EL TELETRABAJO: ¿pasado o futuro?

Con la llegada de las nuevas tecnologías, se crearon nuevas formas de trabajo que abrían las puertas a nuevo conceptos: flexibilidad, conciliación, productividad.

Recién iniciada la crisis económica de 2007 el teletrabajo surgía con fuerza como una oportunidad de reducción de costes fijos para las empresas. Para los empleados suponía un ahorro también en el tiempo de traslado, en el gasto de combustible o incluso como un beneficio social que permitía una mejor conciliación de los horarios familiares y personales.

Esto suponía un cambio no sólo en el modo de trabajo, sino a todos los niveles, comenzando con una nueva forma de liderazgo. El estilo y características de los puestos de supervisión debían transformarse desde un papel de dirección sin participación y un control de estrecha vigilancia hacia el subordinado, a nuevas posiciones de análisis de mejora de resultados y competencias, y elaborar planes de acción mutuamente aceptados.

El teletrabajo ponía de relieve una nueva diferencia: el presentismo VS la productividad. Se establecía una relación de confianza en base a unos resultados y se comprobó que la productividad se incrementó una media de entre un 20% o 40%.

Las grandes empresas del sector tecnológico eran las abanderadas de esta nueva forma de trabajar. El modelo heredado de la revolución industrial del siglo XIX parecía diluirse en un nuevo modelo evolutivo mejor adaptado a este nuevo sector.

Pero esta nueva modalidad no sirve para todos los sectores ni para todas las ocasiones. La sorpresa vino de la mano de Yahoo! , cuando en 2013 y bajo el peso de la grave crisis de supervivencia que la acuciaba (y aún lo hace hoy en día), su CEO Marissa Mayer anuló los permisos de teletrabajo de sus empleados. A pesar de ser una tecnológica y por tanto el modelo ideal de aplicación del teletrabajo, la directiva ejecutiva determinó que no era compatible con la aplicación de una cultura corporativa fuerte. Los empleados tenían que interactuar en persona en espacios comunes, en este caso de su sede de Nueva York.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de empleados que trabajaban a tiempo fijo o parcial desde su hogar ha descendido en más de 95.000 personas entre 2013 y 2014. Más discutible o sujeto a debate es que la reactivación económica sea lo que provoque que los empleados vuelvan a la oficina.

La pregunta que cualquier Departamento de RR.HH. podría hacerse es ¿me beneficiaría la implementación del teletrabajo? Habría que revisar si esta modalidad se alinearía correctamente con nuestra estrategia y hacer por ejemplo un buen análisis de puestos de trabajo no sólo en su organización, sino también de sus puestos de management.

La mejor respuesta, como decía el gallego: Depende.

Por :
Azahara Chamorro.
Manager de formación en Educa-training