Prepararse para lo peor

Formación para afrontar los retosLa literatura de Recursos Humanos no es amiga de fatalismos, pero lo cierto es que la vida se empeña en enseñarnos cada día, que su recorrido no es precisamente un camino de rosas y que son muchos los obstáculos que deben salvarse para sobrevivir y alcanzar nuestros objetivos. Del mismo modo, y aunque las circunstancias y el trabajo bien hecho lleven en ocasiones a pensar que todo está hecho, conviene estar siempre alerta porque en un mundo como el actual, cada día más competitivo y en un mercado más global e interrelacionado, todo puede cambiar en un instante.

Por ese motivo, y más allá de la estrategia empresarial global, desde Recursos humanos es necesario anticiparse a las crisis, internas o externas, con todas las herramientas existentes. Y en esa tarea, de nuevo, la formación se configura como un arma excepcional. En primer lugar porque permite formar mejor a los profesionales y desarrollar todas esas aptitudes que se hacen imprescindibles en momentos de crisis: dotarles de nuevos conocimientos y capacidades que aporten valor añadido a la empresa, potenciar su inovación y creatividad para permitir nuevas soluciones, proporcionarles modelos de éxito para aprender de los mejores, reforzar su seguridad y autoestima, enseñarles a pensar y en equipo, etc.

En segundo lugar, la formación puede ser una potente ayuda en la creación de un buen ambiente laboral, y la consecución de una satisfacción y productividad, actuando así también como herramienta de retención. El efecto motivador e integrador de la formación no debe desdeñarse. De hecho, el hecho de contar con profesionales en continuo proceso de aprendizaje, permite a la empresa afrontar los momentos difíciles con mayor optimismo y la seguridad de que tarde o temprano, el equipo ha de sacar el proyecto empresarial adelante.

Finalmente, la formación no es sólo un valor añadido, como se ha entendido hasta ahora. Es “EL”, con mayúsculas, valor añadido, el que entre los que sobrevivirán a los contratiempos y los golpes del devenir empresarial, y los que sucumbirán a ellos. Ahora, más que nunca, formación.

Como bien dice el refranero español, “lo que no te mata, te hará más fuerte“. Pero para eso, hay que prepararse, primero, para lo peor. Lo demás, vendrá solo.

 

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