Margin call, el momento de tomar decisiones

Quizás no sea el momento más adecuado para estrenar una película sobre el presente, sobre todo cuando este “pinta” tan negro … sin embargo, la realidad está ahí y es difícil ignorarla. Es más, no debería ignorarse si se quiere cambiar o transformar. Este es el escenario en el que se estrena “Margin call”, una nueva película sobre el escándalo de las subprime y la caída de financieras como Lehman Brothers, y esta es también la primera pregunta de fondo que plantea, a saber: ¿si la realidad es oscura debemos desvelarla a pesar de su crudeza y las consecuencias que eso tendrá? ¿O es mejor ignorarla y seguir tapándose los ojos hasta que la propia realidad ponga fin a nuestra ruta?

En las oficinas de una gran compañía financiera y en medio de una ola de despidos, un joven profesional tiene acceso, de manos de un veterano recién fulminado, a información que desvela que todo el negocio de la empresa se basa en una descomunal bola de mentiras … soprendido primero, asustado después, el protagonista decide no guardarse para sí mismo esos datos y revelárselos al consejo de administración de la Compañía. Más allá del tema central, la caída del sistema financiero, y sus implicaciones éticas, más que evidentes, la película plantea otra cuestión de gran interés para la gestión de la empresa y de los recursos humanos: cómo se plantea la toma de decisiones en situaciones críticas y cómo debe prepararse una compañía para esas circunstancias.

Después de la decisión primera del individuo, que opta por sacar a la luz un secreto en lugar de esconderlo, las tomas de decisiones se producen en cadena y se aceleran. ¿A quién comunicar esta información y cómo? ¿Cómo gestionar la cadena de mandos en la toma de decisiones basadas en esa  información? ¿A qué velocidad, rápido para tratar de solucionarlo cuanto antes o despacio, meditando y contrastando la acción? ¿Con qué criterios: los seguidos hasta el momento, de maximización de beneficios a corto plazo sin otros condicionantes, o teniendo en cuenta la ética?

La respuesta teórica a estas preguntas, desde el punto de vista de la gestión, no puede ser única pero tras ella trasluce una realidad inequívoca: tarde o temprano se pueden plantear situaciones como esta. Para afrontarlas, las empresas deben cuidar la formación de sus profesionales, de modo que estén preparados, no sólo desde un punto de vista técnico, sino psicológico, integral. La cadena de valor de una empresa crecerá en la medida en que sus eslabones lo hagan y de su calidad depende su capacidad para aguantar la tensión que se produce constantemente sobre ella.

Finalmente, no queda más que admitir que la respuesta real a todas las preguntas que plantea “Margin Call”, ya está marcada en la Historia y todos conocemos las consecuencias. La pregunta ahora, y que recuerda la película, es más bien: ¿podría volver a suceder?

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