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Liderar también es gestionar la confianza

La dirección de orquesta siempre ha sido un buen símil para explicar la gestión de personas, su dirección y liderazgo en la empresa. Al igual que en una orquesta, para que una empresa funcione correctamente es necesario que el director determine y sepa cuál es el objetivo a alcanzar, comunique correctamente órdenes a las personas con las que cuenta para alcanzarlo, y gestione correctamente su relación con ellos.

Sin embargo, nada de todo esto podrá hacerse correctamente sin confianza. En primer lugar el gestor, sobre todo si quiere liderar y no sólo dirigir, debe confiar en sí mismo. En segundo lugar debe generar confianza en los demás. Y finalmente, y cada vez más, debe saber confiar en las personas a las que dirige.

Pero la confianza no sólo es necesaria para una buena gestión, sino que abre la puerta a nuevas posibilidades en el ejercicio de las tareas o en la forma de producir, porque es el primer peldaño para impulsar la creatividad en los grupos humanos. Así, al menos, lo cree Charles Hazleewood (ver vídeo más abajo), un director de orquesta que ha estudiado cómo se genera la creatividad y el papel que juega la confianza en ese proceso.

Además, no sólo la confianza es buena para la creatividad, sino que esta es, a su vez, buena para la confianza. Tras múltiples experiencias, Hazleewood ha concluido que la creatividad, en sus distintas manifestaciones es un medio más eficaz que la palabra para iniciar y consolidar vínculos de confianza. Y ha podido llegar a esa conclusión observando cómo se genera esa confianza desde formas creativas de hacer música: ensayando con músicos que no leen partituras y sólo tocan de oído o con personas capaces de improvisar, por ejemplo.

Al igual que en el aprendizaje musical intuitivo, frecuente en continentes como África, que prescinde de normas y formalidades, la improvisación requiere diálogo y confianza: con uno mismo y con los demás. Es decir, si se logra eliminar prejuicios, desaprender normas y requerimientos, y abrir la mente a vías no transitadas (eso es en definitiva abrir la puerta a la creatividad), es posible llegar a nuevos modos de comunicación y de entendimiento. Hacerlo desde una base fuerte de confianza es esencial para que ese proceso llegue a buen puerto y ofrezca resultados positivos para la gestión de personas.

En definitiva, trabajar la autoconfianza permitirá inspirar confianza, confiar en otras personas y ayudarles a adquirir autoconfianza. Asimismo, la confianza será el mejor combustible para generar creatividad y encontrar nuevas soluciones a problemas enquistados, o abrir nuevas vías en procesos de trabajo, por ejemplo.

Todo empieza y acaba, pues, en la confianza: donde no hay confianza no puede haber armonía y sin armonía, nada funcionará correctamente. Construyan confianza con su gestión y obtendrán armonía. Serán líderes.

Más información: “Charles Hazlewood: confiar en el conjunto musical” (Fuente: Ted.com)