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Las grandes empresas apuestan por la formación a pesar de la crisis

Si hablamos de formación bonificada la buena noticia es que durante 2010 las grandes empresas utilizaron por primera vez todos los créditos que les ofrece la Fundación tripartita para esta modalidad. La mala noticia es que cada vez les cuesta más invertir por encima de lo bonificado. Por otro lado, si hablamos de formación en la empresa, la buena noticia es que también en 2010 se incrementó la inversión en formación, en términos generales. La mala, es que la previsión es de estancamiento.

Son las conclusiones iniciales que pueden sacarse de “El arte de la formación en España”, estudio de elogos revelado recientemente por Expansión, y de “Informe ratios de formación de las entidades financieras”, elaborado por el Grupo de Responsables de Formación de las Entidades Financieras (GREF) y también comentado por esta cabecera.

Según los mismos, las grandes compañías con presencia en España dedicarán 885 millones de euros a formación durante el presente ejercicio, prácticamente la misma cantidad que en 2010, pero un 5% más que en 2009 y bastante menos que en 2008 cuando la invesión en formación alcanzó los 1.010 millones de euros.  Si se mide por empleado, la inversión en formación en 2010 por parte de las mayores compañías fue de 350 euros por cada profesional, lo que supuso una media de 31 horas de formación para el mismo.

En cuanto a los sectores con mayores descensos, destacan el inmobiliario y el bancario, no sólo porque les afectara más la crisis que a otros sectores, sino probablemente porque también eran los que más han invertido siempre en formación. De hecho, a pesar de un descenso acumulado en los últimos dos años de un 20%, la media de inversión por trabajador se mantiene en 527 euros en el sector financiero, 177 euros más que la media en el conjunto del tejido empresarial.

Pero lo más llamativo es la tendencia que están siguiendo las empresas en el tipo de formación que escogen y priman. Frente a una formación en intangibles, las grandes empresas se están centrando ahora en una formación con un retorno rápido y tangible de la inversión. De ahí que primen la formación en el área comercial, como técnicas de ventas, y contable, como la gestión de cobros o de riesgos.

No puede reprocharse a una empresa que invierta en recursos para resolver sus problemas más inmediatos. Pero tampoco debe olvidarse que la formación no siempre puede ser una inversión con retorno inmediato y que también los intangibles producen un retorno, aunque más a largo plazo.

Y lo más importante, ese retorno, el que deviene de formación en intangibles, es el que marcará con más fuerza el valor diferencial de la empresa, porque en el mundo competitivo no basta con sobrevivir, también hay que hacerlo mejor …

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La formación como herramienta de cambio

949657_44094670_572x768En un mundo y una economía en constante evolución, se aventura imprescindible la adaptación a nuevas circunstancias. Los cambios continuos en la demanda, en el contexto y hasta en la propia competencia, exigen a las empresas una “cintura” ágil, para mantener el nivel de competencia y ya no sólo avanzar, sino incluso sobrevivir.

A menudo, las circunstancias externas nos impiden avanzar. Primero, porque exigen innovación y el día a día obstaculiza a menudo las condiciones necesarias para la misma. Al mismo tiempo, los esquemas ya aprendidos,y los prejuicios, se convierten en una barrera para el cambio que exigen los nuevos retos. Y finalmente, el miedo al cambio se configura como un freno difícil de vencer, impidiendo así cualquier movimiento en otra dirección.

Por todos estos motivos la formación constituye una herramienta de primera magnitud para el cambio. Gracias a la formación y el conocimiento es posible vencer los miedos internos, personales y corporativos, a nuevos escenarios y modos de hacer. La formación ayudará también a romper prejuicios y despertar a una realidad más transparente con sus claros y oscuros, pero al menos reales y no figurados. Por último, la formación en la empresa es un recurso insustituible para la generación de nuevas ideas y el acompañamiento en la innovación.

¿Por qué no utilizarla para salir de nuestra realidad estática?

¿Por qué no usar la formación para avanzar en nuestros propósitos profesionales y empresariales?

¿Qué te gustaría aprender?

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Formación en la empresa, de lo prioritario a lo importante

“La vida es eso que pasa mientras
estás planeando otras cosas”

John Lennon

A menudo, en la empresa, las ramas no nos dejan ver el bosque y nos cuesta diferenciar lo prioritario de lo importante. Precisemos que cuando hablamos de algo prioritario nos referimos a algo que normalmente es circunstancial, es decir, debemos hacerlo pero puede hacerse de un modo u otro y en distintas condiciones o direcciones y su única característica definitoria suele ser la urgencia. Sin embargo, cuando hablamos de lo importante nos referimos a algo que no es circunstancial sino permanente y condición sine qua non para que todo lo demás pueda hacerse correctamente, incluso lo prioritario.

Y esto precisamente es lo que se olvida demasiado a menudo en la gestión, engullida por la vorágine de los contratiempos continuos y obnibulada por la obsesión por los resultados económicos, las cuentas de resultados y el cortoplacismo imperante. Salirse de la dinámica viciosa de la rutina y el hábito, escapar al mandato de lo inmediato y apretar el botón de stop no es lo habitual.

Y sin embargo, es importante. Lo es porque permite ver la realidad con perspectiva y más objetividad, el análisis frío y facilita la búsqueda de alternativas a problemas comunes. Todo esto, que debería formar parte del manual del buen gestor, es también lo que a menudo falta en la gestión de los recursos humanos. ¿Cuántas veces nos paramos a escuchar a los profesionales que componen la empresa? ¿Conocemos de verdad sus necesidades? ¿O por el contrario nos hacemos una idea preconcebida que aplicamos día tras día sin cuestionarla?

Qué decir de cómo gestionamos determinadas áreas como la formación en la empresa… ¿es prioritaria? Quizás no siempre. ¿Es importante? Sin duda, lo es, siempre. ¿Por qué? Sencillamente porque nos ayudará a reforzar lo más importante y paradójicamente a menudo menos priorizado en las empresas: los recursos humanos, las personas, haciéndolas más competentes, ayudándoles en su realización, promocionándolas.

Si desde la empresa consideramos a las personas lo más importante, y las formamos en coherencia con esa idea ellas harán que llegue a resolverse de forma cada vez más eficiente lo que es prioritario. Parar, escuchar, dialogar, formar.

El miedo a la formación

Sin ánimo de emular ni acercarnos siquiera a la profundidad y acierto de “El miedo a la libertad“, de Erich Fromm (cuya lectura, por cierto, recomendamos encarecidamente), vemos en este ensayo un símil apropiado para hablar del miedo a la formación en las empresas.

¿Y quién dijo miedo? Pues lo dicen las cifras, o lo cantan, sobre inversión en formación en España, donde se calcula que la formación bonificada sigue sin ser utilizada por un 58% de las medianas empresas y un 86% de las empresas con menos de 10 empleados. Por supuesto, una parte de esta situación se debe al puro desconocimiento pero no puede ser la única causa.

Para encontrar las otras causas baste escuchar las reflexiones que a veces hacen en alto algunos pequeños empresarios, o responsables de área de medianas empresas del tipo: “sí claro, si formamos a nuestos empleados les estamos abriendo la puerta para que se vayan con la competencia”. He aquí una de las claves del miedo a la formación. Las causas, a su vez son varias, desde el desconocimiento, de nuevo, hasta la falta de visión a largo plazo o el miedo, como decíamos antes, a la libertad.

Por una parte se trata de desconocimiento ya que la formación, contrariamente a lo que algunos piensan, ha demostrado ser una excelente herramienta de retención. Así lo aseguran estudios como el de  Accountempts, según el cual la formación es la mejor forma de retener el talento para un 29% de los directivos estadounidenses. Por otra, es falta de visión ya que la formación no es un gasto, como algunos pretenden, sino una inversión cuyo retorno puede medirse en términos directos (aumento de la productividad, efectividad y rentabilidad en el trabajo) e indirectos (satisfacción en nuestros recursos humanos, retención e innovación).

Y finalmente la última causa es el miedo a la libertad: la libertad del cambio, la libertad de generar nuevas ideas, la libertad de hacer las cosas de otro modo. En este preciso momento el miedo es justamente lo contrario de lo que necesitan las empresas para salir adelante ya que el cambio y la innovación son sus mejores armas, si no las únicas, para competir y crecer o al menos sobrevivir. Podemos comprobarlo en el avance de economías sólidas como la alemana o de empresas españolas como Inditex o Mercadona, que han apostado por otra forma de proceder.

¿Por qué, entonces, no aplicarlo también al valor que damos a la formación?

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¿Se utilizan los mismos métodos para toda la formación?

Cursos de idiomas bonificados: Modalidades

Formación bonificada, modalidades de formación en idiomas. Gestión de la bonificación Educa-training

En Educa-Training consideramos que cada área de conocimiento requiere una metodología para su enseñanza. De la misma forma cada empresa y profesional tiene unas necesidades específicas. Por todo ello Educa-training adapta su metodología a cada área de conocimiento de acuerdo a las necesidades de la empresa y sus profesionales.

Por ejemplo, en el área de conocimientos informáticos Educa-training ofrece cursos en distintas modalidades:

Clases presenciales
Clases one-to-one (individuales) y en pequeños grupos en la empresa de nuestros clientes (a domicilio), personalizadas según las necesidades, el nivel y el sector de actividad o interés del o de los alumnos, grupos no superiores a 10 alumnos, basadas en unos objetivos a cumplir y unas metas a alcanzar.

Clases telefónicas
Trabajamos con una metodología innovadora de enseñanza de informática a través de teléfono. Este servicio es un complemento perfecto para personas que necesitan un apoyo especial, sin desplazamientos ni pérdida de tiempo. Este servicio tiene una duración mínima de 5 minutos pero no existe un límite de tiempo máximo. El cliente decide la hora y la duración de la llamada. El contenido de las llamadas está personalizado para cada alumno en base sus objetivos y necesidades.

Soporte Técnico por correo electrónico o chat
Soporte técnico por correo electrónico o chat, personalizadas según las necesidades, el nivel y el sector de actividad o interés del o del cliente. El contenido de la comunicación está personalizado para cada alumno en base sus objetivos y necesidades.

Del mismo modo se organizan los horarios, duraciones de la formación y tipo de formador en función de la necesidad de cada empresa y de sus profesionales, sea cual sea su demanda formativa.

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La formación, clave para afrontar futuras crisis

De los periodos de crisis surgen siempre buenas ideas y de cualquier bache se debe salir al menos con una lección bajo el brazo. Esa es la situación que ha vivido y sigue viviendo buena parte del mundo y por supuesto España en los últimos años y este es el reto al que nos enfrentamos no sólo como país sino como individuos y como empresas. El reto es no sólo salir de la crisis sino también aprender de los errores cometidos para no repetirlos.

Como siempre se han dado circunstancias ajenas al individuo o la empresa y por lo tanto incontrolables por los mismos; movimientos bursátiles, desajustes en la oferta y la demanda, burbujas y otras variables macroeconómicas. Pero lo cierto es que también hay factores, de un ámbito más cercano, que sí podemos controlar o sobre los que al menos podemos influir. Y a menudo los pequeños cambios en el ámbito doméstico o particular pueden llegar a generar grandes cambios en el colectivo y finalmente en las grandes variables socio-económicas…

Entre las causas de que España, sus empresas y personas estén llevando peor que otros la salida de la crisis se apunta desde distintas estancias a nuestra falta de competitividad y esta a su vez está causada por la mala gestión de dos factores claves para el desarrollo: la investigación y la formación, ambas íntimamente relacionadas y áreas que de algún modo están a nuestro alcance como empresas y personas.

Están al alcance de las empresas porque son las que tienen los recursos para invertir en investigación y desarrollo, cada una en la medida de sus posibilidades y sus objetivos, y al alcance de las personas, porque somos quienes almacenamos el capital intelectual necesario para crecer y hacer crecer.

¿Hemos realizado en los últimos años el esfuerzo necesario tanto en investigación como en formación para mejorar nuestra competitividad?

Los datos de la OCDE indican que no, y nos colocan muy atrás entre los países de nuestro entorno tanto en gasto en investigación y formación como en términos de competitividad. Puede existir una parte de responsabilidad en nuestro Gobierno, por no incentivar y promocionar lo suficiente la investigación y la formación, pero quizás las empresas debieramos preguntarnos si no tenemos también nuestra parte de responsabilidad por no haber apostado lo suficiente por estas líneas de desarrollo.

Por ejemplo, restringiéndonos al ámbito formativo en el año 2008 la Fundación Tripartita para la formación y el empleo gestionó un fondo de 1.427 millones de euros en fondos para formación (gratuita para la empresa ya que se realiza a cargo del pago por seguridad social incluido en las nóminas)  pero al menos 200 millones se quedaron sin utilizar por falta de petición de cursos para empleados. En 2009 y 2010 esos fondos se han ampliado y superan ya los 1.500 millones de euros por año pero sigue persistiendo un excedente en esta partida por falta de uso.

Y aunque se haya avanzado en los últimos años (ya que según la estadística de la Fundación un 88% de las empresas con más de 250 empleados están aprovechando este recurso cuando solo un 67% lo hacía en 2004) la formación subvencionada todavía está siendo desaprovechada por un 58% de las medianas empresas y un 86% de las empresas con menos de 10 empleados. En un país donde el peso de la PYME sobre el conjunto de la economía es tan importante, este dato no puede pasar desapercibido.

¿Qué razones pueden explicar que las medianas y pequeñas empresas no estén aprovechando un recurso gratuito como es la formación subvencionada? ¿Acaso seguimos considerando la formación un gasto y no una inversión, incluso cuando es gratuita? ¿O es que no le damos valor en absoluto? ¿O incluso es posible que creamos que la mejor formación de nuestros empleados pueda llevarles a huir a otras empresas o a pedir mayores sueldos? ¿Es tan difícil el acceso a este tipo de formación? ¿Es una cuestión administrativa?

Probablemente cada empresa tenga sus razones, sean o no coincidentes con estas. En cualquier caso y respondiendo a las mismas es necesario decir primero que la formación es siempre una inversión ya que redunda en una mayor productividad y en la mejora de la calidad, ambos factores claves para la competitividad. En segundo lugar es necesario señalar que lejos de lo que pueda pensarse la formación se ha demostrado como un elemento utilísimo para la retención de los trabajadores, sea porque lo entienden como un complemento retributivo o porque les permite mejorar en su desempeño y facilita su actividad profesional. En cuanto a la Administración es probable que le quede mucho por mejorar en la comunicación de estas ayudas a la formación y el acceso a la misma tanto a las grandes empresas como a las medianas y pequeñas e incluso a las micropymes.

En momentos como el actual es más necesario que nunca incidir en la necesidad de incrementar la formación en las empresas. Sólo valores de futuro como la formación y la investigación permitirán mejorar nuestra competitividad como empresas, como profesionales y como país. El trabajo y el esfuerzo constante de cada uno se verá así sin duda reforzado y permitirá vislumbrar un mañana mejor para todos. Con seguridad es una de las lecciones que nos dejará esta crisis.