Un Oscar a la superación y al liderazgo

Este año el deseado Oscar a la mejor película ha recaído en una cinta que es una oda a valores que, más allá de lo puramente humano, son de un gran interés desde el punto de vista del management. Y es que “El Discurso del Rey”, dirigida por Tom Hooper es todo un compendio de lecciones para la buena empresa en su más amplio sentido, desde lo individual hasta lo corporativo.

El argumento inicial es, a priori, simple: a la muerte de su padre y tras la abdicación de su hermano mayor, el rey Jorge V de Inglaterra se ve en la obligación de tomar posesión del trono. Pero hete aquí que cuenta con un impedimento, es tartamudo, una barrera en teoría insalvable para convertirse en portavoz de la nación. Esta anomalía se percibe si cabe como más grave porque el país se encuentra a las puertas de la II Guerra Mundial y necesita más que nunca la voz fuerte y contundente de un líder que le permita enfrentarse al peligro nazi con entereza. Para superar su tartamudez el rey decide, pues, contratar a un poco ortodoxo logopeda. Y aquí es donde empieza lo interesante.

Sin ánimo de destripar la película baste decir que en su transcurso se desvelan y desarrollan varias ideas y hechos ejemplarizantes y extrapolables a la empresa y a sus profesionales. Por un lado, la capacidad del logopeda para sacar de su alumno lo mejor de sí mismo, aumentando su autoconfianza, haciéndole transitar caminos para él desconocidos, dialogando, formando, en definitiva, ejerciendo un auténtico coaching.

Por otro lado, la voluntad del alumno para superarse, su paciencia, su resiliencia o resistencia a la frustración y cómo va creciendo desde el interior – es una persona como cualquier otra, humana-, para dar lo mejor de sí mismo hacia el exterior, su comunidad, transformándose así en un líder a través de dos herramientas indispensables: el ejemplo de esfuerzo y dignidad (todos sabían que era tartamudo y entendieron lo que significaba haberlo superado) y el uso elocuente y certero de la palabra, el discurso, que, respaldado por los hechos, adquiere toda su fuerza. ¿No es eso liderazgo, en suma?

La Historia está trufada de personas que superando sus limitaciones, llevaron a cabo grandes empresas en distintos ámbitos: Napoleón a pesar de su estatura, Beethoven a pesar de su sordera o Stephen Hawking a pesar de su tetraplejia, son solo algunos ejemplos. Por eso, entre otras cosas, al Discurso del Rey le cayeron hace unos días hasta 4 Oscars (mejor película, dirección, actor protagonista y guión original). Para nosotros, sinceramente, debieron ser más y si no lo creen, véanla y nos lo cuentan…

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