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“Voy a mejorar, lo siento, me equivoqué”

Por Sergio Padró Pastor

Algunos piensan que la disculpa es síntoma de flaqueza, yo personalmente no estoy de acuerdo. Creo que es lícito cometer errores y poner todo por nuestra parte para corregir, rectificar y mejorar.

“Voy a mejorar, lo siento, me equivoqué”

formación, elearning, blended learningLa autocrítica siempre vista desde un punto de mejora nos ayudará más de lo que podemos imaginar para revertir las situaciones que sabemos o deberemos  cambiar.

En la vida política, en la económica, en la social y en la empresarial, creo que falta mucho por mejorar en ese sentido, y a veces sería tan sencillo como comenzar con un “voy  a mejorar, lo siento, me equivoqué”.

No es una cuestión relacionada con ser  directivo, mando intermedio o  tener otras funciones:  todos podemos equivocarnos, la solución es corregir y aprender humildemente  ya  que no siempre tendremos la razón. “No somos perfectos y eso no tiene precio”.

Por ejemplo, ayer mismo, solicité al departamento de administración que quería las cuentas de gastos revisadas y sin ningún matiz al respecto todo tenía que estar anotado en los libros contables, ¡¡no debía haber retrasos!! Una vez había solicitado este dato, me di cuenta de que en mi bandeja de entrada se habían quedado varias facturas de un proveedor del mes anterior  sin enviar a dicho departamento. Lo siento,  me equivoqué.

Es posible también que la disculpa se utilice sólo para salir del paso y no asumir o escuchar  lo que debamos  oír y cambiar. Ésto tampoco es admisible porque la fuerza de las palabras muchas veces se la lleva el viento y no debe ser así. Debemos ser rigurosos  con nosotros mismos para saber que las cosas que decimos tienen sentido y asumir la responsabilidad de lo que estas significan.

Convertir los obstáculos en motivación: lecciones de un ciclista

“Querer es poder”
Lema de Alberto Contador en su web oficial

A nadie se le escapa que el ciclismo profesional es uno de los deportes de competición más sacrificados, hasta el punto de que a menudo los logros deportivos de los ciclistas se elevan al rango de hazañas y sus figuras al de superhombres. Muestra de ello son las experiencias vitales y profesionales de nombres gloriosos del ciclismo internacional como Lance Amstrong, que tras vencer un cáncer logró ganar 7 Tours de Francia consecutivos. A nivel nacional no es necesario recordar a ciclistas comoMiguel Indurain, cuya envergadura no fue un impedimento para ser el mayor plusmarquista español y también el que más veces ha visto hizarse la bandera española desde el escalón más alto del podio en París.

Hoy, contamos con otro ejemplo de superación en Alberto Contador, que compite estos días en Francia por un nuevo título para su ya nutrido palmarés. Por si la historia reciente de Contador no estuviera ya trufada de problemas, como las acusaciones por dopaje vertidas este año contra su persona, se ha encontrado con la edición del Tour más endiablada, con un recorrido “cuesta arriba” para su perfil, caídas en pelotón, virus entre compañeros y nuevas denuncias de dopaje a otros profesionales.

A pesar de todo ello, Contador comentaba recientemente a los medios, que los obstáculos y la presión no son un impedimento para él sino que le ayudan a motivarse y le refuerzan en su empeño. Además de ser digna de alabanza, su actitud es un ejemplo para el management y para el desempeño profesional. La lección que se deriva de sus circunstancias y las que rodearon a otros ciclistas como los citados, es que sean cuales sean los obstáculos, si se tiene claro el objetivo y se está preparado, el empeño, la perseverancia y la capacidad de superación harán el resto. No es poco, por supuesto, y además es imprescindible.

Huelga decir que en esa tarea es fundamental el asesoramiento, la formación y el acompañamiento. Pero aún más importante es la actitud, esa motivación primera y esa disposición a enfrentarse a los retos, marcará el futuro de una persona, un equipo, o una organización. Destacar en el pelotón no es sencillo; fijémonos en quienes lo han hecho ya para seguirles de cerca y conseguir nuestras propias metas.