Mourinho y Guardiola: lecciones de liderazgo

En un momento en que la temporada futbolística agoniza en España, y después de 4 partidos seguidos entre los eternos rivales de la Liga, FC Barcelona y Real Madrid, pueden seguir sacándose lecciones sobre dos de los grandes protagonistas del Campeonato durante 2011: sus respectivos entrenadores, Josep Guardiola y José Mourinho. Independientemente de los títulos conseguidos durante esta temporada por uno u otro, son tan claras sus dotes de liderazgo como las diferencias en sus formas de gestionarlo. Ya en 2010, estas cualidades han sido resaltadas y comparadas por expertos y gurús de RRHH, que como Juan Carlos Cubeiro han publicado incluso varios títulos sobre el asunto (Mourinho vs. Guardiola y Liderazgo Guardiola, ambos en Editorial Alienta). Pero ¿qué podemos aprender de cada uno?

Lo que les une
En primer lugar, destaquemos lo que les une, aquello en lo que ambos estilos de liderazgo se asemejan y cruzan sus caminos. Por ejemplo, ambos son grandes estimuladores, tanto hacia dentro como hacia afuera, lo que demuestra dos cualidades: la comunicación y la inteligencia emocional. Gracias a ellas influyen sobre sus entornos a voluntad y moldean la realidad para que sea útil a sus propósitos. Por otro lado, demuestran una combinación explosiva de gran seguridad y gran voluntad. Esto se transmite también en distintos sentidos y a distintos públicos, generando el efecto de seguimiento que define cualquier tipo de liderazgo. Finalmente, ambos han construido una imagen de sí mismos para reflejar de forma nítida y sin fisura los valores que les definen, lo que permite provocar una adhesión o rechazo a su estilo de gestión en el que no existan los balances de grises: o conmigo o contra mí.

Guardiola, la colaboración
Vistos los puntos comunes, pasemos brevemente a lo que define a cada uno de estos liderazgos. Por un lado nos encontramos con el trabajo pausado, exhaustivo y muy meditado de Pep Guardiola, que tras toda una vida entera militando en las distintas categorías del FC Barcelona ha interiorizado profundamente los valores corporativos e identitarios del club, cuya fuente principal es la masía y que están muy marcados por el estilo de juego de la llamada naranja mecánica, la selección holandesa en la que jugaba uno de los símbolos de la historia blaugrana, Johan Cruyff. Su estilo es, por lo tanto, en cierto modo herencia de aquella filosofía: la colaboración, el sentido de equipo, el fútbol total (todos suben, todos bajan), y el dominio basado primero en la posesión del balón.

Y esto se refleja en la gestión del equipo: tratando de transmitir humildad y respeto al rival, no resaltando protagonistas ni buscándolos, buscando los resultados trabajados y no basados en golpes de impulso. Además de esto, la construcción del Barça actual se ha basado en una importante labor de observación, interna (cantera, equipos) y externa (rivales), que ha permitido aprovechar la cantera (la masía) y mantener siempre la unidad y el sentido de grupo y hasta se podrá decir que “de destino”. Entra en juego la estrategia de visualización, que Guardiola ha tenido para sí mismo y para sus jugadores, debidamente gestionada desde el punto de vista emocional y con las dosis necesarias de pasión.

Mourinho, orden y mando
Por su parte, Mourinho,  apenas lleva una temporada en el Real Madrid y su contratación iba cargada de objetivos resultitas a corto plazo: victorias y títulos. Seguramente, por esto y por su trayectoria, fue el hombre elegido por la directiva del Real Madrid, ya que tras varios años sin títulos imperaba la necesidad de ganarlos de nuevo. No sorprende por tanto que su estilo de liderazgo sea más marcado y duro que el de Guardiola: más impositivo, más estricto, rotundo y manifiestamente autoritario (obviese el sentido peyorativo del término).

Lejos del estilo conciliador del catalán, Mourinho prefiere marcar fronteras y dejar claros sus criterios para que no exista un atisbo de disconformidad interna. También es cierto que debe gestionar un equipo creado a golpe de fichajes, cuyos jugadores aún llevan poco tiempo jugando juntos y que en muchos casos son estrellas mundiales en su posición, y por lo tanto, grandes egos. Eso explica porqué debe ser controlador, dirigista y estricto: de otro modo, podrían escaparse escandalosamente de su control.  Este estilo más marcial tiene como contrapartida la asunción personal por parte de Mourinho de toda la responsabilidad sobre lo que haga el equipo. Finalmente, conlleva también la asunción de una carga de trabajo importante y constante, para la consecución de los objetivos marcados. En ese sentido es también más resultista que Guardiola y toda su estrategia se basa en conseguir los números marcados, independientemente de que el juego luzca más o menos.

De ambos se pueden aprender las distintas posturas a adoptar en distintas situaciones y contando con recursos diferentes. Ambos han demostrado ser liderazgos efectivos, al menos a la hora de conseguir resultados. Pero ¿con cuál te identificas más?

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