ese proceso, baste decir que este año, la cuantía autorizada al Servicio Público de Empleo Estatal para la Fundación Tripartita para la Formación es de 31.668.690 euros, que aunque es ligeramente inferior a la de ejercicios anteriores sigue siendo una cantidad considerable, teniendo en cuenta, además, la situación económica actual. Es decir, hay disponibilidad de fondos económicos para formación continua, algo que no puede decirse en todas las áreas en este momento.

En segundo lugar, sirva de muestra que casi el 100% de las grandes empresas sí aprovechan los créditos de formación de la fundación tripartita, lo cual es un claro indicador de por dónde “van los tiros” en este ámbito. ¿O acaso cree alguien que las grandes empresas gastarían su tiempo y el de sus trabajadores si no tuvieran la certeza absoluta de que esa decisión tendrá un retorno seguro?

Y finalmente, baste recordar una evidencia como la de que las ideas, la innovación y la diferencia solo pueden provenir de profesionales cualificados y en continua actualización y renovación de conocimientos y habilidades. Como bien decía el profesor de Harvard, Derek Bok, “si cree que la Educación es cara, pruebe con la ignorancia”. ¿Es necesario añadir algo más?

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La motivación empieza con formación ¡Podemos!

Formación para afrontar los retosAlgunos días, uno se levanta abatido, cansado y desmotivado. No son buenos tiempos para la lírica, como decía la canción, y esos días duros se hacen cada vez más frecuentes, en lo personal y también en lo profesional. Sin embargo, llevamos en lo más profundo de nuestra esencia como seres humanos, el germen de la supervivencia: la fuerza para sobreponernos, superarnos cada día, motivarnos y avanzar. No se explicaría de otra forma que llevemos, como “especie”, miles de años adaptándonos y “dominando” día a día nuevas técnicas para sobrevivir y hacerlo cada vez en mejores condiciones.

No claudicar, no tirar la toalla, es una actitud y también es un aprendizaje. Aprender a ver cada día como una oportunidad, formarse cada día para inventar nuevos caminos, formarse para adivinar salidas donde sólo parece haber muros, asimilar el conocimiento y las herramientas necesarias para ser más y más autónomos y libres en el ejercicio de nuestra actividad, aprender a sembrar ideas, formarse para cultivar la autoestima y a la par la creatividad

Partir de una buena base para todo esto empieza por adquirir la formación necesaria, en conocimientos y en formas de producción, organización y motivación. Lo demás, sólo dependerá de nosotros, pero para entonces lo difícil ya estará hecho, porque está claro que ¡podemos!

 

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