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Deporte y empresa

El deporte y el trabajo son dos actividades que pocas veces vemos relacionadas pero los múltiples beneficios que puede aportar el deporte al trabajo y en la vida personal hacen que cada vez más personas y empresas tengan en cuenta diferentes actividades deportivas.

Realizar algún tipo de deporte ayuda a tomar mejores decisiones, incrementa la creatividad y eleva la autoconfianza. Además, el deporte permite que la mente se desconecte de los problemas cotidianos. Diversos estudios médicos demuestran que el deporte reduce los estados de estrés y depresivos.

Quien realiza alguna actividad deportiva tiene más facilidad para adquirir nuevos conocimientos y muestra mayores habilidades deductivas y de memoria. Esta son algunas de las ventajas del deporte en el trabajo:

Deporte y empresa


  • Efectos positivos en la vida laboral: Según estudios realizados en la Universidad Leeds Metropolitan de Londres, los empleados que aprovechan su tiempo libre para ir al gimnasio son más ágiles y tienen mayor concentración, lo cual permite que cumplan mejor con los objetivos establecidos y tienen mejores relaciones con sus compañeros de trabajo.

  • Mejora del estado mental: Hacer deporte ayuda a regenerar las neuronas y eso se ve reflejado en el estado mental. Algunos estudios han concluido que el running tiene efectos beneficiosos para la creación de nuevas neuronas (neurogénesis), lo que sirve para contrarrestar desórdenes mentales asociados al estrés y la depresión.

  • Autoconfianza: Hacer deporte eleva la autoconfianza y es un excelente antídoto contra los estados de decaimiento emocional. Los deportistas se sienten más activos y más capaces.

  • Mejora en la toma de decisiones: Cuando se realiza deporte fuera se aprende a ser más cauteloso, pues los deportistas aprende a adaptarse a los diferentes entornos donde se desarrollan las actividades (montaña, ciudad, playa, etc.). Además, se aprende a tomar decisiones correctas para poder superar las metas y los retos personales.

  • Mejora la habilidad de liderazgo: Cuando se realiza algún deporte en equipo, se aprende a escuchar, a participar en equipo, dialogar y realizar diferentes estrategias para mejora del mismo o para vencer al oponente. Todas estas prácticas y entrenamientos nos enseñan a tener mejores habilidades de liderazgo en la vida laboral.

Así, el deporte nos aporta, además de una mejor salud, una ayuda en nuestra vida personal y laboral. Desde Educa-training animamos a empezar con actividades deportivas.

Por: Mauro Towers

10 Lecturas de empresa “olímpica”

Las analogías entre el mundo del deporte y de la empresa, son muy frecuentes y a la par, aleccionadoras. Por eso, ahora que el estío nos ofrece la oportunidad de contar con algunos días para descansar, y aprovechando el entusiasmo que despierta la celebración de unos juegos olímpicos, como los de este año en Londres, ¿qué mejor que buscar lecturas en las que se aúne todo ello: pasión, deporte y aprendizaje?

Con este objetivo, reunimos bajo estas líneas algunos de los títulos más sugerentes en torno al deporte y las lecciones que de su gestión pueden derivarse para el management empresarial y de recursos humanos. La lectura relajada del verano es una oportunidad única para asimilar nuevos conocimientos, lecciones y aprendizajes, sin más esfuerzo que el que requiere entregarse a esta pasión.

Ahogados en la orilla: Las grandes derrotas de la historia del deporte : en la cultura anglosajona se valoran el intento y el fracaso, tanto o más que la victoria, porque se entiende que de los primeros nace esta última. La Historia del deporte es también la Historia de grandes fracasos que a la postre han dado lugar a grandes triunfos y han hecho avanzar a personas, mejorado las disciplinas e inspirado a pueblos y naciones.

Héroes de nuestro tiempo: el deporte rey, el fútbol, pero también otros deportes como el ciclismo, el baloncesto o la natación, han originado grandes héroes deportivos, cuyas hazañas son seguidas por millones de personas cada día en todo el mundo. Sus logros y desventuras son narrados con ahínco por los periodistas, que en ese acto de comunicación, consiguen trasladar a los espectadores, oyentes y lectores, la pasión por el deporte pero también por la superación y la sana competición.

Lágrimas por una medalla: la Historia de las medallas olímpicas está trufado de ejemplos de sacrificio, empeño, esfuerzo, tenacidad y fe. Es el caso de Tania Lamarca, una española que con 16 años conmovía a todo un país al conseguir una medalla de oro en los JJOO de Atlanta (1996). Creer en los sueños hace de ellos una realidad y el ejemplo lo tenemos en esta deportista.

Pedaleando en la oscuridad: fallar, caer, fracasar, no es el final. Reponerse de errores aparentemente insuperables es posible y lleva a reconocer en el fracaso nuevas posibilidades para el desarrollo profesional y vital. Es el caso de  David Millar, ciclista escocés defenestrado por doping que hoy, asesora a deportistas y equipos para evitar caer en errores de este tipo, muy relacionados con la ética. Esta faceta de la gestión, a veces olvidada, es clave en la consecución de la excelencia en la actividad empresarial, y es la mejor lectura que puede hacerse de este libro si se lee con ojos de gestor.

Mentalidad ganadora: el entrenamiento de un equipo de fútbol es perfectamente equiparable a la formación y gestión de equipos en cualquier empresa. Con esta premisa, se analiza la gestión realizada por entrenadores como Umay, del Valencia F.C, para extraer lecciones válidas en la empresa para la gestión del talento y de los recursos humanos en general.

Trabajar y competir en equipo: trabajar en equipo es el primer reto, hacerlo de forma competitiva, el objetivo final. Así se entiende en el deporte, pero también en la empresa, donde se requieren las mismas habilidades de gestión, motivación y eficiencia que en las competiciones deportivas.

Fraudes en el deporte. Los avatares de la disciplina entre una cultura de la hipocresía: si algún mensaje emana de la palabra deporte, es el concepto de ética y respeto. Sin embargo, incluso en el deporte se ven ejemplos de lo contrario. Aprender de ello y llevarnos esa lección a la empresa nos ayudará a construir un edificio corporativo y humano más íntegro y por lo tanto de mayor perdurabilidad y éxito.

Correr o morir: aunque el skyrunning no es una disciplina olímpica, traemos a colación este libro por el interés de la historia que narra como ejemplo de superación. La actividad en condiciones adversas y extremas, la presión, el esfuerzo hasta bordear el límite de lo tolerable, son circunstancias que se presentan con frecuencia en la actividad empresarial y a las que se debe hacer frente para seguir avanzando. Formarse para superar estos obstáculos permite un desarrollo extremo, que lleva a conseguir grandes logros.

Éxito: las once claves de la motivación, el triunfo y el liderazgo de los mejores entrenadores: la labor de los entrenadores de fútbol es escrutada continuamente por los expertos en management y recursos humanos, para extraer de ella lecciones para la gestión empresarial. Algunos de los mejores entrenadores de la Liga de Fútbol Profesional Española son interrogados por expertos del management en este interesante volumen, lleno de apuntes útiles para la empresa.

Fútbol contra el enemigo: un clásico que no podía faltar en todo listado sobre lecturas de deporte y empresa. En este volumen, se desentraña la relación entre deporte y poder, y cómo determinadas actividades aparentemente poco relacionadas con este, pueden ayudar a forjarlo y consolidarlo.  La amplitud de miras y la capacidad analítica del autor nos permiten abrirnos a nuevas relecturas, siempre trasladables a la gestión de recursos humanos y el management.

Juegos Olímpicos 2012: 5 lecciones para el management

Como cada 4 años, el mundo parece pararse para contemplar, desde los 4 puntos cardinales, las proezas, hazañas y marcas de los mejores atletas del planeta, reunidos en los Juegos Olímpicos. En su XXX edición, que se celebra en Londres, los JJ.OO. volverán a concitar ambiciones y esperanzas, pero sobre todo y ante todo, ensalzarán el espíritu que les da vida, el espíritu olímpico. Bajo esa expresión se aúnan algunos de los principios más bellos de la Historia humana, los que hacen al hombre y a la mujer enorgullecerse de serlo, de pertenecer a esta especie. Por ello, es una excusa ideal para extraer de ese espíritu y de su desarrollo en los JJ.OO. algunas lecciones para el management, la gestión de empresas y de personas.

1. Ganar, el premio a la excelencia

El objetivo último de la competición es ganar, salir victoriosos, ser los mejores. Es el lema original de los JJ.OO.: “Citius, Altus, Fortus” (“más rápido, más alto, más fuerte”). La sana ambición de alcanzar la excelencia es perfectamente trasladable a la empresa y al mundo profesional. El deseo de vencer en el sentido de salir adelante, generar actividad, beneficios para la empresa, superando legítimamente a los competidores y por tanto obteniendo parabienes para quienes la componen y para la sociedad en la que se desarrolla, es el centro del espíritu empresarial. La analogía es obvia, pero requiere de los mismos matices que la competición olímpica, como veremos bajo estas líneas.

2. Participar

La frase “lo importante es participar” es probablemente la más repetida en las competiciones de unos Juegos Olímpicos. Resume en sí misma la máxima de la actividad deportiva, cuyo objetivo es vencer pero no se desentiende del proceso que lleva a la victoria, que empieza con la preparación y prosigue con la participación y el desarrollo. De la misma forma, la empresa y los profesionales, tienen como fin alcanzar sus objetivos, sean monetarios o de otra índole, pero lo que debe impregnar a la empresa, y le dará continuidad es el afán por hacer, con mayúsculas, por mantener la actividad, por participar, en definitiva, y hacerlo con la mirada puesta en la mejora, alcanzar la excelencia, pues eso y no otra cosa significa ganar.

3. Respetar

En el transcurso de los Juegos Olímpicos pueden verse múltiples manifestaciones de respeto entre los participantes, que aunque compitan entre ellos, honran el trabajo de formación y preparación de sus rivales, incluso cuando les vencen, lo que a su vez les honra a sí mismos. Ese respeto incluye el respeto a las reglas, como no doparse, no realizar trampa, y ser correcto en todo momento. En la gestión es también clave mantener ese respeto, tanto con los competidores, aunque les superemos, como con el cliente externo y, por supuesto, el cliente internoTodos los públicos (stakeholders) de una empresa merecen el respeto de la misma, al igual que la empresa merece su respeto: es un sentimiento compartido y recíproco, que se recibe en la medida en que se concede. Asimismo, las reglas del juego empresarial deben ser respetadas por sus jugadores, las empresas, de tal forma que su actividad se desarrolle en armonía y no en el conflicto. Es un bien común que requiere de todos, para llegar a todos.

4. Saber perder

La otra cara de la moneda del respeto, es el respeto a uno mismo y la capacidad para superarse; es decir, saber perder. Esta es probablemente la lección más difícil, tanto en el deporte como en la empresa: aprender a sobreponerse tras un fracaso, un error, o simplemente ante la dificultad y las circunstancias. En el mundo anglosajón, perder, también en el mundo de la empresa, se valora tanto o más que ganar, ya que se interpreta como una experiencia que ayudará a alcanzar, tarde o temprano, un triunfo más rotundo y sólido. Superarse, levantarse tras la caída y mirar hacia adelante son claves para el desarrollo profesional y empresarial. No lo olvidemos.

5. Prepararse

Finalmente, pasa a menudo desapercibida, la cuestión más importante y que es una constante, antes, durante y después de la competición olímpica: la preparación. Sin ella, no es posible el desarrollo, ni la superación de las pruebas previas que permiten llegar a la cita olímpica. Participar en unos JJ.OO. significa haber pasado horas y horas preparándose, entrenando, formándose para mejorar y alcanzar los objetivos marcados. De la misma forma, los profesionales y las empresas no son nada sin una base formativa firme. La formación, el desarrollo profesional, en cualquiera de sus manifestaciones, presencial, online, en grupo, one to one, etc, es clave para alcanzar la eficiencia, la productividad y finalmente, la excelencia. Las empresas líderes no son líderes por casualidad, sino porque han acumulado y siguen sumando horas de formación, además de experiencia, en todas sus escalas jerárquicas, desde el staff, hasta los consejos de administración. Sin formación de nada sirve el  trabajo; es el primer paso para alcanzar, tarde o temprano, el mayor de los éxitos.