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Planificación: Cómo desconectar en 3 pasos y no morir en el intento

Anteriormente, recalcábamos la importancia de descansar no sólo por salud física y mental, sino también como clave para aumentar la productividad. Un paso imprescindible para descansar es desconectar del trabajo y sus circunstancias pero ¿cómo hacerlo? Con frecuencia el exceso de responsabilidad y corresponsabilidad, la vocación por el trabajo bien hecho, y ahora el temor por perder el puesto, abocan a una situación de permanente alerta que impide descansar. Sin embargo, algunas pautas sencillas y muy difundidas entre los directores y expertos en Recursos Humanos, pueden ser de ayuda para alcanzar ese preciado objetivo.

En primer lugar es necesario insistir en el valor de la planificación. Perder unos minutos y si fuera necesario unas horas en planificar el trabajo pendiente, puede ahorrarnos mucho tiempo en el día a día pero además, nos ayudará a ordenar las ideas y relajar la alerta mental. Planificar viene a ser como ordenar cajones de ropa; sólo cuando esta está bien ordenada se optimiza el espacio de los mismos y pueden quedarse correctamente cerrados. Y cuando hemos cerrado un cajón, podemos “olvidarnos” hasta la vuelta…

En segundo lugar y una vez realizada la planificación toca comunicar esta planificación a las personas con las que trabajamos. De este modo coordinamos dicho planning y queda definido el marco de responsabilidad y de acción de cada uno. De nuevo, se trata de una tarea necesaria en el día a día, pero que toma más valor en el momento de salir del trabajo, sobre todo porque abre la puerta a otro “cajón” fundamental en este “armario”: la delegación de tareas. Con esta acción, podremos cerrar un segundo cajón…

Finalmente, podremos poner en marcha los últimos detalles para la máxima desconexión, los que se refieren a los medios que habitualmente nos mantienen sujetos y alerta. Así, es importante informar a clientes y proveedores de cuál va a ser nuestro periodo vacacional y cómo proceder durante el mismo. Hecha la planificación y la delegación de tareas, este paso será un juego de niños y hará posible, antes de cerrar este cajón, dejar en el mismo todos los dispositivos de comunicación (móvil, portátil, pda, etc), de modo que no haya posibilidad alguna de distraernos de nuestra tarea fundamental en vacaciones: ¡desconectar!

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Descansar para mejorar la productividad, una tarea necesaria

De higos a brevas se publican estudios que demuestran que el descanso es indispensable para la productividad y a pesar de ello distintas circunstancias hacen que este siga siendo más una desiderata que una realidad . Así lo revelan los números de un estudio publicado por Randstad, según el cual el 51% de los españoles piensa en el trabajo durante las vacaciones.

La crisis económica y el consiguiente temor a perder el puesto de trabajo son los principales causantes de esta actitud, según dicho estudio, sin embargo, a menudo no es sólo una cuestión circunstancial. Si se observa el comportamiento de las personas es fácil detectar en muchas de ellas una obsesión por el trabajo que les impide desconectar y en consecuencia rentabilizar todo su potencial intelectual. Aunque en la actual crisis la preocupación tenga una base racional, se impone la necesidad de tomar distancia del mal momento económico para dejar que la mente descanse. De no hacerse así se corre el peligro de llegar al bloqueo en lugar de avanzar por otras vías más productivas para uno mismo y para las organizaciones.

De hecho, el descanso no sólo es necesario por periodos prolongados, como las vacaciones de verano, sino también en pequeñas dosis. Así lo señalan algunos estudios, que han demostrado el efecto reparador no sólo física sino intelectualmente de hábitos tan mediterráneos como la siesta. No en vano, países como Alemania o Japón, que no cuentan con esta costumbre en su cultura ya se han fijado en este dato y han puesto en marcha iniciativas para que sus trabajadores la incorporen a su organigrama diario.

Descansar y desconectar, sea por periodos o momentos, no debe hacernos sentir culpables. Muy al contrario, ha demostrado ser una vía insustituible para la regeneración de ideas, la claridad mental y la reposición de fuerza física, mental e intelectual, tan necesaria para cualquier actividad, sea formativa o productiva. Por todo ello, no lo piense demasiado y este verano, tómese un descanso mental, desconecte. Su trabajo se lo agradecerá.