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Cambio de esquemas: no sólo valgo, además ¡puedo!

Por Azahara Chamorro

Ya hemos hablado de la formación adecuada para impulsar el cambio con anterioridad y cómo ligada a una actitud positiva podemos dirigir nuestros esfuerzos al éxito para emprender. En un mundo global en el que el ámbito empresarial fluctúa y es en ocasiones muy volátil, una gestión dinámica del cambio es fundamental en toda organización.

Ulrich Beck, sociólogo alemán que ha desarrollado su trabajo sobre la denominada Sociedad del Riesgo, nos muestra una visión donde los riesgos sociales, políticos, económicos e industriales tienden cada vez más a escapar a las instituciones de control y protección de la sociedad industrial. El resultado es la sensación de incertidumbre que tenemos los individuos muy presente todos los días y el miedo que nos deja bloqueados frente a algunas situaciones.

Por eso, la formación es una poderosa herramienta con la que podemos armarnos y abrir nuevas vías de salida, porque precisamente la formación se encuentra en continua evolución y se adapta a las circunstancias reales de forma mucho más rápida que las estructuras tradicionales. Los sistemas educativos evolucionan también con el paso del tiempo y en estos momentos se plantea un cambio de paradigma dirigido hacia elementos como la colaboración, el crecimiento, la flexibilidad y la agilidad en la gestión del conocimiento y de las personas.

El educador y escritor británico Sir Ken Robinson es una figura pionera en este cambio de paradigma. Encabeza una corriente en la que el individuo crea su propio entorno y puede aprender factores como la creatividad y la innovación, que en muchas ocasiones creemos que son elementos con los que nacemos y no podemos hacer nada más al respecto. Siempre podemos aprender y podemos dar la bienvenida a estos elementos que pensamos ya no forman parte de nuestro presente.

La sociedad cambia y nosotros con ella, descubriendo nuevos retos que nos hacen crecer día a día en todos los aspectos y  el profesional ha de ser uno de ellos. La clave estará en saber cómo adaptarnos a los cambios y gestionarlos de manera que supongan una ventaja para nosotros. El cambio debe ser un factor de crecimiento para nosotros, no causa de miedo o reticencias.

El valor añadido de las modalidades de formación alternativas es una de esas ventajas, de la mano con las nuevas tecnologías como vías de alcanzar nuestros objetivos. Nuestros esquemas de formación se adaptan siempre a las necesidades de cada alumno con rigor y poniendo a su disposición nuestra experiencia y visión de futuro para conseguir sus logros. Siempre hacia adelante, porque nosotros siempre valemos.

 

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“Voy a mejorar, lo siento, me equivoqué”

Por Sergio Padró Pastor

Algunos piensan que la disculpa es síntoma de flaqueza, yo personalmente no estoy de acuerdo. Creo que es lícito cometer errores y poner todo por nuestra parte para corregir, rectificar y mejorar.

“Voy a mejorar, lo siento, me equivoqué”

formación, elearning, blended learningLa autocrítica siempre vista desde un punto de mejora nos ayudará más de lo que podemos imaginar para revertir las situaciones que sabemos o deberemos  cambiar.

En la vida política, en la económica, en la social y en la empresarial, creo que falta mucho por mejorar en ese sentido, y a veces sería tan sencillo como comenzar con un “voy  a mejorar, lo siento, me equivoqué”.

No es una cuestión relacionada con ser  directivo, mando intermedio o  tener otras funciones:  todos podemos equivocarnos, la solución es corregir y aprender humildemente  ya  que no siempre tendremos la razón. “No somos perfectos y eso no tiene precio”.

Por ejemplo, ayer mismo, solicité al departamento de administración que quería las cuentas de gastos revisadas y sin ningún matiz al respecto todo tenía que estar anotado en los libros contables, ¡¡no debía haber retrasos!! Una vez había solicitado este dato, me di cuenta de que en mi bandeja de entrada se habían quedado varias facturas de un proveedor del mes anterior  sin enviar a dicho departamento. Lo siento,  me equivoqué.

Es posible también que la disculpa se utilice sólo para salir del paso y no asumir o escuchar  lo que debamos  oír y cambiar. Ésto tampoco es admisible porque la fuerza de las palabras muchas veces se la lleva el viento y no debe ser así. Debemos ser rigurosos  con nosotros mismos para saber que las cosas que decimos tienen sentido y asumir la responsabilidad de lo que estas significan.

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“Un gran equipo” : formar grupo confiando en las personas

Con frecuencia, desde Recursos Humanos, se afirma que lo más importante en una empresa son las personas, el capital humano. Sin embargo, también a menudo se cumple, por desgracia, el popular dicho según el cual “del dicho al hecho, hay un trecho”. Y es que plasmar ese principio en el día a día de la empresa supone realizar un esfuerzo de superación múltiple : ganar en confianza y generar confianza. Sólo brindando confianza es posible sacar lo mejor de las personas, y dar salida a todo su potencial de desarrollo profesional y humano.

Esa es la idea que traslada, por ejemplo, “Un gran equipo” (Les Seigneurs), una comedia francesa llevada al cine en la que un futbolista de más de 50 años, caído en desgracia y acuciado por los problemas, recibe el encargo de formar y entrenar un equipo de fútbol local. Por una parte, el profesional se encuentra con el reto de superarse a sí mismo, proyectarse en nuevos logros más allá de sus errores, salvando sus debilidades e inseguridades. Por otra parte, debe seleccionar a profesionales que puedan ayudarle a lograr una meta común, de equipo. Y para ello, lejos de pensar sólo en los mejores, acude a personas que, por distintas circunstancias, tienen potencialidades no descubiertas, o no explotadas.

Creer en las personas y sacar lo mejor de cada uno es la tarea que se encomienda a dicho entrenador. Pero, sin duda, antes debe enfrentarse a la titánica labor de salir de sí mismo, enfrentarse a sus miedos y mirar al futuro de frente. De algún modo, y salvando las distancias, puesto que la película citada es una cinta trufada de gags que poco tienen que ver con todo esto, traemos a colación un deporte, el fútbol, que sirve en múltiples ocasiones para ejemplificar el trabajo de formación de Recursos Humanos, y su función en las organizaciones como descubridor y desarrollador de talento. Pero sobre todo, encierra, casi siempre, la primera lección que debe aprenderse si se quiere ver crecer a un profesional, o a una persona: la confianza, la fe en sus posibilidades y la formación de una relación estrecha entre los miembros de un equipo y su cabeza visible, el líder o entrenador.