Retener talento, ahora más que nunca

La retención de talento es uno de los temas recurrentes en la dirección de Recursos Humanos y no es casualidad: genera beneficios, ahorra costes, es una clave competitiva insustituible y, sin embargo, no siempre se ejerce correctamente.  La empresa afronta en la actualidad momentos difíciles: por un lado, se ve forzada a recortar gastos para mantenerse a flote, y por otro, debe evitar la huída del talento para seguir siendo competitiva ahora y en el futuro.

En periodos de crisis como el actual impera en la empresa la ley de la tijera: ante el descenso de ingresos se busca recortar gastos a toda costa para mantener, al menos, el margen de beneficios y en el peor de los casos no incurrir en mayores pérdidas. Estos recortes afectan normalmente a todo tipo de gastos, empezando por los más pequeños, por ejemplo los que se refieren a material fungible, y acabando por los mayores, los estructurales, entre los que se cuenta, entre otros el de los beneficios salariales: desde las pagas extraordinarias hasta los cheques comida, por ejemplo.

Por otro lado, los profesionales, aún siendo conscientes de la difícil situación, empezarán a sentirse incómodos si se les retiran determinados extras. Y esto afectará especialmente a quienes, por sus capacidades o su esfuerzo, hayan ofrecido un mayor rendimiento, que son los que, normalmente se sienten más aptos para cambiar de empresa. Ante esta coyuntura se aventura como una clave fundamental la motivación del talento para evitar su huída. Complicada tarea, desde luego, pero no imposible.

Tomemos, por ejemplo, la definición del talento como primer paso para encontrar las claves de su retención. El talento se define por su implicación en los objetivos de la empresa, por su capacidad de liderazgo y de trabajo en equipo, por su sentido de la responsabilidad y por su fidelidad. Pero el talento se define, sobre todo, por su ambición y la satisfacción de la misma será, sin duda la principal palanca para su motivación. En ese sentido, jugará un papel clave la remuneración económica pero será aún más importante la proyección, la expectativa de crecimiento que se genere en el profesional. Es decir, para el talento no es tan importante lo que le aporta la empresa hoy  como lo que le puede aportar mañana y no está mirando a la empresa como lo que es hoy sino como lo que puede ser mañana.

La perspectiva de un futuro mejor pasa obligatoriamente por el desarrollo profesional y este a su vez, por la formación. Capacitarse para nuevas funciones, formarse en nuevas habilidades y asimilar nuevos conocimientos son las claves para crecer profesionalmente. Por lo tanto, la formación se configura como una clave estratégica para la retención del talento, que la entenderá como un puente hacia su ascenso profesional.

Para colmo invertir en formación es siempre un win-to-win:  ganan los profesionales y gana la empresa, que ve como gracias a su capital humano mejora su rendimiento, su productividad y su competitividad. Por eso, ahora,  diferenciarse es clave y es una estrategia que incluye, ineludiblemente conceptos como formación, desarrollo profesional y motivación.

Y si, parafraseando la famosa cita de Derek Bok, después de todo esto no cree en el valor de la formación, le recomendamos que pruebe con el de la ignorancia …

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