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PRODUCTIVIDAD Y RACIONALIZACIÓN DE HORARIOS

Hemos hablado antes de la productividad en el trabajo y de cómo podemos conseguir unos resultados más satisfactorios aprovechando mejor nuestro tiempo y nuestros recursos.

Pero hay un factor de gran peso en nuestro día a día: los horarios vigentes. En los últimos meses saltaba a la palestra política el tema de la racionalización de los horarios en España, gracias entre otros al trabajo de ARHOE (Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles). Abogan entre otros, por la reducción de las jornadas, el adelanto del ‘prime time’ en televisión o disponer de tiempo para dormir.

Sabemos que en España se trabajan muchas horas pero la productividad es de las más bajas en Europa. Queda constatado que trabajar más horas no significa trabajar mejor.

Desde Educa-training llevamos años realizando formaciones de mejora de la productividad, para ayudar a nuestros clientes a planificar, aumentar su capacidad y erradicar el presentismo para sustituirlo por el enfoque dirigido a objetivos. Los resultados son especialmente satisfactorios cuando la parte Directiva y mandos intermedios se implican en el cambio.

Una mayor productividad permitiría una reducción de la jornada y la modificación de ésta a modos como la jornada continua. En aquellos sectores que requieran una presencia más extensa durante el día se pueden aplicar las jornadas por turnos fijos por ejemplo por semanas, para una correcta planificación tanto por parte de la empresa como de los empleados. Las medidas de conciliación se podrían aplicar a la realidad.

Si para empezar en las oficinas se redujera la jornada de manera generalizada, otros sectores íntimamente ligados podrían aplicarlo también, como el comercio o la hostelería. En España se duerme muy poco: nos levantamos tan pronto como nuestros vecinos Europeos y nos acostamos muy tarde, sobre todo porque de entrada salimos muy tarde del trabajo…y luego no nos queremos perder la final del último programa de moda en la televisión, por ejemplo.

Podríamos conciliar de verdad, atender y estar con nuestros hijos y no tener que delegar forzosamente en otras opciones.

El cambio para muchos no es fácil, en Educa-training lo hemos podido comprobar en nuestras numerosas formaciones de gestión del cambio. Pero ni es imposible, ni es tan difícil como pensamos, siempre que tengamos el compromiso e implicación de todos.

Afortunadamente en cada vez más organizaciones se van aplicando medidas que signifiquen un cambio de verdad, sobre todo en grandes empresas. Iberdrola ha sido la revolucionaria en cuanto a la racionalización de los horarios para sus empleados y ahora aplicará un modelo sostenible de conciliación a sus proveedores.

Para las medianas y pequeñas empresas el cambio también es posible. ¡Contacta con nosotros y te podremos ayudar!

Por:

Azahara Chamorro
Manager de formación en Educa-training

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La motivación en el trabajo

¿Cuántas veces hemos escuchado aquello de “no estoy motivado en el trabajo”? El problema es que muchas veces los trabajos no se han diseñado para desarrollar la motivación, como ocurre, por ejemplo en las cadena de montaje, una tarea rutinaria y aburrida, entre otras cosas porque apenas requiere asumir responsabilidades.

Es obvio que el ser humano tiene necesidades que ha de satisfacer y estas necesidades hacen que tenga un comportamiento motivado. Trasladándolo al ámbito profesional, se entiende que la motivación en el trabajo es el esfuerzo que la persona está dispuesta a iniciar y mantener en su trabajo.

Por ejemplo, es frecuente encontrarse con situaciones en las que los empleados se quejan porque no se reconoce su trabajo, y sin embargo, se les recrimina cuando cometen un error. Por eso, para mejorar la motivación, es importante para las empresas  comprender y crear el ambiente de trabajo adecuado, lo que incluye el reconocimiento al trabajo bien hecho.

El directivo que desarrolla un estilo participativo, ofrece oportunidades para que los empleados desarrollen su potencial y da autonomía para tomar decisiones favorece la motivación de los trabajadores. Los factores de reconocimiento del logro, autonomía, responsabilidad y posibilidad de avance producen motivación. Es importante que los trabajadores disfruten con su trabajo, estén dispuestos a asumir nuevas responsabilidades y se identifiquen con la organización.

¿Pero cómo detectar en qué puntos incidir para llegar a ese punto? Si nos conocemos y analizamos  podremos identificar qué impide que estemos motivados en el trabajo. Por ejemplo, las metas: una de las cosas que nos ayuda a motivarnos es crear una fecha límite para conseguir algo. De igual forma que nos motivamos cuando nos ponemos el logro de hacer 20 Km en bicicleta en un tiempo determinado, nos motivamos si nos ponemos, por ejemplo, la meta de conseguir 3 clientes nuevos en una semana.

Finalmente, no hay que olvidar que la motivación en el trabajo es importante no sólo para la empresa y los equipos, sino también para nuestro colaboradores. Es un camino de ida y vuelta, ya que partiendo de la motivación en el individuo, se favorece un clima  positivo con los compañeros y se potencia el trabajo en equipo.

Por todo ello las mejores empresas han entendido que la motivación favorece la implicación con el proyecto que se está llevando a cabo, mejora la calidad en el servicio, ayuda a la interacción y genera confianza.

Por eso, han comprendido que, con una buena motivación en el trabajo todos ganamos.

“Hablemos de formación, hablemos de pasión”

En un momento de crisis de modelo económico, social y hasta cultural, cunde la sensación de pérdida y la necesidad de encontrar respuestas. En ese tránsito, entre la formulación de preguntas y la llegada de las respuestas, puede llegar el cansancio y la apatía, sobre todo si, sin darnos cuenta, erramos el tiro al realizar las preguntas. Con frecuencia, nos preguntamos, por ejemplo, en el ámbito laboral y personal ¿en qué puedo trabajar? ¿Qué empresas pueden necesitar un perfil como el mío? Sin embargo, es más raro que nos preguntemos ¿qué me apasiona? ¿Qué me gusta de verdad? ¿En qué me gustaría invertir 8 horas, o más, de mi tiempo al día?

De la misma forma, en la empresa se plantean muchos retos, pero el principal es el de atraer y retener talento, ya que ayudará a marcar la diferencia con la competencia. En ese ámbito, se plantean preguntas como: ¿dónde puedo encontrar talento? ¿cómo seleccionarlo correctamente? Y sin embargo, no se acostumbra a preguntar: ¿qué talento tengo ya en la empresa? ¿cómo hacer que se desarrolle en favor de nuestra actividad?

Parte de la respuesta se escribió en piedra, siglos ha, en el tempo de Apolo, en Delfos y dice así: gnóthi seautón, es decir, “conócete a ti mismo”. El aforismo viene a decirnos, entre otras posibles lecturas, que conociéndonos y aceptándonos, podremos avanzar mejor. Del mismo modo, a nivel personal, y en la empresa, saber lo que atesoramos, capacidades, talentos y vocaciones, puede ayudarnos a proyectar nuevas respuestas a los retos diarios y afrontarlos no sólo de forma renovada y resolutiva, sino con pasión, porque nos autorealizaremos en esa tarea.

Descubrir y detectar el talento es la primera tarea, y debe ser una tarea permanente. Encauzar ese talento,  pulirlo y retenerlo es el segundo paso, y en esa labor es clave la formación.  Con una formación continua y adecuada, podremos hacer que afloren  y se desarrollen las vocaciones y aptitudes de cada uno, ganando en automotivación, implicación, productividad y, a la postre, generación de negocio. Darle a cada cual lo que necesite, en ese ámbito, ya no se plantea como una opción, sino como una necesidad ya que ayudará a procesar de forma óptima los cambios y la adaptación que requiere nuestra época. Aunar pasión y trabajo, es en definitiva, el reto de este siglo en el ámbito profesional y empresarial.

Por eso, cuando hablemos de formación, hablemos de pasión.

Formarse para motivar y automotivarse

La null. Por eso, no es casualidad que a principio de año, cuando en este blog desgranábamos 12 propósitos para el management, se destacara la motivación, como clave para sostener a todos los demás. “Sin motivación, nada somos ni nada haremos porque nada podemos hacer” decíamos, “y es tarea de todos, aunque especialmente del líder y de los equipos y responsables de recursos humanos automotivarse y motivar al resto de profesionales de la Compañía”.

Varios meses después nos aprestamos a compartir durante una jornada de formación, el próximo viernes, 13 de abril, las claves de la motivación. ¿Dónde surge la motivación? ¿A qué responde? ¿Cómo conocerla y entenderla? ¿Cómo potenciarla? Son preguntas, todas ellas a las que se contestará a través de esta jornada.

De una forma u otra, se abordará no sólo null, sino también la null a la hora de motivar, cómo motivar a las personas y a los equiposnull. No se dejará de lado el momento presente, difícil en términos económicos, y cómo se puede null imperante desde la proyección exterior e interior.

¿Te motiva? Educa-system, no esperes más.

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¿Por qué ser feliz ayuda a la productividad?

Motivación y productividadDesde el punto de vista puramente empresarial la productividad es la primera clave para obtener la felicidad: sin ella no hay beneficios y sin estos, no hay empresa, ni es posible pensar siquiera en la felicidad. Sin embargo, y como ya se intuyera desde la psicología industrial y los Recursos Humanos, la ecuación puede y debe leerse al revés: no es la productividad la que lleva a la felicidad, sino la felicidad la que lleva a la productividad. Así ha venido a demostrarlo además, la II Encuesta Adecco de la felicidad en el trabajo, según la cual el 97% de los españoles afirma que sería más productivo si fuera más feliz en su puesto.

¿Y cómo hacerlo? Quizás haciendo caso a Perales y su famosa canción “¿Y cómo es él?” encontráramos algunas de las pistas, aunque, por ahora, sea mejor seguir el hilo del citado estudio… Según el mismo, hasta un 76,7% de los encuestados piensa que sería más feliz si se reconociera más su labor y casi la mitad cambiaría su actual trabajo si eso le ofreciera una mayor felicidad. También refleja datos inquietantes sobre la orientación profesional, ya que 3 de cada 4 piensa que es necesario tener vocación por lo que se hace para ser feliz en el trabajo y un 44,7% elegiría otra profesión si pudiera echar la vista atrás … Y finalmente, 6 de cada 10 indican que eran más felices al principio, al inicio de su carrera profesional.

De todo ello se deducen algunas lecciones importantes para el management, sobre todo en el área de Recursos Humanos. La primera es que a la hora de seleccionar personas no estaría de más preguntarse más a menudo cuál es el componente vocacional del candidato, es decir, hasta qué punto ama lo que hace. La segunda, es entender que, como dice el refranero español, “el casado, casa quiere“, es decir, tener trabajo pero también sentirse reconocido y “amado”, como corresponde a una relación sana de quid pro quo, reciprocidad, diálogo y entendimiento. Y la tercera, comprender que no basta con captar, que también es crucial fidelizar, principalmente a través de la motivación, de modo que la vocación primera siga teniendo la misma salida que al principio y ofrezca la mejor respuesta en términos de eficiencia y ¡productividad!

La formación, también una herramienta de retribución flexible

En los tiempos que corren, se impone, como una realidad transversal que todo lo inunda, la palabra contención. Asustados por la crisis, profesionales y organizaciones tratan de “apretarse el cinturón”, reduciendo gastos y optimizando los que se mantengan. Entre las múltiples estrategias plausibles para optimizar recursos, se baraja cada día más la opción de la retribución flexible: una forma de salario que no reduce el bien aportado al profesional desde la empresa, no incrementa gastos para esta y compensa fiscalmente a ambas partes.

La retribución flexible a través de la formación es además una inversión múltiple para la empresa: por una parte, permite incrementar el poder adquisitivo de sus trabajadores sin incrementar costes, por otra, pone en valor el capital humano existente en la empresa; lo capitaliza, al mejorar su rendimiento y mejorar la productividad, y finalmente, es una poderosa herramienta de retención del talento. Tan sólo requiere no sobrepasar el 30% del salario bruto anual o quedarse por debajo de la tasa neta establecida por convenio;  garantizar que este tipo de remuneración no reduzca la cotización en la seguridad social; aplicarla solo en acuerdo con el trabajador.

En cuanto al profesional, por una parte puede suponer un ahorro en su contribución impositiva (los descuentos en nómina por este concepto pueden traducirse en un incremento del salario neto anual de entre un 8% y un 15%); mejora su capital intelectual, se revaloriza frente a su empresa y obtiene mayor facilidad para el desempeño de sus funciones y tareas. Además, el profesional no puede obviar que en un momento en el que se suceden o alternan en multitud de empresas reducciones de sueldo y despidos, la conversión del sueldo a retribución en especie, es decir, en cursos de formación, no puede ser despreciada. No quiere decirse que deba sustituirla, pero en caso de aprietos económicos, es probablemente la mejor de las soluciones, en tanto que contenta a todos.

Finalmente, la formación, sea como retribución o entendida por sí sola, no deja de ser una inversión necesaria, no sólo para el mejor desarrollo profesional y empresarial, sino para el futuro de toda una Economía, algo en lo que se insiste una y otra vez en todos los ámbitos, desde el político, hasta el social y el económico. ¿Por qué esperar más, entonces, para ponerla en marcha?

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Planificación: Cómo desconectar en 3 pasos y no morir en el intento

Anteriormente, recalcábamos la importancia de descansar no sólo por salud física y mental, sino también como clave para aumentar la productividad. Un paso imprescindible para descansar es desconectar del trabajo y sus circunstancias pero ¿cómo hacerlo? Con frecuencia el exceso de responsabilidad y corresponsabilidad, la vocación por el trabajo bien hecho, y ahora el temor por perder el puesto, abocan a una situación de permanente alerta que impide descansar. Sin embargo, algunas pautas sencillas y muy difundidas entre los directores y expertos en Recursos Humanos, pueden ser de ayuda para alcanzar ese preciado objetivo.

En primer lugar es necesario insistir en el valor de la planificación. Perder unos minutos y si fuera necesario unas horas en planificar el trabajo pendiente, puede ahorrarnos mucho tiempo en el día a día pero además, nos ayudará a ordenar las ideas y relajar la alerta mental. Planificar viene a ser como ordenar cajones de ropa; sólo cuando esta está bien ordenada se optimiza el espacio de los mismos y pueden quedarse correctamente cerrados. Y cuando hemos cerrado un cajón, podemos “olvidarnos” hasta la vuelta…

En segundo lugar y una vez realizada la planificación toca comunicar esta planificación a las personas con las que trabajamos. De este modo coordinamos dicho planning y queda definido el marco de responsabilidad y de acción de cada uno. De nuevo, se trata de una tarea necesaria en el día a día, pero que toma más valor en el momento de salir del trabajo, sobre todo porque abre la puerta a otro “cajón” fundamental en este “armario”: la delegación de tareas. Con esta acción, podremos cerrar un segundo cajón…

Finalmente, podremos poner en marcha los últimos detalles para la máxima desconexión, los que se refieren a los medios que habitualmente nos mantienen sujetos y alerta. Así, es importante informar a clientes y proveedores de cuál va a ser nuestro periodo vacacional y cómo proceder durante el mismo. Hecha la planificación y la delegación de tareas, este paso será un juego de niños y hará posible, antes de cerrar este cajón, dejar en el mismo todos los dispositivos de comunicación (móvil, portátil, pda, etc), de modo que no haya posibilidad alguna de distraernos de nuestra tarea fundamental en vacaciones: ¡desconectar!

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Descansar para mejorar la productividad, una tarea necesaria

De higos a brevas se publican estudios que demuestran que el descanso es indispensable para la productividad y a pesar de ello distintas circunstancias hacen que este siga siendo más una desiderata que una realidad . Así lo revelan los números de un estudio publicado por Randstad, según el cual el 51% de los españoles piensa en el trabajo durante las vacaciones.

La crisis económica y el consiguiente temor a perder el puesto de trabajo son los principales causantes de esta actitud, según dicho estudio, sin embargo, a menudo no es sólo una cuestión circunstancial. Si se observa el comportamiento de las personas es fácil detectar en muchas de ellas una obsesión por el trabajo que les impide desconectar y en consecuencia rentabilizar todo su potencial intelectual. Aunque en la actual crisis la preocupación tenga una base racional, se impone la necesidad de tomar distancia del mal momento económico para dejar que la mente descanse. De no hacerse así se corre el peligro de llegar al bloqueo en lugar de avanzar por otras vías más productivas para uno mismo y para las organizaciones.

De hecho, el descanso no sólo es necesario por periodos prolongados, como las vacaciones de verano, sino también en pequeñas dosis. Así lo señalan algunos estudios, que han demostrado el efecto reparador no sólo física sino intelectualmente de hábitos tan mediterráneos como la siesta. No en vano, países como Alemania o Japón, que no cuentan con esta costumbre en su cultura ya se han fijado en este dato y han puesto en marcha iniciativas para que sus trabajadores la incorporen a su organigrama diario.

Descansar y desconectar, sea por periodos o momentos, no debe hacernos sentir culpables. Muy al contrario, ha demostrado ser una vía insustituible para la regeneración de ideas, la claridad mental y la reposición de fuerza física, mental e intelectual, tan necesaria para cualquier actividad, sea formativa o productiva. Por todo ello, no lo piense demasiado y este verano, tómese un descanso mental, desconecte. Su trabajo se lo agradecerá.

Conciliar, también con la formación

La conciliación entre vida profesional y familiar es un asunto que preocupa cada vez más a las organizaciones. No en vano, se ha demostrado que las empresas que más y mejor concilian cuentan con los equipos de personas más satisfechos y más productivos. Y es que más horas de trabajo no equivalen siempre a mayor producción, como aclaran estudios recientes sobre productividad, de ahí que más que centrarse en trabajar muchas horas, conviene encontrar fórmulas para optimizar su uso.

Por este motivo y con el fin de promocionar la conciliación, varias empresas, asociaciones y entidades públicas han propuesto celebrar el “día de la oficina en casa” el 22 de junio. Para divulgar la idea se ha creado una web en la que, además de promocionar la iniciativa, se ofrecen herramientas para facilitar el trabajo a distancia y calcular el ahorro que supondría esta alternativa tanto para las empresas como para trabajadores. El día de la oficina en casa está presente, además, en redes sociales como facebook, twitter y Linkedin, en los que también se desgranan las ventajas que puede suponer la combinación de trabajo presencial y teletrabajo.

Las organizaciones promotoras del “día de la oficina en casa” señalan que trabajar desde casa ahorraría a cada trabajador 216 horas, que son las que cada uno invierte, de media, en desplazamientos en todo el año. Además, se ha calculado que una empresa podría ahorrar una media de 1.200 euros por empleado y año si flexibilizara horarios y lugar de trabajo.

En el ámbito de la formación para empresa, se abre también un interesante campo con la conciliación. De hecho, si se adoptaran más medidas de horarios flexibles, las empresas podrían ofrecer a los empleados la posibilidad de recibir la formación desde su casa, vía online con elearning, o en formatos mixtos como el blended learning. Por una parte, la empresa ahorraría costes de mantenimiento y energía; y por otra, ayudarían a sus empleados a conciliar mejor, lo que, como ya se ha comentado aquí, favorece también su satisfacción. De este modo, además, se sumaría un factor más de retención a la formación, que en sí misma, es también un valor positivo para conservar talento.

¿Influye el tipo de jornada en la productividad?

Ahora que se acerca el verano, en muchas empresas empieza el periodo en el que cambia el régimen de horarios y se establece, hasta septiembre, la jornada continua. Precisamente esta semana, investigadores de la Universidad de Zaragoza publicaban un estudio según el cual la jornada continua permite aumentar en un 5% la productividad.

Se abre pues, el debate, como cada año: ¿es más productiva una jornada continuada? ¿o es más productivo partir la jornada en dos periodos? Aunque existan opiniones para todos los gustos, lo cierto es que en España sigue predominando la jornada partida. Prueba de ello es que la OCDE sitúa a España como uno de los países en los que más horas se trabajan, sólo superado por países como Austria y Portugal, y muy lejos de países como Alemania. Sin embargo, ¿supone esto un plus para la productividad del país?  Si nos atenemos a las cifras de producto interior bruto o de crecimiento, salta a la vista que no.

Es obvio que aún quedan cosas por mejorar en la cultura empresarial y laboral española, y una de ellas es claramente el rendimiento productivo. Quizás no sea más que una cuestión de gestión, organización, o de mentalidad. En cualquiera de estos casos es posible incidir en el cambio, por ejemplo a través de la formación, tanto entre los profesionales, como entre sus directivos. Mejorar el aprovechamiento del tiempo podría propiciar cambios en los horarios y un mejor reparto de vida laboral y personal, tan demandado hoy en día. Para más inri, se ha demostrado que las empresas  que mejor concilian, son también las que mejor retienen a sus profesionales, al tenerlos más satisfechos y estos pasan a ser, por ambos motivos, mucho más productivos.

Las próximas semanas pueden ser una prueba real y una respuesta a todas estas preguntas e hipótesis. A tenor del cambio de jornada, muchas empresas podrían comparar la productividad de sus trabajadores en este periodo, frente a la obtenida en periodos con jornada partida. Se demuestre o no que la jornada continua es más productiva, merece la pena reflexionar sobre ello y sobre todo pensar por qué nuestros horarios prolongados no repercuten en una mayor productividad.

En realidad, en el exterior, nos observan y ya se lo preguntan …