“Hablemos de formación, hablemos de pasión”

En un momento de crisis de modelo económico, social y hasta cultural, cunde la sensación de pérdida y la necesidad de encontrar respuestas. En ese tránsito, entre la formulación de preguntas y la llegada de las respuestas, puede llegar el cansancio y la apatía, sobre todo si, sin darnos cuenta, erramos el tiro al realizar las preguntas. Con frecuencia, nos preguntamos, por ejemplo, en el ámbito laboral y personal ¿en qué puedo trabajar? ¿Qué empresas pueden necesitar un perfil como el mío? Sin embargo, es más raro que nos preguntemos ¿qué me apasiona? ¿Qué me gusta de verdad? ¿En qué me gustaría invertir 8 horas, o más, de mi tiempo al día?

De la misma forma, en la empresa se plantean muchos retos, pero el principal es el de atraer y retener talento, ya que ayudará a marcar la diferencia con la competencia. En ese ámbito, se plantean preguntas como: ¿dónde puedo encontrar talento? ¿cómo seleccionarlo correctamente? Y sin embargo, no se acostumbra a preguntar: ¿qué talento tengo ya en la empresa? ¿cómo hacer que se desarrolle en favor de nuestra actividad?

Parte de la respuesta se escribió en piedra, siglos ha, en el tempo de Apolo, en Delfos y dice así: gnóthi seautón, es decir, “conócete a ti mismo”. El aforismo viene a decirnos, entre otras posibles lecturas, que conociéndonos y aceptándonos, podremos avanzar mejor. Del mismo modo, a nivel personal, y en la empresa, saber lo que atesoramos, capacidades, talentos y vocaciones, puede ayudarnos a proyectar nuevas respuestas a los retos diarios y afrontarlos no sólo de forma renovada y resolutiva, sino con pasión, porque nos autorealizaremos en esa tarea.

Descubrir y detectar el talento es la primera tarea, y debe ser una tarea permanente. Encauzar ese talento,  pulirlo y retenerlo es el segundo paso, y en esa labor es clave la formación.  Con una formación continua y adecuada, podremos hacer que afloren  y se desarrollen las vocaciones y aptitudes de cada uno, ganando en automotivación, implicación, productividad y, a la postre, generación de negocio. Darle a cada cual lo que necesite, en ese ámbito, ya no se plantea como una opción, sino como una necesidad ya que ayudará a procesar de forma óptima los cambios y la adaptación que requiere nuestra época. Aunar pasión y trabajo, es en definitiva, el reto de este siglo en el ámbito profesional y empresarial.

Por eso, cuando hablemos de formación, hablemos de pasión.

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El chef: recetas para los Recursos Humanos

Algunas películas, que por su tono o temática, parecen aparentemente pobres en lecturas, son en realidad una mina de interpretaciones. Es el caso de El Chef, la receta de la felicidad y sus lecciones para la gestión de los Recursos Humanos y de la formación. No en vano, sus productores ya rubricaron otra película aparentemente frívola, pero llena de mensajes valiosísimos para los Recursos Humanos como Intocable, que ya comentamos en este blog.

En El Chef, el talento inaudito de un cocinero desconocido es ignorado por los distintos restaurantes por los que pasa, mientras un restaurante reconocido busca desesperadamente un nuevo Chef para ocupar sus fogones, hasta que, de forma casual, se cruzan sus caminos. La principal lectura en clave de Recursos Humanos es la de un problema muy común y que no es otro que el talento profesional mal encauzado y/o no reconocido.

De poco sirve ser un gran profesional en una actividad si no la ejercemos donde se le sacará rendimiento y pueda ser reconocida: son miles los casos de profesionales con un enorme potencial cuya proyección se ha visto frustrada por no haber caído o no haber elegido el lugar adecuado en el cual desarrollarla. ¿Culpa del profesional, o de la empresa? Sinceramente, a menudo, de ambos: el primero por no decir “basta” y buscar nuevos caminos o emprender su propia aventura empresarial; y el segundo, por no haber seleccionado correctamente y/o no haber reconocido en ese talento una oportunidad para crecer y/o cambiar como organización.

El film ofrece otras lecturas para la gestión de recursos humanos y empresarial, como, justamente, la importancia del cambio, el giro en la estrategia empresarial, o como abrir puertas y ventanas para que este entre en la Compañía. En este caso, el cambio puede venir originado por la llegada de un nuevo miembro, que ofrecerá una nueva visión y también una nueva forma de hacer las cosas. Asimismo, puede verse en qué consiste la resistencia o el miedo al cambio, tan común en las personas y en las organizaciones, entre otras cosas porque afecta a la seguridad, esa falsa sensación que nos brinda la permanencia en la llamada zona de confort…

Potenciar el talento, reconocerlo, abrirse al cambio, son actitudes que requieren de una continua formación, un entrenamiento ininterrumpido en la labor de adaptación, eso que, no lo olvidemos es, más que nunca en épocas turbulentas como la actual, la clave de la supervivencia…

Y por último, nada como tener al profesional más adecuado en un puesto, ni como ocupar el puesto para el que hemos nacido: ¡en ello reside parte de la tan deseada felicidad!

 

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Intocable, o cómo redescubrir la importancia de la pasión y el ahora

Después de recibir durante días, semanas y meses malas noticias sobre la Economía y el futuro del país, quizás no venga mal tomarse un respiro, y sonreír un poco para retomar nuestra tarea diaria con más fuerza y, sobre todo, con más optimismo.  De paso, quizás podamos sacar algunas lecciones de vida y, porqué no, también para nuestro desempeño diario.

Para cumplir con todo ello, recomendamos cerrar la puerta al día a día durante un instante y encerrarse en una sala de cine para ver “Intocable, una comedia francesa que contiene en sí misma algunos mensajes que serán bienvenidos en la actual situación, y que nos hará esbozar más de una sonrisa. A partir de una historia sencilla, un millonario enfermo que necesita un ayudante para que le ayude en su devenir cotidiano, descubrimos, por ejemplo, la importancia de elegir bien a las personas que nos rodean, o trabajan para nosotros.

No es ningún secreto, sobre todo para los directores de RRHH, que la selección es, junto a la gestión de personas, una de las tareas más difíciles en su labor. En esta ocasión, el seleccionador se deja llevar por un valor en retroceso: la sinceridad. Más allá de cualidades y aptitudes, la actitud es determinante en el desempeño profesional y por eso, suele marcar la diferencia. La sinceridad, es además un principio básico en las relaciones personales y profesionales. Tras ver la película, salta a la vista que hay motivos para confiar en ello.

Por otro lado, es interesante destacar la forma en que “Intocable” revela el proceso de descubrimiento del talento y cómo este puede transformar la realidad personal y circundante. A lo largo de la película, puede verse cómo un joven aparentemente falto de experiencia y formación para el desempeño de su labor, se acaba revelando como un buen profesional en el desarrollo de su tarea, a la que además enriquece con sus valores y actitudes personales, transformándola y haciéndola evolucionar.

Intocable es también una película sobre la esperanza, que se trasluce en cada fotograma, pero también sobre la importancia de vivir y hacer las cosas con entusiasmo y pasión. El mensaje más importante para la gestión, en un momento en que todos parecemos abatidos por el peso de la situación económica, es que debemos seguir viviendo cada oportunidad como si fuera única, dedicándole todo nuestro corazón para aprovecharla y sin pensar demasiado en qué nos deparará el mañana. El momento de luchar es el ahora. Lo demás, vendrá solo.

 

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La formación del jefe, prioridad para atraer jóvenes talentos

Formación para empresasQue una generación nunca es igual a otra no es un gran secreto -de ello da fe la cultura popular- y por ese motivo conocer las características de cada nueva hornada de jóvenes puede darnos pistas sobre su comportamiento futuro y sus necesidades. La generación más joven, por ejemplo, está dando pistas ya sobre sus preferencias en lo que se refiere a condiciones laborales, algo que los departamentos de recursos humanos tendrán que tener en cuenta para captarlos y retenerlos.

Una de esas distinciones es, por primera vez, la formación. Según un estudio realizado por la Fundación Mujer, Familia y Trabajo, uno de los rasgos que más destacan los jóvenes universitarios a la hora de valorar a un jefe es la formación y el conocimiento (55,3%), sólo por debajo de su capacidad de comunicación (55,3%) y muy por encima de rasgos tradicionales como el poder (4,7%). Los directivos del futuro tendrán que hacer gala, por lo tanto, de toda su sabiduría y “savoir faire” si quieren seducir, profesionalmente hablando, a los nuevos talentos que salgan de las universidades españolas, sacar de ellos el máximo rendimiento y retenerles para que no se vayan con la competencia.

Además, tendrán que formarseno sólo, como ya se ha dicho, en habilidades de comunicación, sino también en otras facetas como la empatía, el autocontrol y la flexibilidad, todas ellas cualidades también más apreciadas por los jóvenes que el puro poder. Los jóvenes apuestan por una empresa más humana, a todas luces, ya que además, 9 de cada 10, considera a la familia como prioritaria y valoran positivamente a las empresas que adoptan medidas de conciliación.

Se configura así la necesidad de un liderazgo cada vez más humano y flexible para captar y retener el talento en un futuro muy próximo ¿se siente preparado?

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Extender la formación a todas las empresas, el reto sigue vivo

Un año atrás, hablamos desde este blog sobre la importancia de retener el talento para diferenciarse ante la competencia y al mismo tiempo incidíamos en cómo pueden contribuir a ello elementos como la formación; por una parte porque puede entenderse como una modalidad de retribución y por otra porque mejora la satisfacción de los profesionales.  Aquella disertación toma ahora, de nuevo, visos de realidad, al demostrarse su base científica con estudios como el  realizado recientemente por el portal trabajando.es en colaboración con Universia España y en el que se asegura que un 32% de los encuestados afirma que la formación recibida en la empresa contribuye a mejorar el clima laboral.

Además, un 49% afirma que dicha formación contribuye a la productividad de la organización, confirmándose otro de los extremos siempre defendidos en Educa-training. Es decir, más del 80% de los encuestados considera que la formación es positiva para el desarrollo no sólo de los propios profesionales y para su desempeño, sino también para la empresa, su evolución y competitividad. Se confirman así extremos ya demostrados por estudios como el realizado por CRF Institute, también publicado aquí.

La pregunta es, ¿si esto es así, porqué un 61% de los encuestados afirma que su empresa no invierte en formación? ¿qué tiene que ocurrir para que el 100% de las empresas ubicadas en España, sea cual sea su tamaño, pasen a considerar la formación como una inversión con resultados inmediatos, en lugar de seguir viéndolo como un gasto? ¿Cuánto tiempo seguirá existiendo el miedo a la formación?

Quizás la respuesta llegue demasiado tarde. Mientras tanto, mejor será no cejar en el empeño y seguir apostando, como siempre se ha hecho desde Educa-training, por extender el acceso a la formación al tipo de empresas que menos recurren a ella, las pymes y micro-pymes, que además, configuran el grueso del tejido empresarial en España al producir un 62% del PIB y generar el 90% del empleo en este país.

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