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La Franquicia responde a 6 perfiles de emprendedores ¿cuál es el tuyo?

El 45% de las franquicias abiertas en el último año en España respondieron a una necesidad de auto-empleo. Así se concluye en un estudio de la consultora Erpasa Consulting sobre el mercado español de franquicias y es un dato que refleja una realidad también contrastada desde Educa-training, que franquicia desde hace un año su modelo de empresa de formación en España y algunos países de Latinoamérica como México y Colombia.

Pero además de esta primera conclusión, el informe permite definir los 6 tipos de emprendedores más dados a convertirse en franquiciados, la mayoría de ellos coincidentes, en mayor o menor medida, con el tipo de personas que acuden a Educa-training demandando una salida en forma de franquicia de formación:

–          Desempleado entre 20 y 30 años: el 45% de quienes optan por franquiciar son profesionales en situación de desempleo, de entre 20 y 30 años, que a falta de otra salida laboral se deciden por adoptar un modelo de empresa ya creado, como el de Educa-training. Tienen conocimientos básicos y buscan un modelo de negocio adaptado y adaptable a sus necesidades personales, que requiera una inversión económica reducida, que en el caso de Educa-training ronda los 8.000 euros;

–          Mujeres de entre 30 y 40 años: otro de los perfiles más frecuentes entre los franquiciados es el de mujeres de entre 30 y 40 años , sin trabajo y necesitadas de generar y aportar ingresos a su hogar, como complemento a la renta ya existente en el mismo. El modelo ya creado a través de una franquicia les facilita la reincorporación al mercado laboral con más seguridad, tanto económicos, como de procedimientos de trabajo y gestión comercial;

–          Ex-ejecutivos en paro: el perfil de ex-ejecutivo en paro que opta por el autoempleo y que en esa tesitura elige la opción de la franquicia es una realidad que va en aumento, sobre todo a raíz de la actual crisis económica y en respuesta a un mercado laboral rígido, que castiga el empleo en determinadas franjas de edad: sea porque su contratación no está bonificada, o porque las empresas temen a quienes atesoran un grado medio o alto de experiencia, por sus supuestas demandas salariales y/o su supuesta resistencia a adaptarse a la cultura corporativa. Suelen contar con capital suficiente para realizar la inversión inicial y todas las competencias profesionales necesarias para optimizarla desde el minuto cero;

–          Ex-ejecutivos en paro y perfil alto: entre los ex-ejecutivos destaca, como demandante de franquicias, el perfil más alto, que a diferencia del anterior, está dispuesto a realizar una inversión mayor para, a cambio, acceder al modelo de máster franquicia, es decir, la exclusividad para una zona, región o país. Suelen ser perfiles con una amplia formación y experiencia demostrada en gestión, que están dispuestos a asumir toda la responsabilidad de implantación y desarrollo de la franquicia en nuevas áreas geográficas;

–          Inversores: frente a todos los anteriores, existen personas cuyo propósito es, más que desarrollarse profesionalmente, invertir en un modelo de negocio a medio o largo plazo. Cuentan con amplios recursos económicos y apuestan por un modelo de franquicia, con inversiones altas. Es el menos frecuente en este momento, dada la inseguridad causada por la crisis económica, que lleva a este tipo de perfil a buscar nichos o segmentos de inversión “refugio”, cuyo retorno, aunque menor, está completamente asegurado, dentro del margen de error inherente a una inversión.

–           Inversores para expansión internacional: también existe un perfil de inversor, normalmente proveniente del exterior, que busca modelos de franquicia exportables y se ofrece para la expansión internacional de una franquicia en otros países. Suelen contar con una alta formación y cierta experiencia en la implantación, comercialización y expansión de nuevos negocios.

Y después de ver esta descripción ¿con cuál de estos perfiles te sientes más identificado? En Educa-training, hay respuesta para todos estos perfiles de franquiciado ¡Llámanos!

Nueva ley para la reforma del mercado laboral: ¿cómo afecta a la formación continua?

Tras la aprobación de la nueva ley para la reforma del mercado laboral, todas las empresas y particularmente las relacionadas con la formación y el empleo, han puesto la vista en el nuevo texto para analizar sus novedades y en qué medida podrán modificar el panorama formativo y laboral actual.

En lo que se refiere específicamente a la formación, el “Real Decreto-ley 3/2012 de 10 de febrero, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral”, incide sobre todo en la formación como medio para la inserción laboral en personas de entre 16 y 25 años de edad. Por ese motivo, se incluye como parte fundamental del contrato para la formación y el aprendizaje.

Sin embargo, no se ha escapado a las empresas de formación como Educa-training, que también la nueva ley alude ya en su disposición II a la importancia de la formación continua de los trabajadores, y la desarrolla en sucesivos capítulos. Aunque sustancialmente no aporta grandes novedades, puede ser interesante analizar las matizaciones que aporta el nuevo texto. En resumen serían, a modo genérico:

–           la promoción y formación profesional en el trabajo, incluida la dirigida a su adaptación a las modificaciones operadas en el puesto de trabajo

–          el refuerzo del derecho del trabajador a recibir esa formación en sus horas de trabajo sin detrimento en la retribución

Más en concreto, estos matices se concretan en cuestiones como:

–          El derecho del trabajador con al menos 1 año de antigüedad a un permiso retribuido de 20 horas anuales de formación vinculada al puesto de trabajo acumulables por un periodo de hasta tres años, a concretar y fijar de mutuo acuerdo entre trabajador y empresario

–          El acceso de los teletrabajadores o trabajadores a distancia a la formación profesional continua, a fin de favorecer su promoción profesional

Como novedades específicas sólo se perciben, en lo que se refiere a la formación continua:

–          La creación de una cuenta de formación, asociada al número de afiliación a la Seguridad Social del trabajador en el que se inscribirá la formación recibida por el mismo a lo largo de su carrera profesional, de acuerdo con el Catálogo de Cualificaciones Profesionales

–          La creación, previa consulta con los interlocutores sociales, de un cheque formación destinado a financiar el derecho individual a la formación de los trabajadores

Detalles de la nueva ley

Entrando más en detalle pueden leerse los párrafos que aluden a la formación continua en la empresa. Ya en el preámbulo se cita:

El desarrollo de la formación profesional para el empleo ha sido notable en las últimas dos décadas, con un significativo incremento de la participación de empresas y trabajadores en las acciones formativas, si bien se han puesto de manifiesto también ciertas necesidades de mejora. El real decreto-ley apuesta por una formación profesional que favorezca el aprendizaje permanente de los trabajadores y el pleno desarrollo de sus capacidades profesionales. El eje básico de la reforma en esta materia es el reconocimiento de la formación profesional como un derecho individual, reconociéndose a los trabajadores un permiso retribuido con fines formativos. Asimismo, se reconoce a los trabajadores el derecho a la formación profesional dirigida a su adaptación a las modificaciones operadas en el puesto de trabajo. También se prevé que los Servicios Públicos de Empleo otorgarán a cada trabajador una cuenta de formación asociada al número de afiliación a la Seguridad Social, y se reconoce a los centros y entidades de formación, debidamente acreditados, la posibilidad de participar directamente en el sistema de formación profesional para el empleo, con la finalidad de que la oferta formativa sea más variada, descentralizada y eficiente.” (Disposición II, Real Decreto-ley 3/2012 de 10 de febrero, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral, pág.12484)

En relación a este principio se desarrollan puntos específicos como el punto 1 del artículo 2 sobre Formación profesional y en el que se modifica la letra b) del apartado 2 del artículo 4 del Texto Refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1995 de 24 de marzo, quedando redactado del siguiente modo:

“b) A la promoción y formación profesional en el trabajo, incluida la dirigida a su adaptación a las modificaciones operadas en el puesto de trabajo, así como al desarrollo de planes y acciones formativas tendentes a favorecer su mayor empleabilidad.”

También ese artículo, el 2, incorpora en su punto 3 una modificación de dicha Ley del Estatuto en este sentido:

“1. El trabajador tendrá derecho:

a) Al disfrute de los permisos necesarios para concurrir a exámenes, así como a una preferencia a elegir turno de trabajo, si tal es el régimen instaurado en la empresa, cuando curse con regularidad estudios para la obtención de un título académico o profesional.

b) A la adaptación de la jornada ordinaria de trabajo para la asistencia a cursos de formación profesional.

c) A la concesión de los permisos oportunos de formación o perfeccionamiento profesional con reserva del puesto de trabajo.

d) A la formación necesaria para su adaptación a las modificaciones operadas en el puesto de trabajo. La misma correrá a cargo de la empresa, sin perjuicio de la posibilidad de obtener a tal efecto los créditos destinados a la formación. El tiempo destinado a la formación se considerará en todo caso tiempo de trabajo efectivo.

2. En la negociación colectiva se pactarán los términos del ejercicio de estos derechos, que se acomodarán a criterios y sistemas que garanticen la ausencia de discriminación directa o indirecta entre trabajadores de uno y otro sexo.

3. Los trabajadores con al menos un año de antigüedad en la empresa tienen derecho a un permiso retribuido de 20 horas anuales de formación vinculada al puesto de trabajo acumulables por un periodo de hasta tres años. La concreción del disfrute del permiso se fijará de mutuo acuerdo entre trabajador y empresario.”

Finalmente y para cerrar lo que a formación se refiere en el artículo 2, el punto 5, añade un apartado al artículo 26 de la Ley 56/2003, de 16 de diciembre, de empleo:

“10. La formación recibida por el trabajador a lo largo de su carrera profesional, de acuerdo con el Catálogo de Cualificaciones Profesionales, se inscribirá en una cuenta de formación, asociada al número de afiliación a la Seguridad Social.

Los Servicios Públicos de Empleo efectuarán las anotaciones correspondientes en las condiciones que se establezcan reglamentariamente.”

La ley desarrolla, entre otras cuestiones, la del teletrabajo o trabajo a distancia y también incluye para esta modalidad, especificaciones relacionadas con la formación. Así, en el artículo 6, punto 3, especifica que: “El empresario deberá establecer los medios necesarios para asegurar el acceso efectivo de estos trabajadores a la formación profesional continua, a fin de favorecer su promoción profesional”.

Para acabar, el texto de la nueva ley incluye dos disposiciones finales, la segunda y la tercera, referidas también a la formación:

“Disposición final segunda. Cuenta de formación.

El Gobierno desarrollará reglamentariamente la cuenta de formación prevista en el apartado 10 del artículo 26 de la Ley 56/2003, de 16 de diciembre, de Empleo.

Disposición final tercera. Cheque formación.

El Gobierno, previa consulta con los interlocutores sociales, evaluará la conveniencia de crear un cheque formación destinado a financiar el derecho individual a la formación de los trabajadores.”